El artista Walter Rocha, nacido en Montevideo en 1951, ha dedicado su vida a un diálogo incesante entre sus dos patrias, Uruguay y Venezuela, plasmado en una obra que se niega a la etiqueta simple, definiéndose en la vanguardia emocional del surrealismo impresionista. La pasión por el arte, que solo cede ante Dios y su familia—su padre, Hermelino Rocha; su madre, María Angélica de Rocha; su esposa, Rosaura Moreno; y su hija, Nataly Rocha—, son  la fuerza motriz de su estética.

 

La obligación de ser creador: Un manifiesto estético

Hijo de un músico y profesor de escultura, el interés de Rocha por la pintura nació de una herencia cultural, pero su maestría proviene de una sed insaciable por la asimilación del arte. «Soy autodidacta,» afirma con convicción, «aprendí de mis compañeros artistas y grandes maestros de la literatura nacionales y europeos, y he aprendido mucho con la gente a asimilar el arte para poder quererlo y para poder hacer las cosas». Para Rocha, la pintura no es una elección casual ni una «sugerencia», sino una «obligación» profunda, el motor que lo impulsa a la constante búsqueda de su identidad creativa: «yo no copio, yo estoy en la búsqueda de mi propio lenguaje».

Su inspiración radica en la cotidianidad, traducida en lienzos que exploran «los verdes, las profundidades, los campos», a veces con la inserción de una escuela rural o figuras que nutren su «surrealismo impresionista». El proceso creativo es espontáneo y directo: «no tengo boceto, el boceto no lo hago porque voy pensando y voy haciendo.»

 

 

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De la melanconía cianótica a la calidez caribeña

La trayectoria de Walter Rocha es inseparable de su migración. Tras pasar buena parte de su vida en Caracas, llega a Puerto Cabello en 1980. Este traslado supuso una transmutación cromática fundamental en su obra. Inicialmente, su paleta reflejaba «un color cianótico, el color del frío, el color de Uruguay del invierno». No obstante, la influencia de los «coloristas de Puerto Cabello» fue decisiva, guiándolo hacia los tonos cálidos y vitales del entorno local.

Walter Rocha obras
Obras de Walter Rocha muestran la calidez del Caribe

Sin embargo, el artista subraya que la verdadera musa no es la simple cotidianidad porteña, sino lo que «significa Venezuela, porque Venezuela es Caribe, Venezuela es color, es la gente jocosa. Venezuela toda ha influido en mí sus colores y todo.» Esta fusión de la disciplina uruguaya (heredada de su padre, Hermelino Rocha) y la explosión caribeña, se manifiesta en sus temáticas: personajes, máscaras indígenas, paisajes, ríos y el omnipresente color verde.

Su conexión con el arte venezolano es palpable. Ha participado en el prestigioso Salón Michelena y reconoce referentes como Jesús Bracho, el «pintor popular» del mural El Abanderado,  su amigo Francisco Vargas, y el «niño bonito de Patanemo», fuente de inspiración cromática y elegante.

 

El artista integral: Permanencia y legado

Defendiendo una visión de artista integral, Rocha no se limita al lienzo. Trabaja también la madera, creando piezas duraderas con la convicción de que hay que trabajar sobre «materiales duraderos, cosas que perduren en la vida, que la gente que se lleve una pieza le dure». Siguiendo el ejemplo de creadores como Armando Reverón, su meta es la autenticidad radical: «Yo no puedo hacer más que hacer lo que me dicta mi creatividad y hacer lo que me gusta, creo que es lo mejor. Esto es América, esto es el sur, es América Latina, América del Sur».

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El artista Walter Rocha nos muestra parte de su obra creativa

Recientemente, esta conexión con el sur se reavivó durante una visita a Montevideo, donde, gracias al apoyo del alcalde de Puerto Cabello y el gobernador de Carabobo, realizó más de tres exposiciones, dejando un rastro de su obra y del espíritu de Venezuela en su tierra natal.

Dirigiéndose a las nuevas generaciones, Walter Rocha deja un mensaje que es, a la vez, una invitación y un legado: «Traten de pensar y vivir la vida y si pueden agregarle arte a la vida agréguenselo, miren que la vida es complicada y el arte es el condimento principal. Les invito a crear cosas para este país, le invito a pintar y a vivir la vida artística y estar pendiente de cosas importantes, no solo vivir del relajo sino darle sentido a la vida.» Es el canto de un creador que ha encontrado, en la dualidad de sus patrias, un lenguaje único e imperecedero.

 

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Vanileiby Rivas, originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.

​Es Licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC). Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.

​Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.

 

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Ciudad Valencia / ER