La construcción de un lenguaje plástico propio es un proceso de constante exploración, donde las influencias académicas se funden con las vivencias callejeras, los hallazgos fortuitos y la búsqueda incesante de lo sagrado.
En esta semblanza conversacional, el artista plástico Allan Petrovic nos conduce a través de su trayectoria: desde sus primeros impulsos infantiles vinculados al dibujo, el modelado y la arquitectura, pasando por su formación formal y la tutela de grandes maestros, hasta la consolidación de su sello distintivo como «El Artista de los Ángeles».
Una mirada profunda a un creador guiado por la velocidad de la ejecución, la pasión por la figuración y la convicción absoluta de que el arte es un motor fundamental de transformación humana.
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Diálogo y trayectoria
Para comenzar este recorrido, ¿cómo fueron sus inicios en el área de las artes plásticas?
A partir de los 21 años fue que entré formalmente a la Escuela de Arte para formarme como artista plástico. Antes de eso, mi acercamiento había sido estudiando Diseño Gráfico y Museología, visitando museos, algo que me llamaba mucho la atención. Sin embargo, en un principio nunca asistí a un taller especial de pintura o dibujo; el arte no me atraía como una orientación guiada porque, sinceramente, lo que enseñan en la escuela o en el liceo suele ser una idea muy básica. Allí no siempre están capacitados para interpretar o transmitir la verdadera magnitud del mundo del arte.
A pesar de ello, yo ya venía desarrollando mis propias habilidades de manera autodidacta. Mi meta inicial siempre fue estudiar Arquitectura: desde niño trabajaba muchísimo con maquetas, construcciones, elaboración de planos y el modelado en plastilina y arcilla, algo que fui complementando durante mi infancia y adolescencia. Ya en la etapa adolescente me enfoqué más en el dibujo, el cómic y el manga.
Luego, orientado por una tía, me inscribí en la Escuela de Arte Arturo Michelena. Ahí comenzó verdaderamente mi desarrollo: empecé a participar activamente y los profesores me guiaron mucho. Fueron cuatro años intensos —con una pausa de un año de la que luego me recuperé— en un trayecto largo y repleto de dinámicas. Pero debo enfatizar algo: uno no se forma únicamente dentro de la escuela; el verdadero artista se forma en la calle, trabajando, participando y entendiendo el arte a través del contacto con otros creadores. La academia te da la técnica, las herramientas y la orientación, pero es la experiencia viva la que te va alimentando paso a paso, ayudándote a desarrollar tus principios, tus valores y tu propia técnica.

En ese camino de formación, ¿quiénes fueron sus mentores o maestros más significativos?
Tuve la suerte de formarme con personas de una trayectoria espectacular, sumergidas por completo en el universo artístico. Entre ellos puedo mencionar a José La Rosa, Octavio Russo, la profesora Donata, Carlos Rojas, Marta y Luis Noguera, además del profesor Carlos Ochoa en Historia del Arte, quien tenía una manera fascinante de enseñar a ver el arte en detalle.
Uno de mis referentes fundamentales fue el profesor Francisco Bugallo. Él manejaba impecablemente la filosofía del arte, el uso de técnicas, las herramientas, los materiales, el dibujo, la simbología y la historia.
Dentro de todo ese aprendizaje, ¿qué temáticas e iconografías se volvieron recurrentes en su trabajo?
Casi siempre vas a encontrar en mi obra figuras angelicales, seres alados y la representación de la figura humana. Trabajo frecuentemente la técnica mixta, combinando dibujo y pintura, además del collage. La escultura la ejecuto en menor medida, siendo la bidimensionalidad mi espacio más recurrente.
¿Cómo es su proceso de trabajo y en qué momento siente que consolida ese lenguaje propio?
Encontré mi propio lenguaje alrededor del cuarto año de estudios en la escuela de arte. Fue la etapa donde me orientaron con mayor profundidad respecto a cómo desarrollar proyectos y estructurar una propuesta artística; es el momento en que te entregan las últimas herramientas para que te desenvuelvas solo. Es natural sentir cierta inseguridad al principio, pero el arte se va desplegando por etapas.
En mi caso, el investigar constantemente y convivir con otros artistas me ayudó a absorber diversas influencias, sacar mis propias conclusiones y definir mi estilo. Me identifiqué plenamente con el dibujo porque soy un artista de ejecución rápida: me gusta crear obras en tiempo real, en cuestión de minutos. Dado que participé mucho en concursos, me adapté a esa dinámica de dibujar y pintar con agilidad, produciendo varias series y seleccionando lo mejor de cada una. No soy partidario de tardar meses en una sola pintura; prefiero la inmediatez y la frescura del trazo, lo cual es una búsqueda muy personal.

