Federico Ruiz Tirado- autocensura

El historiador Nelson Montiel Acosta ha persuadido a muchos de un hecho que no debemos desestimar hoy, ni nunca, sobre todo cuando en el planeta se ha vuelto un «trending topic» la identificación del fascismo sólo con el proceso histórico, político y militar protagonizado por Mussolini, en Italia; Hitler, en Alemania, y Francisco Franco, aliado con el Vaticano en España.

La óptica de Montiel es, desde luego, incluyente de estos referentes contemporáneos.

No se trata de otra óptica, sino de precisiones que podrían trascender los marcos epistemológicos.

La definición del fascismo como un sistema político terrorista, autoritario, excluyente por naturaleza, de hondo calado racista, supremacista y por consiguiente machista, es un fenómeno tan viejo como el Antiguo Testamento.

 

Los romanos

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Fascismo es una palabra ya instalada en los medios comunicacionales y redes sociales y en la vida cotidiana.  En nuestro día a día, el término es empleado en las comunidades a veces como un insulto que como una realidad identificada con su ideología actual y muy lejos de los que fueron los verdaderos regímenes fascistas de los años 30 y 40 del pasado siglo.

Su origen son los fasces romanos. El fasces era un símbolo de mando, estaba formado por 30 varas (un «manojo» que es su traducción del latín) y un hacha, atado con una cinta roja. Una vara suelta es fácil de partir, pero 30 unidas forman un bloque de fuerza. El número de varas representaba cada una de las 30 curias de la Antigua Roma, que fueron creadas en los tiempos fundacionales de la Ciudad Eterna. Era portado por los lictores, los responsables de ejecutar las sentencias de magistrados o cónsules.

 

La cuna de la muerte

Su significado era evidente: el poder de la vida y la muerte de los ciudadanos romanos. Este poder se vio reducido con la República, por ejemplo tenían prohibido llevar el hacha dentro del pomerium, el recinto sagrado de Roma que se creó en el lugar originario de su fundación y que se fue ampliando a los largo de los siglos.

A veces, en lugar de un hacha simple llevaban un labrys, que era un hacha de doble hoja cuyo origen es aún más antiguo que la fundación de Roma. Su origen se encuentra en la Civilización Minoica, aquella que se desarrolló en la Isla de Creta (2800-1450 a.C.).

Mussolini lo retoma con el nombre del Fasci Italiani di Combattimento, que significa «fasces italianas en combate», la organización política creada por Benito Mussolini en 1920 que sería el germen del Partido Nacional Fascista. El partido fascista controló Italia bajo una dictadura hasta la caída del régimen italiano en la Segunda Guerra Mundial.  (García Ruben. El origen de la palabra fascismo. 26-04-2022.https.//ocesaronada.net).

Desde tiempos inmemoriales ha tenido muchas caras y mutaciones, pero siempre es el mismo fascismo: el brazo terrorista del capitalismo salvaje.  Sus gérmenes se remontan al Modo de Producción Esclavista donde una persona se apropia de otra por deudas o por ser prisionero de guerra sin importar el color de su piel.

El surgimiento de los imperios en Roma, y posteriormente en España y Portugal, exportó la esclavitud y la servidumbre y la exclusión racista más allá de sus territorios, sembrando grandes masacres genocidas y fascistas que la historia occidental se niega a reconocer.

¿Acaso no es fascismo la destrucción humana de 70 millones de pobladores originarios por parte de los imperios español y portugués en Suramérica, que terminaron imponiendo a sangre y fuego sus idiomas y su religión para apoderarse de sus riquezas y territorios? ¿Acaso no es fascismo la invasión del imperio Británico al norte de América que destruyeron las poblaciones originarias y los encarcelaron en reservas para saquear el oro y las riquezas del norte para darle nacimiento al imperio estadounidense más sanguinario y fascista que ha tenido la historia de la humanidad, que además  para decirlo con la palabras del Comandante Daniel Ortega, «Estados Unidos alertó a las fuerzas fascistas a tomar el poder del mundo en nombre de la democracia y de la libertad”. (Ortega, Daniel. Intervención en la XI  Cumbre del ALBA. TCP. 26-08-2024).

