El título de este artículo lleva implícita la necesidad de conocer a fondo los significados, los sentidos, los usos y las interpretaciones de estas dos palabras claves y de uso cotidiano: “política” e “historia”, para poder hablar y desarrollar adecuadamente y con certeza lo que ambas palabras significan y abarcan en la realidad social y comunicacional, cotidiana o casual, eventual o histórica.
Debemos fortalecer nuestra conciencia social, como sujetos de la historia, para reconocer el uso de estas dos palabras, en cada contexto dialógico o comunicacional. Igualmente, cuando hablamos o escribimos sobre estos dos temas de actualidad en la vida cotidiana: la política y la historia. Dos conceptos de uso frecuente, cotidiano, partidista, divisionista o unificador y no partidista.
Comencemos, entonces, por decir que la carga semántica de la palabra POLITICA abarca muchos sentidos, tal como se puede apreciar en la definición establecida en el Diccionario de la Real Academia Española. He aquí sus doce (12) sentidos, acepciones o usos:
1.- Del Latín “politicus” y este del griego…
.2. Perteneciente o relativo a la actividad política. Cortés, urbano.
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Cortés con frialdad y reserva, cuando se esperaba afecto.
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Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado.
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Denota parentesco por afinidad: Padre Político (Suegro). Hermano político (Cuñado). Hijo político (Yerno). Hija política (Nuera).
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Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
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Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
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Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
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Cortesía y buen modo de portarse.
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Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado. 11. Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado. (pag. 1219)
A partir de ese amplio concepto polisémico y rector de lo que es la POLITICA, en sus mejores sentidos de decencia y eficacia social, cultural, ética y moral; se derivan de manera paralela, otros términos con sentidos ajenos o degradantes para identificar ciertas conductas negativas o contradictorias con el buen sentido del ejercicio de la política pública en la lucha por el poder del Estado y el control social.
Veamos, entonces, los siguientes términos: Politicón: adjetivo que significa exageración en las ceremonias cortesanas o extremada afición a los asuntos públicos. Politiquear, verbo que significa intervenir o brujulear en política; de manera superficial y muy ligera o desviada hacia las intrigas y bajezas. Politiquero, acción y efecto de politiquear o politiquea.
Politizar es la forma verbal de la política, usada como equivalente a dar orientaciones o contenidos políticos a las acciones, pensamientos, etc. que corrientemente no lo tienen. Inculcar a alguien una información o conciencia política. Politología: Disciplina que estudia la Política. Politólogo: persona que profesa la politología o tiene especiales conocimientos de ella. Polizón: persona que se embarca clandestinamente. Individuo ocioso y sin destino, que anda de corrillo en corrillo.
A partir de estos conceptos clásicos del Diccionario, la actividad política se ha enriquecido enormemente, en casi todas las áreas y los espacios de las sociedades de cada uno de los cinco continentes de nuestro planeta. Hoy, podemos decir, entonces, que la política es la totalidad de la vida pública, masiva, diversa, estratificada, organizada, culturizada y auto-valorada como la forma o el modo de funcionar con base en el dialogo permanente en la sociedad que es la morada de todos los humanos, con iguales derechos y deberes.
En ese sentido, es necesario puntualizar que la política es la forma primaria, genésica o el modo de vida ideal y lógico de los seres humanos, concebidos como una sola especie, diferenciada como macho y hembra o con la nominación entre hombre y mujer, de donde derivan los procesos complejos de las múltiples formas de las relaciones socio-culturales que surgen en la ciudad donde nacimos y vivimos para cultivar y desarrollar todo lo que llamamos cultura. De hecho, la política es la columna vertebral de la cultura.
De esa coexistencia natural, hombre-mujer, diferenciada de la naturaleza, surgió desde su propia condición erótica, reproductora de sí misma, la especie humana hombre-mujer, como dos formas diferentes que se complementan en un solo ser con base en su propio proceso de reproducción humana e infinita.
A diferencia del reino animal y del reino vegetal, el proceso vital y trascendente de la condición humana, se sustenta en dos grandes tesoros; la conciencia y la historia. La conciencia es poseedora, valorativa y generadora del conocimiento de sí misma y del conocimiento de todo lo que la rodea o la circunda en términos abstractos, conceptuales o concretos y materiales.
