«Agüita dulce del cerro viene», por Douglas Morales Pulido

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Agüita dulce del cerro viene

 

A pesar de que el Cerro del Café, es útil, fresco y regala agua de sabor exquisito, nadie apaga sus incendios, nadie riega ni protege sus árboles.

Múltiples y pobladas comunidades del oeste de Naguanagua: Valle Verde, La Cidra, Barrio Oeste, Nueva Esparta, entre otras, calman su sed con los cantarinos riachuelos, maniantales y pozos brotados desde el Cerro del Café (la principal: «Quebrada del Retobo»).

Sometido a un cruel experimento por la ambición desmedida de dinero, resiste y devuelve con vida bondadosa la maldad.  A finales de la década del sesenta, siglo XX, el gobierno de entonces complació a la industria del papel, sembrando en sus laderas el denominado «pino caribe» previa liquidación de las especies autóctonas: «arboles de pan,» «indios desnudos» , «jobos» , «araguaneyes» , «apamates,» «bucares» fueron arrasados para sembrar el depredador «pino caribe», tan dañino que no permite el crecimiento de otro tipo de flora, además como se demostró, lamentablemente, su savia contiene una resina altamente volátil generadora de pavorosos incendios forestales, destructores de los propios pinos caribes y de todo el entorno ambiental, fauna silvestre incluida.

Ningún ingeniero forestal de la Empresa «Conare» ni del Ministerio de Agricultura y Cría de entonces oyó al campesino agricultor, analfabeto, Lorenzo León cuando afirmó: «esa matica es maluca, acabará con todo». La sabiduría ancestral acertó.  Otro arriero, Siverio Tovar, coplero improvisador, deteniendo su recua de burros cargados de granos de café, cantó: «Ay cerro de mi querer, si te siembran esos pinos, no habrá cacao ni café».

Cerca de la zona de las antenas existe un manantial denominado por los lugareños «Poza de la hormiga», un baño allí luego del duro ascenso «sabe a cielo», según dicen que es el cielo.

Entonces, si el “Cerro del Café » es tan gloriosamente útil a toda manifestación de vida, ¿por qué tanta indiferencia cuando su vegetación arde?  Es necesaria y urgente la creación de una «brigada de bomberos forestales» adscrita a los cuerpos de bomberos existentes.  Urge la organización de brigadas de voluntarios «apaga fuegos», en los comités o «mesas de agua» de los Consejos Comunales.

Escuelas y liceos del Municipio celebrarán «la Semana de la Conservación» en el venidero mes de Mayo sembrando árboles frutales en sus espacios.  Si en el Cerro «Casupo» se pudo, en el Café también se podrá.

 

Autor: Douglas Morales Pulido

 

DEL MISMO AUTOR: “Calle turística y peatonal para Valencia”

 

Ciudad Valencia / LSFLC