La decadencia norteamericana

Varios son los voceros criollos que se hacen eco de las fábricas de noticias extranjeras, en las que el presidente estadounidense Trump se sorprende porque unas aeronaves de la Aviación Militar Bolivariana sobrevuelan aguas internacionales frente a las costas caribeñas venezolanas, donde se encuentran inexplicablemente unos navíos de guerra de la United States Navy a miles de millas de las costas del país norteamericano. El mundo al revés.

 

¿Debe quedarse el Estado venezolano y sus poderes, sin acción, frente a esta flagrante provocación de Trump? ¿El agresor se siente agredido?

En definitiva, la esclavitud neuronal no les permite preguntarse qué hacen esas embarcaciones allí, más allá de la retórica antidrogas.

 

La respuesta está aquí, producto de una larga y exhaustiva investigación independiente:

Como es sabido, la República Bolivariana de Venezuela mantiene una disputa territorial con la República de Guyana por el territorio Esequibo.

Disputa que se refleja en la zona marítima de dicho territorio por el control del bloque principal y de mayor producción, el bloque Stabroe. Espacio marítimo en el cual ya se venían suscitando choques entre embarcaciones venezolanas y guyanesas. Situación que generaba una tensión en el área en cuestión, desatando temores y las consiguientes paradas en la extracción petrolera.

 

La explicación del verdadero y oscuro motivo:

La compañía ExxonMobil, principal industria de producción petrolera en Guyana, que viene operando ilegalmente en el bloque Stabroe, siempre tiene los petrodólares detrás.

Para quien aún se pregunte de dónde sale el dinero de la movilización de guerra norteamericana en el Caribe, es Guyana la que paga, y con petróleo venezolano. Tremendo negocio redondo el de Estados Unidos con Guyana.

 

La operación criminal de dos estados forajidos:

Desde altamar, el petróleo venezolano es extraído por Guyana ilegalmente para ExxonMobil. Y esta compañía lo exporta mediante buques FPSO, que son unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga, desde el bloque Stabroek, con destino a los puertos de la costa este norteamericana frente al golfo de México.

 

Precisamente la tarea de la Armada estadounidense nuevamente vuelve a ser de seguridad privada para una compañía petrolera.

Esto es lo que verdaderamente está ocurriendo en el Caribe, un vulgar robo. El uso indebido, ilegal y desproporcionado de las fuerzas armadas de un estado para robar los recursos naturales de otro estado que mantiene una disputa territorial en la zona.

 

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