Cada 21 de abril, el mundo celebra el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, una fecha establecida por las Naciones Unidas. El objetivo es concienciar sobre cómo el ingenio humano impulsa el crecimiento económico y la resolución de problemas críticos en la sociedad actual.
La UNESCO destaca que la creatividad no es solo expresión artística, sino un pilar para la identidad cultural y la libertad. A través de diversas políticas, se busca que los países fortalezcan sus industrias creativas para fomentar una mezcla cultural rica y un progreso social inclusivo.
Desafíos en la financiación y el impacto de la IA
A pesar de su importancia, el informe «Re|pensar las políticas para la creatividad» revela datos preocupantes sobre la inversión pública. La financiación destinada a la cultura es inferior al 0,6 % del PIB mundial, registrando una tendencia a la baja en diversas regiones del planeta.
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Por otro lado, la Inteligencia Artificial (IA) presenta un reto legislativo sin precedentes. Aunque la IA genera contenido basándose en el trabajo de artistas, el sector cultural suele estar ausente en los debates de gobernanza, lo que exige una regulación digital más equitativa y ética.
Economía creativa: un sector transformador de ingresos
La economía creativa abarca sectores como el diseño, las artes escénicas, el mundo editorial y los nuevos medios. Este ecosistema se fundamenta en la interacción entre el conocimiento humano y la tecnología, convirtiéndose en una de las áreas más dinámicas de la economía mundial.
Para las naciones en desarrollo, las industrias creativas representan una oportunidad única de crecimiento. Generan empleo, impulsan ingresos por exportaciones y ofrecen soluciones innovadoras para alcanzar el desarrollo sostenible, permitiendo un salto hacia áreas económicas emergentes de alto valor.
Objetivos de Desarrollo Sostenible
La creatividad es una herramienta indispensable para alcanzar la Agenda 2030. El espíritu empresarial y las tecnologías verdes permiten producir servicios con una huella de carbono reducida, ofreciendo una vía para erradicar la pobreza y el hambre mediante soluciones ecológicas.
Finalmente, la UNCTAD advierte que, si bien la IA puede acelerar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, su distribución desigual podría ampliar las brechas sociales. La verdadera riqueza de las naciones en el siglo XXI reside en la capacidad de innovar bajo principios de transparencia y ética.
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Fuente: VN
Ciudad Valencia/RN