¿Cómo pasa esa idea inicial a materializarse plenamente en una obra o en una serie completa?
Como te comentaba, la figuración humana y lo místico siempre me han atraído. Mi sello distintivo nació casi por casualidad: al trabajar en arte, uno no solo hace investigación personal, sino que comparte su talento realizando encargos, asesorías y orientaciones para otras personas. Fíjate que muchos de los encargos que me pedían estaban estrechamente relacionados con el arte sacro.
Fui investigando y desarrollando esa vertiente a nivel personal. Aunque he abordado otros temas, lo místico y las figuras de ángeles se convirtieron en mi enfoque principal, en mi marca de identidad. Un día, al revisar el conjunto de mi producción, me di cuenta de la enorme cantidad de piezas religiosas y espirituales que había creado. Comprendí que allí estaba mi firma y, desde entonces, me conocen como «El Artista de los Ángeles».
¿Cuáles son las preguntas, obsesiones o dilemas filosóficos que intentas responder a través de su propuesta gráfica?
Mi obra no busca resolver enigmas intelectuales complejos, sino responder a una necesidad humana fundamental: la búsqueda de lo sagrado y la contemplación de la belleza. A través de la figura humana, los ángeles y la temática mística, me pregunto constantemente cómo se manifiesta lo divino en nuestra realidad sensible. Intento ofrecer un espacio de pausa y trascendencia donde el dibujo y la pintura nos recuerden que, más allá de la vorágine cotidiana, existe una dimensión de armonía y espiritualidad a la cual todos pertenecemos.

Con toda esa experiencia acumulada, ¿qué es el arte para usted?
Es una pregunta compleja porque el arte no tiene un concepto único ni definitivo; cada creador lo define a su manera. Para mí, el arte no tiene límites, ni un principio ni un fin: es una transformación constante donde proyectas ideas, conocimientos y vivencias a través de la pintura o el dibujo.
Los pensamientos pueden ser infinitos como el universo, pero en cada obra vas a encontrar una idea particular, un sentimiento o una experiencia vivida. El arte consiste en transmitir y proyectar las dimensiones más íntimas de la vida. Es un proceso infinito porque siempre estás investigando y creando dentro del mundo del pensamiento; es algo que no se explica con palabras, solo se transmite a través de la obra.
Si tuviera la oportunidad de intervenir o mejorar la educación artística actual, ¿cuál sería su propuesta?
Plantearía la educación artística como un puente para integrar, motivar y brindar un espacio a cada persona, sin importar sus condiciones o su nivel de experiencia previa. Eso es exactamente lo que transforma a una comunidad: el arte y la cultura son, fielmente, el motor de cambio de cualquier sociedad.

