Las bacterias resistentes pueden llegar a tu comida desde el agua, el suelo o los animales, y sobrevivir si no aplicas buenas prácticas de higiene. Conoce cómo reducir el riesgo en casa.

¿Sabías que, según la Organización Panamericana de la Salud, más de 700 mil muertes anuales en el mundo se deben a la resistencia bacteriana? Cuando las bacterias resistentes a antibióticos entran al cuerpo pueden provocar infecciones y complicaciones graves. Esto se debe al resistoma, un conjunto de genes que las ayudan a defenderse de medicamentos y sobrevivir, incluso frente a tratamientos potentes.

Estos microorganismos pueden transmitirse a través del medio ambiente y de la cadena alimentaria. Cocinar bien las carnes y lavar las frutas y verduras son algunas estrategias que ayudan a prevenir el resistoma.

¿Cómo llegan estas bacterias a los alimentos?

De acuerdo con la Journal of Agricultural and Food Chemistry, las bacterias con genes de resistencia que pueden estar en tus alimentos son las siguientes:

  • Bacillus cereus
  • Vibrio cholerae
  • Escherichia coli
  • Salmonella enterica
  • Staphylococcus aureus
  • Vibrio parahemolyticus
  • Clostridium perfringens

Aunque los antibióticos se usan en ganadería para prevenir enfermedades o promover el crecimiento de animales, su uso excesivo puede generar estos microorganismos que terminan en la carne, huevos, productos lácteos, frutas y verduras regadas con aguas contaminadas.

Procesar o cocinar estos alimentos sin una higiene adecuada favorece la transmisión de estas bacterias. Además, no limpiar encimeras, cuchillos, tablas de cortar o manos contaminadas son un vehículo de transmisión. Por ello, la resistencia a los antibióticos no es solo un problema del entorno médico, también está presente en el ciclo alimentario y en los hogares.

 

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Existen diferentes estrategias que puedes poner en práctica para minimizar la exposición a bacterias resistentes:

Cocina bien los alimentos

usa temperaturas altas para destruir la mayoría de las bacterias, y evita probar alimentos crudos o semicocidos, sobre todo carne picada, pollo o embutidos frescos.

Lávate las manos antes y después de manipular alimentos

en especial con la carne o pescado. Limpia las superficies de la cocina y cambia con frecuencia bayetas o estropajos, puesto que pueden acumular bacterias.

Elige productos con origen claro

opta por carnes, huevos y lácteos provenientes de fuentes que garanticen buenas prácticas sanitarias y uso responsable de antibióticos. En lo posible, elige alimentos con certificaciones o de producción local controlada.

Lava bien frutas y verduras con abundante agua corriente

las bacterias pueden estar en la superficie o transferirse al interior durante el corte. También puedes usar un cepillo suave para limpiar la cáscara y seca con papel absorbente antes de guardarlas.

Separa y corta los alimentos crudos de los cocidos

hazlo en diferentes tablas y utensilios. Si no es posible, lava todo con agua caliente y jabón antes de volver a usarlos. Con esto previenes lo que se conoce como contaminación cruzada, es decir, cuando los microorganismos, alérgenos o sustancias no deseadas pasan de un alimento, superficie o utensilio a otro.

Acciones mundiales para minimizar la propagación del resistoma

La Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, y la Organización Mundial de Sanidad Animal promueven el enfoque Una Sola Salud, que integra la salud humana, animal y ambiental. Esto busca reducir el uso innecesario de antibióticos, mejorar la vigilancia de bacterias resistentes y fomentar la investigación en nuevos medicamentos.

De hecho, varios países regulan el uso de antibióticos en la producción animal, promueven la vacunación del ganado y controlan los desechos contaminantes que llegan al agua y al suelo. Pero el compromiso individual es clave para reducir la propagación del resistoma.

Los antibióticos ayudan a tratar ciertas enfermedades, pero su eficacia también depende de la utilización que le demos. El resistoma actúa como un reservorio genético y aunque la persona no esté enferma, puede portar bacterias resistentes en el intestino y pasarlas a otros sin saberlo. Recuerda aplicar las recomendaciones de higiene para preparar los alimentos, y si sientes algún malestar no te automediques, acude al médico para evitar la resistencia bacteriana.

 

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Fuente:Mejor Con Salud

Ciudad Valencia / MP/M.Ll