Divagaciones / Aforismos pedagógicos (X)
Según Carlos Castañeda, en el sistema psíquico-práctico que, ya sea Don Juan o sea aquél mismo desdoblado en este último, describe a lo largo de toda su obra, sobre todo, en los libros titulados: Conocimiento Silencioso y Relatos de Poder, la razón está conectada directamente al habla, lo cual no explica sus grandes cualidades en el arte del mimetismo, y las argucias y subterfugios que le permiten deslizarse y aparecer escamoteada en construcciones literarias que en apariencia se alejan de lo racional. Y está conectada (la razón) indirectamente al sentir, soñar y ver. Lo cual arroja luces sobre el proceso enseñanza-aprendizaje, que desde este punto de vista debería empezar al revés, es decir, que según el diagnóstico que tengamos de los alumnos deberíamos emprender un proceso de des-aprendizaje partiendo de los ámbitos de los sentidos y del mundo imaginario. No encontraría para ello otro instrumento más adecuado que la literatura, los ejercicios de desarrollo del pensamiento creativo y lógico y los ejercicios de estimulación de la observación atenta. De esta manera se expulsan los seres que esperan por el mundo del cuento y de la poesía para vivir, captando los detalles de las cosas, conociendo sus nombres, profundizando en el mundo de vida tanto ajeno como propio. Pues del hogar traen, generalmente, formas de ver, sentir y soñar demasiadas superficiales, rutinarias, monótonas; pero con pensamientos y emociones ligados a la superstición, que constituye todo un universo signado por lo irracional.
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Igualmente, Don Castañeda nos dice que la voluntad está conectada directamente al ver, sentir y soñar. Se completa así nuestro camino, ya que el punto de apoyo, el punto que será movido y robustecido por el des-aprendizaje es la voluntad, voluntad de hacerse un ser abierto al aprendizaje. Ese aspecto se encuentra en cada uno de los puntos que se deben activar (ver, sentir, soñar) y que nos forjarían a un ser con una profunda percepción de la realidad partiendo de sí mismo. Es curioso que la voluntad se exprese indirectamente en el habla, ello no significa que el lenguaje no juegue ningún papel, sino que el aprendizaje para adquirir voluntad de cambiar se basa principalmente en el acto. Si sabemos además que la razón y el habla confabulan para erguirse como obstáculos, podemos tener claro nuestras zonas de trabajo y buscar las tácticas y las técnicas más propicias. Nuestras armas naturales son: convertir al lenguaje escrito en una especie de escenario donde el alma se exprese poéticamente y, en consecuencia, crearle la conciencia de que son responsables de sus cuerpos, sus almas y los medios donde éstos viven y se expresan.
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Es cierto que el poema es un explorador de mundos en los que predomina otra percepción, pero también o, por lo mismo, es un divulgador de los modos de ver, sentir y soñar del ser humano, esto es igualmente válido para el cuento. Acostumbrar a los alumnos a leer poesías o cuentos según esta posición, es llevarlo de la mano a la sustancia de su propio mundo interior: el misterio.
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Los alumnos heredan de sus hogares el ruido, que a su vez es modo de vida social. En los hogares se condensa y se reproduce el ruido, pero por esto no entiendo solamente el estruendo de sonidos caóticos que molestan y que han degenerado la capacidad de pensar y de comprender el significado de las palabras, sino a esa misma degeneración convirtiéndose en interferencia y mellando algo más importante en las palabras, su música, su belleza (que no excluye al significado). El ruido está alojado en el hombre, y los alumnos son una fiel demostración de ello; el ruido se ha convertido en cuerpo, en conducta, en forma de ser. Solo el silencio de donde emanan las expresiones auténticas, sin copias ni dictados externos, puede disminuir el efecto del ruido en el alma.
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¿Qué anteponer al ruido? ¿El silencio? Imposible. El silencio sobrevive en tanto que suspensión de palabras, algo no dicho lo hace existir; sin embargo, no tiene fortalezas para mantener una lucha contra el ruido. ¿Qué anteponer al ruido? Es necesario entender que en la voz el ruido encuentra sus alimentos (toda vez que para Milan Kundera la palabra es un ruido más entre otros), la voz emerge de los adentros de las palabras y se vuelve contra ella, no podemos anteponer por tanto el significado, los contenidos, los conceptos. A mi juicio lo único que puede calmar al ruido es una voz poética, otra voz, como diría Octavio Paz, un sonido con otra cadencia.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde el 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
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