También es fascista el apartheid impuesto por los portugueses en África. La colonización de Francia de Argelia y de otros países africanos, de Italia en Túnez.

Los Estados Unidos se convirtieron en los abanderados del fascismo. Ya tempranamente habían justificado su fundamentalismo supremacista provistos además de la Doctrina Monroe (1823) que ponía a raya al imperialismo europeo declarando que: “América para los americanos”,  entiéndase para los estadounidenses. A esto se agregó  El Destino Manifiesto, concepto del siglo XIX que sostenía que Estados Unidos estaba destinado a expandir su territorio, llevando la democracia y sus valores. Se consideró una misión providencial, justificando la expansión territorial a menudo sin considerar los derechos de pueblos indígenas y otras naciones.

Esta ideología fue utilizada para apoyar la anexión de territorios y se convirtió en un aspecto central de la política nacional y de la política exterior estadounidense. Europa le echó mano de la teoría de la Evolución de las Especies de Charles Darwin (1863), que acuñó la tesis de la selección natural. Darwin, además de proponer que los organismos evolucionan, también ofreció un mecanismo para dicha evolución, la selección natural.

Esta teoría explicaba cómo podían evolucionar las poblaciones. Es decir, cómo éstas se adecuaban para vivir en sus entornos con «el paso del tiempo”. Piedra angular del etnocentrismo y el supremacismo occidental,  que pregona que: «que la vida es para los más aptos”.

Cuando entraron en su fase monopolista e imperialista ya no se trataba de la explotación de las personas sino de un país por otro, como es el caso del surgimiento del conglomerado fascista imperialista inglés,  francés,  holandés y alemán, cuyas ansias de acumulación llevaron a la humanidad  a dos guerras mundiales para imponer su lógica y su régimen fascista.

Estados Unidos dio su demostración del fascismo supremacista al lanzar, con la mirada complaciente del Poder, dos bombas nucleares en poblaciones civiles para lograr la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

El imperio fascista inglés permitió la instalación del Estado Sionista de Israel en el Medio Oriente, que ahora es punta de lanza con de los yanquis en su guerra contra los árabes: provistos de una doctrina sionista que pretende controlar también el mundo a  nombre del fascismo sanguinario e inclemente.

Fascista es también la Ucrania de Zelenski, instalada a través de un golpe de Estado auspiciado por los yanquis para atacar a Rusia y destruir una de las cabezas de los países BRICS.

 

Sur de América

Los pueblos han ido desarrollando sus defensas contra la arremetida del conglomerado fascista. En América del Sur primero fue Cuba (1959) que se convirtió en una luz en la oscuridad fascista. Declarándose antifascista y antimperialista y siguiendo el legado de nuestros libertadores y los pueblos originarios y afrodescendientes. Después  vino la Revolución Nicaragüense (1979) que había estado enfrentando una ocupación violenta del fascismo  yanqui desde 1933.

En 1969 triunfó Salvador Allende como vía al chilena al socialismo, que fue aplastada de la manera mas violenta por el fascismo militar de Augusto Pinochet, amparado por los Yanquis que se propusieron: “hacer chillar a los chilenos”. Fue una represión brutal que culminó con el asesinato de Presidente Allende en 1973. La instrucción del fascismo yanqui fue  borrar de la memoria de los sureños  cualquier intento de instalar revoluciones socialistas.

 

Chávez

Después de un largo letargo Hugo Chávez arriba al poder en Venezuela con la Revolución Bolivariana. Este proceso hizo temblar a los gringos, dado que Venezuela constituía un enclave geo-estratégico y energético desde 1920.

La Revolución Bolivariana se convirtió en una onda expansiva en el Sur impulsando el ascenso de procesos progresistas en Ecuador,  Bolivia, Paraguay, Brasil, Honduras, Uruguay y Argentina.