Por otro lado, la historia es la acumulación de los saberes descubiertos, reales y concretos, junto a las acciones trascendentales del pasado y del presente. La historia es también como una larga cadena de un tren que recorre el mundo desde su momento más lejano del pasado hasta los acontecimientos trascendentes y vitales del presente, que alimentan y nutren lo que le da inicio y vitalidad a la historia, sea ésta universal, continental, nacional, estadal, municipal, parroquial, vecinal o familiar.
Volviendo al concepto y la condición de la vida humana, expresada en su dimensión política, que se diferencia de la politiquería, veamos cómo surgió la conceptualización de la política como una característica normal y funcional, inherente a la condición humana, tal como en su momento histórico, lo expresó Aristóteles, en su condición de ser el gran filósofo de la racionalidad histórica social que le dio un gran impulso al desarrollo del pensamiento racional como base o fundamento de la filosofía:
“La Polis es la comunidad política autosuficiente y la forma más elevada de comunidad, que engloba a todas las demás (familia, aldea), y existe para alcanzar el bien común y la vida virtuosa de sus ciudadanos. El hombre es un «animal político» por naturaleza, y solo en la polis puede realizarse plenamente al desarrollar sus virtudes éticas y sociales. La polis no es solo un espacio físico, sino también el ámbito donde los ciudadanos intercambian ideas y construyen su realidad para vivir de forma justa y buena”.
Características principales de la Polis según Aristóteles:
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Comunidad natural y autosuficiente:
La polis es la comunidad más grande y completa, que existe por naturaleza y es autosuficiente, no necesitando de otras para satisfacer sus necesidades.
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Fin moral y bien común:
Su propósito fundamental es el desarrollo ético de los individuos y la consecución del bien común.
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Hombre como animal político:
El ser humano tiene una naturaleza social y su propósito natural es vivir en la polis y participar en la vida ciudadana para alcanzar su plena realización.
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Ámbito para la vida virtuosa:
La polis es el lugar donde los ciudadanos pueden vivir vidas buenas, virtuosas y justas, intercambiando opiniones y moldeando su realidad.
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Estructura de las comunidades:
La polis se forma a partir de la unión de aldeas, que a su vez provienen de familias, constituyendo así una jerarquía de comunidades con el fin último en la ciudad-estado.
En resumen, para Aristóteles, la polis es la culminación de la vida humana, una estructura política y social que permite a los hombres no solo ser autosuficientes, sino también florecer en el ámbito moral y virtuoso, viviendo una vida plena y justa. (Ver:.:https://www.google.com/search?q=el+concepto+de+la+Polis+en+Aristoteles).
A partir de las ideas expuestas, como un esquema para el debate, el intercambio y enriquecimiento de la sabiduría política y la formación socio-política, podemos decir que todos los seres humanos somos ciudadanos políticos. Nacimos y vivimos en la ciudad; por lo tano somos ciudadanos; y por crecer y convivir en la polis, somos políticos. Así de sencillo y lógico.
La historia no es otra cosa sino la acumulación incesante de la praxis humana (todo lo creado por la racionalidad del ser humano a través de los tiempos) y el desarrollo integral de los pueblos y naciones (la especie Homo Sapiens o el ser humano que vive, piensa, actúa, transforma, crea y recrea todo lo que necesita para vivir viviendo tranquilo, en sana paz, creando y recreando la vida social, moral, ética, histórica, revolucionaria, científica, cultural, espiritual, inmediata, vital y trascendente.
Es importante destacar la diferencia semántica entre lo que es la práctica y la praxis en la acción política. La primera define la acción humana, es decir, la práctica social o individual, política, cultural, laboral, familiar, amorosa, etc. En cambio, la palabra praxis va más allá de la simple acción social normativa y se identifica como acción transformadora, cambiante, distinta y revolucionaria.
En ese sentido, la política tiene dos campos diferenciados. Por un lado, la práctica tradicional de los partidos políticos que solo repiten y repiten los viejos métodos y las promesas que no cumplen; y por el otro, la praxis revolucionaria que sí desarrolla y genera nuevos métodos, cambios, transformaciones y propuestas políticas, orientadas hacia la superación de los males del presente y construcción del verdadero bienestar social.
En síntesis, el concepto de la praxis histórica, se refiere a los cambios y transformaciones de las realidades histórico-sociales. En consecuencia, la acción política y social debe ser racionalmente científica, objetiva y metódica; pero, igualmente sensible, humanista, fraternal, amorosa y sustentada en la necesaria CLARIDAD POLITICA FRENTE A LA REALIDAD HISTÓRICA.
Ciudad Valencia / Christian Farías








