Apuntes generales sobre cultura (3) | Arnaldo Jiménez

Divagaciones - Arnaldo Jiménez - Apuntes generales sobre la cultura

Condiciones necesarias para que aparezca la cultura

Recordemos que la palabra cultura nos remite a un viejo dilema de las ciencias sociales: el problema que se debate entre la posibilidad de que el ser humano sea un ser natural o no. La naturaleza humana fue un fuerte forcejeo que obedeció y, en gran parte, aún obedece, a la dualidad que inauguró el pensamiento cartesiano. El afuera y el adentro, la naturaleza como algo extraño a la cultura, ajena, separada. Hoy sabemos que la naturaleza y la cultura se modelan mutuamente.

La dualidad antes mencionada se expresó en términos de barbarie y civilización, salvajismo y culturización, racionalidad e irracionalidad. Un tal dualismo se manifestó como alienación en Hegel y en Marx, así como más tarde en Marcuse y Lacan.

Sin embargo, también guarda viejas y renovadas relaciones de poder en las que unas culturas se han considerado como inferiores, salvajes, de racionalidad pre-lógica, de incapacidad física y genética, de subordinación en el “desarrollo” histórico, de creaciones materiales e instrumentales imposibles de ser comparadas con las culturas modelos, que se suponen son europeas y blancas. A las cuales se les ha unido Norteamérica. A las primeras también se les ha denominado culturas de la periferia y del tercer mundo.

 

DEL MISMO AUTOR: APUNTES GENERALES SOBRE CULTURA (2)

 

Por los momentos dejaremos a un lado este forcejeo de racismo y de supremacía, que tiene su origen en la conquista y la colonización, para dedicarles unas palabras al tema que nos ocupa, a saber: las condiciones que preexisten a la cultura y la hacen posible.

Nos atrapa una pregunta: ¿las condiciones que permiten la manifestación de la vida y su organización?; es decir, ¿las expresiones de la conciencia son al mismo tiempo expresiones culturales? Digamos que no puede existir una cultura que elimine su interacción con los ecosistemas naturales y cósmicos, y se torne independiente. Esto no es posible.

La vida es un frágil cordón que se templa entre múltiples interrelaciones biológicas y está constituida por los mismos elementos que constituyen a la materia, tanto dentro como fuera del planeta. Esto es el soporte sobre el cual, y desde el cual, las diversas expresiones de lo vivo se complementan, se conjugan, se relacionan y se determinan para que aflore un universo simbólico que trata de explicarse todas esas relaciones. Así, la cultura es una gran interrogación y una gran admiración que no se cierra, sino que se expande y se diversifica.

Toda cultura es el cruzamiento de varios movimientos sociales de organización y desorganización, de integración y desintegración, de amores y odios, de aislamiento y gregarismo. Estos movimientos sociales suceden conjuntamente con los movimientos naturales y cósmicos: materia prima, clima, situación astronómica… Por los tanto, la historia de las culturas se inserta dentro de la historia del planeta.

La historia del planeta no es indiferente a las historias culturales, ambas se interrelacionan para mantener la vida de la especie. El límite temporal del planeta lo puede colocar el límite del tiempo histórico del ser humano, es decir, el planeta puede morir de tanto ser usado o a través de explosiones atómicas, etc. Hasta ahora, el hombre ha desplegado sus temporalidades sobre la larga historia del planeta (13.800 millones de años, aproximadamente) que lo ha sustentado.

Toda cultura supone la modificación de la naturaleza, la cual tiene sus vías de realización a través del arte y del trabajo, y esto, a su vez, determina las huellas de las diferentes identidades culturales.

Si de manera hipotética dividiéramos a la historia en dos grandes grupos de sociedades: las premodernas y las modernas; en las primeras podríamos nombrar a las egipcias, asiáticas, a las indígenas australianas, africanas y latinoamericanas. Todas con un modo particular de experimentar el tiempo y relacionarse con el espacio.

En las segundas podríamos nombrar las sociedades que fueron invadidas por el tiempo laboral y el espacio utilitario, mercantilizado. Es decir, las europeas, norteamericana y las llamadas postmodernas. Pero en todo esto hay matices que no estoy considerando.

 

Anuncian sala en honor a José Gregorio Hernández en el Salón Michelena

 

El asunto no es tan simple. Solo quiero subrayar que el tiempo y el espacio, los dos vectores de la historicidad no se experimentan de la misma manera antes y después de la aparición del capitalismo.

La anterior clasificación también nos puede servir para destacar la manera de cómo cada una de ellas se relaciona con la naturaleza para modificarla. En las premodernas las modificaciones no se traducen en destrucción de los medios de vida y artísticos; el entorno natural es también un entorno religioso, por tanto, economía y religión se imbricaban en un solo acto.

Autores como Tielman Shiell y Mircea Elíade han enfatizado estas diferencias en relación con las culturas modernas, centradas en la pérdida de lo sagrado.

 

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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

 

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