Todas estos intentos progresistas han sido acosados por el fascismo yanqui. En Ecuador implosionaron la Revolución Ciudadana encabezada por Rafael Correa, utilizando un instrumento de guerra jurídica llamado el “lowfare”, igual hicieron en Brasil para instalar el gobierno fascista de Jair Bolsonaro, afortunadamente derrotado por ahora.

Con la misma guerra jurídica tumbaron la Revolución Paraguaya del Padre Lugo. Lo mismo han hecho contra la Revolución Boliviana, el fascismo de Yeanine Añez y Camacho impulsado por el fascismo yanqui. Retomaron el poder pero las amenazas fascistas no cesan.

En innumerables oportunidades el fascismo oligárquico ha intentado derrocar la Revolución Bolivariana apoyado por fascismo Yanqui. En el 2002  lanzaron un golpe estado contra el Comandante Chávez.

El gobierno  fascista de Carmona Estanga que abolió los poderes del Estado Revolucionario de un plumazo, sólo duro 48 horas en el poder. Después lanzaron un saboteo petrolero que también fue derrotado. A partir del 2004 ante fracaso de la intentona golpista del 2004, ensayan el “golpe lento”, propuesta fascista de Gene Sharp de Boston. También fue derrotada en su primera fase encabezada por los fascistas oligarcas Leopoldo López y María Corina Machado. Fracasan en la segunda etapa en una jornada de violencia fascista denominada La Salida.

En 2017 reinciden en la salida violenta que es conjurada por la convocatoria de un proceso Constituyente. En 2019 el gobierno  fascista de Donald Trump instaló un gobierno paralelo para apoderarse de los activos de nuestro país y también salieron derrotados. Ahora en 2024 montaron un nuevo ataque fascista simulando su participación en las elecciones donde montaron un conteo paralelo de votos (webfare) para hacer valer unos resultados en medio de una insurrección militar.

Todo esto duró 48 horas y fue derrotado por la férrea unión  Cívico-Militar- Institucional.

El 24 de Marzo de 1976, un grupo de militares dirigido por Jorge Videla ejecutó un sangriento golpe de estado contra María Estela de Perón: desaparición y muerte de personas, encarcelamientos,  torturas y violaciones en masa de los derechos humanos, sociales y políticos, fue el destino de la sociedad argentina hasta 1983, cuando la decadencia del régimen militar produce un nuevo ciclo para retornar a una etapa «democrática» sujeta a las leyes del capitalismo mundial y a la honda huella de la tragedia dejada por la dictadura.

Tres años antes en Chile (1973) los EEUU, a través de la CIA y sectores militares de ultraderecha, ejecutan un golpe de Estado contra Salvador Allende y el gobierno de la Unidad Popular.

La Comisión antifacista propuesta por Nicolás Maduro debe presentar a la brevedad posible ante la Asamblea Nacional un Proyecto de Ley contra el Fascismo y toda expresión neofascista en el accionar y quehacer de la política venezolana.

La misma tiene su basamento en los hechos violentos que sacudieron al país en los años 2014, 2015, 2017, los ecocidios perpetrados en los Parques Nacionales, como el Waraira Repano, la quema de animales y personas vivas por razones políticas, de odio de clase y racial, así como las graves consecuencias para la economía del país, la soberanía y el territorio nacional  tomados por asalto por actores ultraderechistas que alcanzaron con votos el parlamento venezolano en el año 2015.

Éste fue un periodo signado por el saqueo a Venezuela de sus recursos y de sus  activos en el exterior, y de una profunda desestabilización interna, comandada directamente por los gobiernos de EEUU y las élites del poder apostadas en la Unión Europea y Foros Internacionales.

 

Hoy

Nos toca promover esta idea con carácter internacional. Considero que esa comisión no solo debe crear una ley sino que debe mantenerse vigilante, proponiendo al Presidente y demás órganos del estado medidas para contener y derrotar  el fascismo.

