Tratar de interpretar un acontecimiento como el ocurrido en la madrugada del sábado 3 de enero, con la invasión militar de Donald Trump a nuestro país; significa emprender una dura tarea de lectura comprensiva y una revisión exhaustiva de todo el caudal de opiniones y noticias que a cada hora o minutos, diariamente corren por todos los medios, desde los tradicionales: radio, televisión, prensa en su carácter digital y físico hasta el complejo mundo de las redes y los algoritmos, con la multiplicación de sus infinitos códigos lo cual dificulta aún más las ardua labor de explicar el fenómeno en cuestión.
A estas alturas no se pueden establecer afirmaciones definitivas, pudiéramos decir que más del 50% de la información carece de veracidad, hay un predominio de subjetividades y especulaciones que lejos de ayudar a esclarecer las hipótesis, se tiende a «empantanar» el análisis, obligando a depender casi exclusivamente de las fuentes originales y oficiales.
En el primer momento desde la voz imperial se hablaba de una operación «limpia» «quirúrgica» al estilo de los «superhéroes» de Hollywood.
El desconcierto y la incertidumbre fueron alimentados por los rumores de la traición; con el pasar de los días, la realidad «real» fue asomando su rostro. La fase cognitiva sustituyó las balas y los misiles: el discurso de Trump y su gobierno insisten en lo «espectacular» de su operación y el control del país para gobernarlo y someterlo tal cual como un Estado agregado: «El gran mentiroso» se mueve en la escena.
DEL MISMO AUTOR: TEATRO DE OPERACIONES: SOLO PARA AJEDRECISTAS, NO PARA CUALQUIERA
El único presidente es Nicolás Maduro
Sin embargo ante el inocultable secuestro del presidente, se provoca la ausencia forzosa que da paso a la figura constitucional de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, nombrada por el Tribunal Supremo de Justicia en su carácter de Presidenta Provisional: En su primera intervención pública deja claro que el único presidente que reconoce su gobierno es Nicolás Maduro, además agrega que Venezuela nunca será colonia de nadie.
Estos dos elementos dan al traste con la versión Trumpista de que Delcy Rodríguez tiene un acuerdo con el gobierno gringo para el manejo del país y su petróleo, desenmascara la narrativa de los influencers de extrema derecha infiltrados en las redes y páginas digitales que corean diariamente que la presidenta provisional fue puesta por Donald Trump.
El gobierno de la revolución bolivariana y chavista ratifica su posesionamiento en la estructura del poder, desde las declaraciones del Ministro de la Defensa Wladimir Padrino López, el Ministro de Relaciones Interiores y Seguridad Ciudadana Capitán Diosdado Cabello, agregado a la juramentación de la nueva Asamblea Nacional presidida por el Dr. Jorge Rodríguez; cabe recordar que en dicha asamblea el Partido Socialista Unido de Venezuela tiene la mayoría en el parlamento, con la coexistencia de una representación de la oposición, por ejemplo Enrique Capriles fue electo diputado para esta nueva gestión de la Asamblea Nacional.
En otras palabras, la gobernabilidad, el debate democrático y el ejercicio del sistema democrático participativo están garantizado. La población en su totalidad ha respondido al llamado a la paz, hecho por el gobierno revolucionario: la convivencia y la normalización de sus diferentes actividades.
El lunes 12 de enero se reinician las actividades escolares a nivel de la educación preescolar, primaria, básica, media general y técnica en todo el país. El nivel universitario reiniciará a partir de los corrientes, queda demostrado una vez más quien manda y dirige en nuestro país.
Exigen a una sola voz la liberación del Presidente y la Primera Dama
Todo este proceso lo protagoniza el pueblo a través de diferentes manifestaciones diarias en la calle, en todas las plazas Bolívar, en las avenidas y en las instituciones: movilizaciones representativas de todos los sectores populares (mujeres, pescadores, campesinos, trabajadores de PDVSA, educadores, y comuneros, ente otros) quienes exigen a una sola voz la liberación del Presidente y la Primera Dama, después de haber sido víctimas de una agresión contra civiles y militares pertenecientes a la custodia presidencial, aún se contabilizan los muertos, algunos hablan de 80 fallecidos y más, agregado los heridos.
Por otro lado también se han visto las primeras instituciones civiles afectadas por los bombardeos como la Universidad de las Ciencias Humberto Fernández Morán en las áreas coordinadas por el Instituto venezolano de investigaciones científicas IVIC.
Desde lo político y geopolítico, el secuestro del presidente a desatado una tormenta en Nueva York y el mundo entero. Por primera vez en 25 años la revolución bolivariana y socialista cuenta con la mayoría de las opiniones internacionales a su favor, se habla de más de cuarenta países rechazando la agresión, se reunió el consejo de seguridad de la ONU, para discutir y denunciar la agresión contra Venezuela, factores como la Unión Europea también se han pronunciado en contra, presidentes como el saliente de Chile, Gabriel Boric, quien siempre a adversado al presidente Maduro, hizo un pronunciamiento rechazando el ataque a Venezuela, Kamala Harris vocera del Partido demócrata también hizo lo suyo, Mandani alcalde de Nueva York rechazó la agresión contra Venezuela.
Socialismo o barbarie
Como corolario a esta situación política, la actuación del presidente Nicolás Maduro en su presentación en las cámaras y primera audiencia pública ante el Tribunal Federal de Nueva York, lejos de presentar a un prisionero afectado por su situación, muestra sorpresivamente a una persona firme, de pie, segura en su expresión hasta en lo gestual, dejando ver claramente, a pesar de lo que muchos de sus opositores pensaban y festejaban, demuestra que esa lucha apenas comienza. Desde la narrativa política y geopolítica como hemos señalado se evidencia una correlación de fuerzas que genera una esperanza.
Estamos ante un escenario semejante al planteado en la primera mitad del Siglo XX por la lideresa socialista Rosa Luxemburgo, que configuraba un reto: «socialismo o barbarie».
La agresión imperialista del gobierno de Donald Trump nos coloca en el marco de una lucha más amplia aún: «la civilización, la humanidad o lo que queda de ella ante la barbarie de una sociedad hiperinmoral y antiética, que en su declive y crisis total, se empeña en arrastrar al mundo hacia su podredumbre».













