Apuntes generales sobre cultura (4) | Arnaldo Jiménez

Divagaciones - Arnaldo Jiménez - Apuntes generales sobre la cultura

Los presupuestos generales de la cultura

Decíamos en la entrega pasada que las sociedades ancestrales o no modernas tenían una utilización del tiempo y del espacio muy diferente a las sociedades modernas, es decir, que en ambas culturas la historia se vive de manera diferente.

En las primeras la historia cultural no se oponía (ni se opone en el caso de aquellas etnias que han sobrevivido a la hecatombe occidental) a la historia del planeta, lo contrario, la mayoría de esas culturas aprendieron a observar el cielo y a incluirlo dentro de sus mecanismos de sobrevivencia.

Una prueba de lo antes dicho sería el despliegue de las identidades, en donde la asimilación del tótem —su imitación histriónica y religiosa– es esencial, fundamental; las danzas y los ritos de iniciación, uniones, ritos y mitos de muerte y de guerra, los cantos; o sea, todas aquellas formas de habitar el espacio estaban y, aún están, signadas por la concepción de que ellas son continuidad de la naturaleza.

 

DEL MISMO AUTOR: APUNTES GENERALES SOBRE CULTURA (3)

 

En las sociedades modernas la modificación de la naturaleza ha llegado a ser tan desproporcionada que se ha propuesto la eliminación del término naturaleza; pero esta eliminación procede de constataciones en lo real que abarcan las transformaciones técnicas e instrumentales del espacio, que generan la percepción de que lo no o poco modificado es un espectáculo extraño, separado. Sin embargo, ¿cómo negar que la tecnología, en muchas ocasiones, se ha desarrollado a partir de la imitación de los elementos naturales?

La industria, por otra parte, necesita distribuirse al igual que cualquier otra mercancía, y para ello elimina los espacios naturales y se implanta. El desarrollo y aceleración de esta distribución a escala planetaria ha llevado a la vida del hombre al borde de su desaparición, porque la industrialización se expresa en términos de ruptura con los hilos comunicacionales y armónicos entre los diversos componentes de los ecosistemas naturales y el ritmo de vida de la sociedad.

El calentamiento global, el trastorno general del clima, el ensanchamiento de las perforaciones de la capa de ozono, la muerte del océano, entre otros, demuestran la interdependencia entre la historia del planeta y la de las culturas; la primera es un condicionante de las segundas, queramos o no.

Toda cultura es un material susceptible de ser aprendido. El aprendizaje se ramifica en aquellos conscientemente realizados, transmisiones de mitos y ritos de forma oral, la inscripción en el cuerpo a través de marcas, tatuajes, costumbres, etc., de las leyes de pertenencia, y aquellos aprendizajes que se realizan de forma espontánea entre las integraciones de diferentes culturales, cambios genéticos o las llamadas marcas químicas en los genes originadas por la interacción del cuerpo con la cultura o cuerpo social, formas de pensamiento o de entender la realidad.

 

La soberanía creativa de Pablo Lampe | Vanileiby Rivas

 

Ninguna cultura es innata. De tal manera que una cultura se define por las diversas expresiones de las significaciones que los individuos y los grupos les dan a sus aprendizajes para comportarse en el conjunto de reglas y leyes que socialmente han convenido respetar (e irrespetar) como marco general de sus procesos educativos formales e informales.

Todo lo anterior supone que el acto cultural lleva en sus entrañas una disposición comunicacional, informativa, de recepción, asimilación, transformación y reproducción en la puesta en práctica de sus aprendizajes y, por tanto, de sus identidades.

 

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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

Ciudad Valencia / RN