En la mirada de Alexis Ochoa conviven dos mundos que, para el resto, parecen opuestos: la precisión milimétrica de la ingeniería y la libertad indómita de la pintura plástica. Sin embargo, al conversar con él, se entiende que su vida no ha sido una elección entre números o pigmentos, sino una suma de revelaciones.
Hijo de Jesús Eduardo Ochoa y Rafaela Victoria, Alexis es el resultado de una historia venezolana tejida entre el aroma a flores de «mata de ratón», el estruendo de los conflictos políticos y la bendición temprana de los grandes maestros.
La profecía de Bárbaro Rivas
La memoria de Ochoa viaja con nitidez a Tejerías, Puerto Cabello. Eran tiempos del Porteñazo. Recuerda el polvo, el ruido ensordecedor de la artillería y a su madre rescatando a su hermana pequeña del corral mientras el mundo parecía deshacerse. Pero entre el caos de la persecución política que sufrió su padre —un destacado jurista que representó a Venezuela en el exterior—, surgió un momento fundacional.

En una reunión familiar en caracas, se celebraba un concurso de pintura. Los jueces no eran otros que Bárbaro Rivas y Alí Primera, amigos cercanos de su padre. Cuando anunciaron al ganador, un tal «Alexis», el niño Ochoa, movido por un impulso eléctrico, corrió a recibir el premio sin siquiera haber participado.
«Tú serás artista», le sentenció Bárbaro Rivas aquel día.
Esa frase no fue un cumplido, sino un destino. Aunque su curiosidad técnica lo llevó a desarmar carritos para entender su mecánica —ganándose regaños que luego se transformarían en el orgullo de un padre que le regaló su primera caja de carpintería—, el arte ya había echado raíces.
DE LA MISMA AUTORA: EL CANTO DEL SUR Y EL COLOR CARIBEÑO: WALTER ROCHA, UN CREADOR ENTRE DOS ORILLAS
Entre la escuadra y el caballete
Alexis Ochoa es el tercero de nueve hermanos. Conoció el valor del trabajo desde temprano, pero nunca abandonó la disciplina del estudio. Su formación es un collage de influencias: desde el taller de Ángel Martínez «El Lobo», donde aprendió a pintar, hasta las aulas de la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena.

Bajo la tutela del maestro Toledo, Alexis comprendió la física de la estética. Recuerda una epifanía frente a un cuadro en el Ateneo de Valencia: un conjunto de líneas inconexas que, al alejarse —siguiendo el consejo de su maestro—, cobraban una vida vibrante. «Fue una revelación», confiesa. Esa capacidad de ver el orden dentro del caos es lo que define su obra actual.
Sus referentes son los pilares de la modernidad venezolana: Reverón (a quien su padre llamaba con respeto «el loco que pinta muy bien»), Alirio Orama y Luis Méndez. Pero también mira hacia atrás, hacia el Renacimiento tardío, admirando la rebeldía de figuras como Luis Chatin, quien desafió los cánones para introducir la abstracción.
El estado de gracia
Para Alexis, pintar es un acto de despojo. «Cuando pinto me olvido del mundo; es un estado que no se puede explicar», afirma. No se ata a una filosofía rígida; su pincel obedece al espíritu, evolucionando de forma empírica y constante. Ese mismo ímpetu que lo llevó a representar a Venezuela en atletismo (salto largo y corto), es el que hoy aplica en su taller, donde forma a las nuevas generaciones.

Como ingeniero, entiende la tecnología; como artista, la trasciende. A sus alumnos les entrega una máxima que resume su propia trayectoria:
«Aprendan a utilizar la tecnología para el conocimiento y para crear. El estudio abre puertas; hay que aprender mucho para tomar decisiones acertadas».
Alexis Ochoa no solo pinta cuadros; proyecta puentes entre la memoria histórica de un país y la abstracción del futuro. Su temática es variada: incluye rostros, cacaos, naturaleza, paisajes figuras abstractas y sitios históricos. Alexis es el niño que pintó una vaca roja y el hombre que entendió que, tanto en el arte como en la ingeniería, lo más importante es saber mirar de cerca para comprender el detalle, y de lejos para apreciar la vida.
LEE TAMBIÉN: “LA PINTURA CORRE POR MIS VENAS”: JESÚS ROBLES, EL COLOR DE PUERTO CABELLO
***

Vanileiby Rivas, originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.
Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC). Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.
Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.
Ciudad Valencia/ER
Fotos: Vanileiby Rivas