 

Un libro clave

Fascismo trasatlántico. Ideología, violencia y sacralidad en Argentina es un de las  obras claves para comprender la «corriente» por donde navegan las voces de la antipolítica.

Ese libro de Finchelstein llegó a mis manos durante un evento al que asistí en una barriada de Buenos Aires, invitado por el Movimiento  «La Cámpora», para explicar los terribles sucesos vividos entre el 2014 y el 2018, cuando la ultraderecha venezolana protagonizó una serie de actos (guarimbas), cuya atrocidad certifica la más viva expresión del fascismo criollo, caracterizado por la supremacía racista, el odio y la voluntad criminal, que, sin duda, nutren la estirpe del nazismo.

Los nombres de Enrique Capriles Radonzky, Leopoldo López, Yon Goicochea, Julio Borges, Freddy Guevara, Gaby Arellano, Juan Requesens, Daniel Ceballos y otros, como figuras del elenco «practicante» de esta banda política y delincuencial escudada en partidos y organizaciones políticas y religiosas que brotaron en el 2002, cuando las élites empresariales, eclesiásticas, sindicales y «petroleras», acompañadas por un reducido grupo de militares y desde el contrafuerte de los medios de comunicación privados, ejecutaron el golpe de estado contra Hugo Chávez, son, en esencia, vértebras de ese cuerpo aún vivo cuyo esqueleto es dotado de fibra monetaria por los gobiernos norteamericanos y de otras latitudes del planeta.

 

Finchelstein

La obra del citado autor argentino es importante destacarla porque hace un despliegue de diversas fuentes y presenta la ideología fascista como un fenómeno globalizado y que ha sido «exportado» para su diseño y ejecución en  América Latina.

Está anclada en una  vasta documentación y archivos oficiales italianos y patrimoniales   de escritores y políticos como Leopoldo Lugones,  Scalabrini Ortiz y, sobre todo, en expedientes y papeles personales de Mussolini, de la CIA y del Departamento de Estado de norte américa.

Finchelstein explora hasta el hueso  los casos argentino e italiano, creando un referente no convencional y metodológico hasta llegar al punto clave: identificar los puentes entre ambas fronteras o, como dice el propio autor: “las diferentes posibilidades interpretativas, conexiones y puntos en común mediante el análisis de dos ideologías nacionales y sus relaciones trasnacionales”

De algún modo, el tema   ha propiciado una discusión a contracara de la historiografía existente sobre los tópicos del nacionalismo, el fascismo, el totalitarismo y el catolicismo, dado que desde sus ámbitos y pugnas históricas, se han «normalizado» los vehículos transmisores de la ideología y valores del fascismo, fundamentalmente aquel derivado del infame pensamiento doctrinario de Musulini.

 

Maduro

Esta obra se la entregué en sus manos al Presidente Maduro. Seguro le será de mucha utilidad en esta hora en que el fascismo anda suelto por estos lares.

 

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La jauría

El fascismo en Venezuela (ideas y crónicas de la jauría),  no es un libro analítico en el sentido estricto sobre el fenómeno del fascismo. Es un curioso atlas que realizamos para conducirse en la inmediatez y urgencia de los acontecimientos políticos que marcaron los tres últimos que precedieron a la muerte del presidente Hugo Chávez.

Es un esfuerzo colectivo de cara a una de las expresiones más bestiales de la guerra contra Venezuela. Lo acompañan los perfiles de los operadores y rostros visibles del aparato de la dominación que ha conformado el nuevo fascismo criollo. Por esta razón, constituye una clave actual para comprender las corrientes conspirativas del momento político.

Fue un libro escrito entre varios compañeros, sobre la marcha y los acontecimientos de la guerra económica, que abarca un arco temporal que se inicia a finales del 2011 y llega al mes de septiembre del 2013: alguno de estos textos fueron escritos antes de la partida del Comandante Chávez el 5 de marzo 2013.

 

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Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA).

 

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