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“Aforismos pedagógicos (IX)” por Arnaldo Jiménez

Divagaciones - Arnaldo Jiménez - Apuntes generales sobre la cultura

Aforismos pedagógicos (IX)… Cada alumno, si hemos de creer en la teoría de la relatividad, trae o tiene una carga de significados en relación con su espacio inmediato de vida: la casa, la calle, la vereda, el barrio. Y esa carga ha sido comprendida también por su cuerpo. De ninguna manera diremos que esas significaciones y marcas del espacio son iguales para cada uno de los alumnos, no cometeremos ese pecado de apego a la generalización, pero estamos tentados a decir que son un obstáculo para la producción de sentimientos de pertenencia con respecto a la escuela o al salón de clase, y si no se establecen de idénticas maneras en estos últimos espacios es porque aquellas identificaciones con espacios primarios, o tibios, como los llaman “los comunitaristas norteamericanos”, se expresan en diferentes grados de tibieza o de corporeización (F. Mires,1998). Así encontramos más intensidades de respeto y de identidad hacia el medio escolar en clases sociales altas que en las bajas.

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Deberíamos desterrar de nuestro lenguaje cotidiano y laboral las manoseadas frases referidas al futuro, ligando a este con los niños o los alumnos, así nos preocuparíamos más por ver los horrores que hemos creado en el futuro actual.

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La lectura de la buena literatura es solo una pala para cavar las propias potencialidades, que lo que salga tenga un sello personal; hurgar primero, crear después.

 

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La vocación es un fósil enterrado en las capas estériles de los institutos universitarios.

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Robinson dijo: “Todo es ignorancia, absoluta o modificada; y la ignorancia es causa de todos los males. Pero vendrán nuevos y peores males para la escuela, las luces ciertamente naufragarán antes de llegar a puerto seguro…” Y ya en su tiempo sabía muy bien que uno de esos males era el propio maestro.

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La oscuridad avanza a pasos agigantados, los que están adentro se vuelven insensibles, como en una ficción de G. Orwell, rechazan la luz que el vecino le ofrece. Todos creen caminar en pleno resplandor del mediodía.

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¿Qué significa estar oscuros? Sentirse orgullosos de creer que se es capaz de hacer muchas cosas y no llevar a cabo ninguna.

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¿Qué significa pertenecer a la oscuridad? No darse cuenta de que el capital vive de la conquista del alma y de la petrificación del corazón, haber perdido ambos y defender nuestras mutilaciones.

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¿Acaso un maestro no es un “pescador de hombres” en mareas revueltas y turbias?

 

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Y el anzuelo y la comida ¿no son el ejemplo y la palabra con los que él mismo se saca de la flojera y de la esclerosis del espíritu?

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¿Y no sabe un maestro que los hombres tienden a durar toda su vida entrando y saliendo de las mareas, y que ello es lo propiamente humano? Si no lo sabe, alguien debe ayudarlo.

 

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Un maestro puede aparecer en cualquier nivel de la educación formal. También puede encontrarse en algún amigo, en este último, hay más probabilidad.

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En la escritura de los alumnos se observan los rostros del docente.

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¿Qué la educación informal no es sistemática? Entonces por qué no podemos superarla, por qué manda sus resistencias a la escuela y casi nada podemos hacer para combatirla. Quizás en lo informal esté el apego a lo prohibido, resida la delicia de no hacer nada para no cumplir los deseos de los padres y se abren las posibilidades de vivir las intensidades que en la escuela no tienen ningún valor. A menos que dejemos de verla como resistencia y la convirtamos en vínculos de amistad, en parte de nuestras enseñanzas, el lado perverso de la calle seguirá ganándonos las partidas.

 

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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde el 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

 

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