Inicio Cultura Andrés Bello: Caracas, Venezuela y América | Juan Medina Figueredo

Andrés Bello: Caracas, Venezuela y América | Juan Medina Figueredo

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Por varias epístolas y por las descripciones de las Silvas de Bello sabemos de los recuerdos, la añoranza y la nostalgia de Caracas en la memoria y el corazón de nuestro humanista, vuelto sobre su última mirada en el camino de La Guaira y recorriendo con anhelantes dedos un mapa de su ciudad, tras sus calles e iglesias, las voces de sus familiares y amigos, para descansar en algún momento a la sombra de un samán o a la ribera de un río, que persiste con su rumor en el tiempo y la distancia.

Todo se inició en Caracas, en una apartada provincia, que duró un lustro antes del nacimiento de Bello y otro lustro después para alcanzar unidad política, militar, hacendística y judicial, entre disgregadas provincias,  culminando así su hegemonía  sobre la parte meridional y occidental de sus provincias vecinas.

 

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Cuando Bello, en 1809, redacta su Resumen de la historia de Venezuela realiza un ensayo en el cual fija esta provincia como centro de una indagación histórica que reivindicará sus derechos a la autonomía, al respeto a su dignidad, a la justicia, a la paz y al progreso.

Se expresa con inaudita autonomía intelectual, a pesar de su condición de Oficial Segundo de la Secretaría de la Capitanía General de Venezuela, pero también con la sindéresis y ponderación que caracterizan al ya experimentado político, escritor y periodista.

Para Pedro Grases, este Resumen, en su síntesis histórica de los siglos XVI y XVII en Venezuela, sigue principalmente la Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela, de José de Oviedo y Baños. Pero  la interpretación de los sucesos desde principios del siglo XVIII, tanto como la caracterización de la población, son debidos a la reflexión de Bello.

También señala que  esta expresa la adscripción espiritual con la tierra, los lugares, las gentes y sus costumbres. Es asunto de “enamorado” que consigna hitos precisos para luego remontarse  a partir de los comienzos del siglo XVIII al intento de explicar las conclusiones de su reflexión y meditación, escrito con goce y alegría, por su propio solaz.

En ese encuentro con nuestra historia, Bello incrimina las crueldades e ignominias de los arrendatarios Belzares y de los conquistadores. Cuando enjuicia a la Compañía Guipuzcoana le reconoce sus beneficios en el impulso de nuestra agricultura  y comercio ultramarino, inicialmente, pero le enrostra sus abusos en la hora de nuestra mayoría de edad y reclama la libertad de comercio. En el plano histórico y político reivindica los fueros de nuestras autoridades locales (Cabildos y Alcaldías).

Bello, en compañía de Bolívar, al entrevistarse con Miranda en Londres, carga consigo un legajo que afirma el acendrado patriotismo de los venezolanos y su destino en la América meridional.

Pero el título que comparte con Miranda y Bolívar es el de un adelantado de la visión de América, antes española, como una unidad cultural con un destino civilizatorio común.

 

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Juan Medina Figueredo

Juan Medina Figueredo (Aragua de Barcelona, 1947): Polígrafo de raza, ha incursionado en la poesía, el ensayo literario y el análisis socio-político. Su rebeldía política y cultural no es panfletaria sino solidaria, al punto de estar bien aliñada por su bondadosa personalidad. No se le puede reclamar nada, pues sus convicciones ideológicas y su quehacer escritural apuntan a una conciencia ética y espiritual inconmovible.

Entre sus libros contamos “Reverberaciones” (1995, poesía); los ensayos “La Terredad de Orfeo” (dedicada al poeta Montejo) y el libro comuna que es “Siglo XXI, educación y revolución” (2010) con su estructura en redes que comunica la crónica y el ensayo; el volumen de cuentos “La Visita del Ángel” (2010) y la novela “Por un leve temblor” (2014). Con estos dos últimos ganó el premio de narrativa de Fundarte y una mención de publicación del mismo sello editorial, respectivamente. Que nosotros sepamos, caso único en este certamen literario.

Su poesía ha sido publicada en dos colecciones poéticas importantes como “El Corazón de Venezuela. Patria y Poesía” y “Rostro y Poesía” de la Universidad de Carabobo. Su periplo literario apuesta por un decir directo y no mediatizado por los discursos académicos autorizados. (Reseña de José Carlos de Nóbrega)

 

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