Christian Farías: Unidad nacional y reconstrucción social

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La unidad nacional y la reconstrucción social son los dos grandes campos de trabajo de la revolución bolivariana, en esta nueva etapa histórica que se inicia con la instalación de la nueva Asamblea Nacional (AN) el pasado 5 de enero de este año 2021.

Hemos superado la división y la confrontación antagónica de este poder con los otros cuatro que forman la estructura del Estado venezolano. En lo adelante, debe reinar la unidad y la defensa de la patria para el bienestar del pueblo.

Sin embargo, es necesario advertir que hoy nos encontramos ante dos graves amenazas. Por un lado, la agresión sistemática desde afuera contra la soberanía y la seguridad de la nación; y por el otro, los ataques internos contra el bienestar social y la paz de nuestro pueblo; todo ello obedece a un solo y único objetivo: destruir el proceso revolucionario bolivariano, iniciado con el liderazgo de Chávez y hoy, continuado con el presidente Nicolás Maduro.

La primera amenaza puede ser armada y venir directamente desde Estados Unidos o desde los Estados vecinos (Colombia, Brasil o Guyana); de una fuerza mercenaria, un ejército extranjero, una institución regional o internacional, acompañada de una ofensiva mediática más intensa y perversa desde el centro de mando estratégico del Pentágono, que es el núcleo económico-militar, político- imperial de los Estados Unidos.

La segunda amenaza sigue siendo la guerra económica y social, combinada con la guerra mediática y cultural. La guerra económica es instrumentada y se intensifica cada día más, desde la estructura comercial de los monopolios, los oligopolios y las mafias que controlan la distribución, almacenamiento y comercialización de los productos alimenticios y demás bienes de consumo masivo.

La guerra mediática funciona desde las grandes corporaciones burguesas capitalistas trasnacionales que controlan los grandes medios de información: el cyberespacio, la TV, radio, la gran prensa, el cine, etc. por donde imponen contra el presidente Nicolás Maduro, las mismas y hasta peores culpas que imponían contra el comandante Chávez.

La guerra económica ha logrado imponer la dolarización del mercado interno, creando así, una enorme anarquía en los precios de los productos. No hay respeto a las leyes, ni al gobierno, ni al pueblo.

Cada comerciante poderoso, no vende al precio justo; sino al que le permita incrementar sus ganancias y afectar la estabilidad social y psico-emocional de la población para que se vuelque contra el gobierno bolivariano, y particularmente contra el presidente Nicolás Maduro; a quien la guerra mediática lo responsabiliza, irresponsablemente, de todo este malestar económico comercial.

El salario de cada trabajador y el ingreso de cada familia pobre o de clase media empobrecida o arruinada, no alcanza para comprar lo que se necesita para vivir o subsistir diariamente.

Cada semana o quincena, el salario baja, se devalúa, frente a los precios que suben a diario y criminalmente para matar de hambre a los más débiles e indignar, para inducir contra el gobierno, a los menos débiles; pero, igualmente pobres.

Frente a esta realidad, la victoria electoral obtenida por las fuerzas bolivarianas en la reciente elección de la nueva Asamblea Nacional para el periodo 2021-2026, significa la derrota política definitiva de estas dos amenazas. Pero, la dimensión económica y social del conflicto sigue afectando gravemente al pueblo.

Frente a esta realidad de amenazas político-militares externas y crisis económica interna de precios-salario, el presidente Maduro ha insistido en su política de diálogo nacional para la búsqueda y aplicación de alternativas y soluciones estructurales y estables a favor del pueblo y el desarrollo independiente de nuestro país… Unidad nacional y reconstrucción social

 

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A partir de ese contexto dialógico entre todas las fuerzas nacionalistas, patrióticas y revolucionarias (oposición democrática y bolivarianismo chavista), es posible recuperar la reconciliación nacional para fortalecer la paz y la eficiencia productiva de todo el país.

Recuperar el valor del salario para el bienestar de las familias. Recuperar la fuerza y el protagonismo del Poder Comunal para que funcione la democracia participativa y protagónica desde las comunidades organizadas. Recuperar los programas de bienestar social en salud, educación, vivienda, recreación, cultura, deporte, ciencia y tecnología.

He allí el camino, la ruta indeclinable, para fortalecer la estrategia de la unidad nacional y la recuperación del bienestar social, con base en nuestra Constitución Nacional para la materialización de los cinco objetivos históricos de Plan de la patria.

 

Christian Farías / Ciudad VLC