¿Qué mensaje les transmitirías a los jóvenes que sienten inclinación hacia las artes plásticas?
Les diría que no escuchen a quien les diga que el arte es un simple pasatiempo o un camino incierto. El arte es, en realidad, una de las formas más valiosas de disciplina, pensamiento crítico y sensibilidad humana que existen. Si sienten la necesidad de expresarse a través del dibujo, la pintura, la escultura o cualquier lenguaje visual, recuerden estos principios: su forma de ver el mundo es única, su arte tendrá un impacto real en los demás, y el valor de la vida artística radica en la perseverancia, la libertad de expresión y la responsabilidad cultural.
Anteriormente mencionó al profesor Francisco Bugallo. ¿Por qué destaca su figura dentro de la plástica nacional?
Admiro profundamente su arte y me identifico con él. Su trabajo es excepcional y su sabiduría es sumamente interesante, especialmente su capacidad para reinventar la pintura a través del diálogo con las grandes obras de la historia del arte. Además, es un ser humano admirable que ayuda genuinamente a sus estudiantes a fortalecer sus proyectos y consolidar un lenguaje propio. Tiene muchísimo que aportar y orientar en el ámbito artístico.
Para finalizar, ¿cuáles son las máximas o frases que guían su labor diaria en el taller?
Tengo dos premisas fundamentales: «Crear no es solo una elección, es mi necesidad de existir» y «Mi arte nace del impulso y responde a la necesidad de crear».

Premios y Reconocimientos
La trayectoria de Allan Petrovic ha sido ampliamente validada a través de numerosos galardones, menciones de honor y reconocimientos otorgados por prestigiosas instituciones académicas y culturales en Venezuela.
Estos premios destacan su maestría técnica, especialmente en concursos de pintura y dibujo rápido, donde ha demostrado su agilidad y visión artística única.
A continuación, se presenta un resumen de sus distinciones más destacadas:
Primeros Premios (Selección):
- Primer Premio del «XI Concurso de Pintura Rápida Naguanagua 2014».
- Primer Lugar en el IX concurso Nacional UC, Dirección de Cultura, Universidad de Carabobo (2013).
- Primer Lugar en el Concurso de pintura Rápida: «Ponle Color a Carabobo», Secretaría de Cultura Gobierno de Carabobo (2013).
- Primer Lugar en el IV Concurso Pintura Universitaria ELSA GRANCKO, Universidad de Carabobo (2012).
- Premio a la Mejor Obra del XXXVI Salón Anual de Pintura y Dibujo, Casa de la Cultura de GUIGUE (2009).
- Primer Premio por su participación en la actividad de Pintura Rápida en la semana del Artista Plástico, Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena (2005).
- Menciones de Honor y Especiales (Selección):
- Mención de Honor por su obra «Sagrada Lágrimas de Nuestra Señora del Socorro» en la Segunda Bienal de Arte Festivales de Carabobo, Homenaje a la Virgen del Socorro (2016-2017).
- Mención de Honor del Jurado en el VI concurso Bidimensional de Ejecución Rápida UC, Universidad de Carabobo (2010).
- Mención Especial por decisión del jurado en la modalidad de Pintura en el 3er. Simposio Nacional esculpir y pintar al abierto (2011).
- Mención FABER-CASTELL en el II concurso de dibujo manga «¿quién es tu héroe?» (2008).
- Premio Jaime García Rordone del XXXIV Salón Anual, Casa de la Cultura de GUIGUE, con la obra «MISTERIO DEL RELOJ DE GUIGUE» (2007).
Reconocimientos Académicos e Institucionales:
- Reconocimiento a la Excelencia Académica y Formación Estudiantil: Otorgado por la Universidad de Carabobo en 2024, tanto por la Dirección Central de Asuntos Estudiantiles por su destacada participación en el área cultural, como por la Facultad de Ciencias de la Educación con el Reconocimiento al Mérito Estudiantil por su destacada formación en las Artes Plásticas.
- Reconocimiento a la Labor Creadora y Formadora: La Contraloría del Municipio Carlos Arvelo le otorgó el Reconocimiento que conlleva la ORDEN DON RAMON MEJIAS, EN SU TERCERA CLASE en 2013, en honor a su destacada labor como creador y docente de Artes Plásticas.
Además de estas distinciones, Petrovic cuenta con múltiples segundos y terceros lugares en certámenes como la 3era Bienal de Arte en pequeño formato “ARTURO MICHELENA 2023”, el Concurso de Pintura Rápida en Homenaje a Armando Reverón (2007), y diversos salones universitarios de la Universidad de Carabobo, consolidando su reputación como un artista de sólida trayectoria y compromiso con su quehacer plástico.
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Vanileiby Rivas: originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.
Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC).
Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.
Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.
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