Zonia Molina Leal-poeta-Puerto Cabello

Nacida bajo el cobijo costero de Puerto Cabello un 9 de enero, la poeta y escritora Zonia Molina Leal ha consagrado su existencia a desentrañar los misterios invisibles de la condición humana. Desde la tierna infancia, allí donde el horizonte marino se funde con la mirada, descubrió que la escritura no era una simple vocación, sino un puente absoluto para comprender los ritmos del mundo, la fragilidad del tiempo y los diálogos silenciosos con la trascendencia.

Hija de Jesús Molina y Carmen Leal, Zonia incursionó en el universo de las letras con apenas cinco años de edad. En aquel despertar prematuro, su mirada obsesiva se fijó en el oleaje indómito de su ciudad natal; la pequeña escritora no buscaba contemplar el mar, sino entender su lenguaje.

 

DE L MISMA AUTORA: LUIS FERRER: LA PALABRA COMO TRINCHERA…

 

​El oráculo de las olas

Tras décadas de escucha atenta, la autora afirma con certeza que el mar posee una voz viva y premonitoria, especialmente en los avatares del espíritu y las mareas afectivas.

​«El mar habla», sostiene Molina con la serenidad de quien ha descifrado un código antiguo. Según su cosmovisión lírica, las dinámicas marinas actúan como un espejo del destino humano: si en las vísperas de un amor las olas rompen de forma apresurada en la orilla, auguran un sentimiento efímero que se extinguirá con rapidez; si las aguas se tornan turbias y revueltas, anticipan una relación densa y conflictiva; pero si el mar se despliega en una calma cristalina, es el presagio inequívoco de un vínculo pacífico, sólido y duradero.

 

​Bajo la sombra de un Maestro

​El rigor literario de Zonia Molina se consolidó durante sus años universitarios como estudiante de Derecho. Fue en las aulas académicas donde su talento llamó la atención de una de las cumbres más altas de la poesía hispanoamericana: el maestro Eugenio Montejo.

 

Zonia Molina Leal-poeta-Puerto Cabello

 

Seleccionada por el insigne autor de Terredad, Molina pasó a formar parte de su selecto taller literario. En este espacio de rigurosa retroalimentación, donde se desnudaban textos propios y ajenos a través de la crítica constructiva, la escritora refinó su pluma y selló un compromiso inquebrantable con la lectura y la creación.

​Ese trasfondo profundamente sensible —que en la adolescencia la llevaba a conmoverse hasta las lágrimas con las páginas del Diario de Ana Frank— se vuelca hoy en una producción diversa que abarca la poesía psicológica (enfocada en cómo las personalidades se influyen recíprocamente), el idilio perenne con el mar y la narrativa infantil.

 

​La historia infantil

 

Todos llevamos una historia infantil.

Unos con colores alegres,

otros con colores tristes.

​Las olas del cerebro me llevan a recordar

a esa muñeca preferida

que siempre dormía en mi cuarto,

a ese soldadito que nunca fue a la guerra

y ese papagayo que

volaba con nuestros sueños.

​Me recuerdo de nuestros padres,

que eran nuestros héroes.

De esos amigos de infancia que jugábamos

el trompo, metras, el papagayo,

y como estrellas se perdieron.

​Y los cuentos infantiles de Caperucita Roja,

Pinocho, que nos identificábamos

con sus personajes.

Ah, y el recuerdo de ese primer amor,

que aún su nombre recordamos.

 

​La novela de los prejuicios y el vínculo con el lector

En la actualidad, Molina trabaja en una ambiciosa novela centrada en los prejuicios sociales y las severas normas impuestas por el entorno. Sobre esta obra en construcción pesa una entrañable anécdota doméstica: una dama que asistía en los quehaceres del hogar materno quedaba tan prendada de la trama que, al llevarle los alimentos a la escritora, suspendía sus labores y permanecía inmóvil, atenta a la lectura viva de los capítulos recién salidos de la máquina de escribir.

Durante otra fructífera etapa, Zonia Molina compartió su sensibilidad con el público masivo a través de sus columnas en el diario La Costa, un espacio que le permitió labrar una sólida comunidad de lectores y afectos genuinos.

La escritora rememora con especial gratitud un encuentro fortuito en la localidad de San Antonio: una lectora desconocida, al reconocerla, exclamó con emoción: «¡Ella es la del periódico!». Aquel instante quedó registrado en su memoria como el testimonio vivo y gratificante de que su palabra lograba romper el aislamiento y anidar en el interés del prójimo.

 

​La ironía del tiempo

Uno de los ejes conceptuales más agudos en la obra contemporánea de Molina es su confrontación filosófica con el tiempo. Lejos de considerarlo un simple verdugo, la poeta analiza la incapacidad del ser humano para dialogar armónicamente con las agujas del reloj:

«El tiempo es el enemigo del hombre, dicen muchos; pero es el hombre que no sabe jugar con él», reflexiona la autora. A su juicio, la sociedad contemporánea vive en una disyuntiva estéril: algunos se encadenan a un pasado que urge soltar, mientras otros se angustian por un futuro incipiente cuya vivencia ni siquiera está garantizada.

En ese vaivén traumático, se escapa el presente: el único territorio real donde es posible abrazar a la familia, bailar y alcanzar la felicidad. Mientras tanto, sentencia con fina ironía: «El tiempo, por los siglos de los siglos, sigue riendo de todos nosotros».

 

​Diálogo con Neruda

(De la antología «Puerto Cabello en Letras»)

Anoche soñé que estaba en Isla Negra.

Hablé con el poeta Neruda.

​Me dijo que el mundo estaba de cabeza,

por eso estamos como estamos.

La tecnología robándose los sentimientos

y pensamientos de los hombres.

​Las mariposas están dormidas,

Isla Negra cada día más pequeña.

El poeta me dice que es amigo de los

Extraterrestres.

​Que copian y leen sus poemas,

tiene una nave espacial para enviar su

poesía a otros planetas.

​Al despedirme me dio la mano y me dijo:

No me busques entre los poetas muertos

porque yo ya he resucitado en Isla Negra.

 

​Un llamado del alma y una máxima de fe

Frente a los desafíos de la era digital y el enfriamiento de las sensibilidades artísticas, Zonia Molina extiende una firme exhortación a los educadores y a los medios de comunicación de masas. Considera una obligación ética y cultural que tanto escritores como maestros acerquen de forma activa y orgánica la literatura a las nuevas generaciones.

Solo mediante ese estímulo temprano, asegura, los jóvenes lograrán despertar el amor profundo por la poesía y transitar un camino de crecimiento intelectual y espiritual.

Finalmente, al desnudar el pilar central que sostiene su andamiaje emocional y creativo, la escritora revela su máxima de vida más íntima y perenne: mantener una conversación cotidiana, fluida y transparente con Dios.

Un diálogo místico que no entiende de formalismos rígidos, sino que se practica con la naturalidad y la cercanía de quien camina al lado de un compañero incondicional, transformando la existencia misma en una eterna oración en prosa.

 

TE INTERESA:

Cabeza tomada | Marhisela Ron León

 

***

 

Vanileiby

Vanileiby Rivas: originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.

​Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC).

Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.

​Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.

 

Ciudad Valencia/RN