“El Sujeto, el Objeto y la Vanguardia de la Revolución Bolivariana (II)” por Christian Farías

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(El sujeto histórico II)… Sin duda alguna, el proceso revolucionario bolivariano de nuestro país ha entrado de lleno en una nueva etapa histórica de su permanencia y crecimiento sostenido. No solo en lo cuantitativo (que lo tuvo de manera esplendorosa, lo sigue teniendo hoy y lo tendrá siempre); sino también en lo cualitativo, que hoy constituye la clave de su recuperación, fortaleza y crecimiento, rumbo a la realización plena y diáfana como la luna llena, de los cinco (5) Objetivos históricos e irreductibles del Plan de la Patria.

Esta nueva etapa histórica está determinada por la madurez, el equilibrio y el alto nivel de coherencia y cohesión alcanzado por los tres elementos claves de toda revolución victoriosa: el Sujeto histórico, el Objeto político-militar-económico-social-ético-moral-espiritual y la Vanguardia revolucionaria político-militar.

Estas tres categorías tienen hoy una gran fortaleza cuantitativa y cualitativa que las convierten en un extraordinario muro inexpugnable y garante de la continuidad del legado del Comandante Eterno y la construcción histórica del modelo socialista bolivariano del siglo XXI.

Pero, antes de caracterizar estos tres elementos y sus relaciones dialécticas, críticas, sistémicas y complejas, frente a la realidad histórica de hoy, es oportuno señalar lo siguiente:

Carlos Marx, creador de la sociología moderna que estudia el desarrollo histórico-social de las diferentes épocas y espacios de la vida humana, logró descubrir y poner en evidencia que la verdadera y profunda historia de la humanidad no es otra sino la historia de la lucha de clases; es decir, la confrontación permanente entre explotados y explotadores, en los contexto de las formaciones históricas sociales fundamentadas en la explotación del pueblo y la hegemonía de las clases sociales dueñas de los sistemas de producción económica.

Esto indica que las clases sociales dueñas y explotadoras de la tierra y los sistemas productivos (esclavitud, feudalismo y capitalismo) siempre se han enriquecido y apropiado del poder económico, político y científico-tecnológico; mientras que los esclavos, los siervos y los obreros, respectivamente, son dueños únicamente de sus fuerzas físicas y espirituales para trabajar a cambio de una remuneración para subsistir.

Ubicados en ese prolongado contexto de la historia, es pertinente decir que hoy el trabajador asalariado del sistema capitalista burgués imperialista es el equivalente al antiguo esclavo del sistema económico esclavista. Es verdad que los tiempos y las formas de vida han cambiado; pero así como el esclavo producía sin ser dueño de la tierra donde se le iba la vida; así mismo hoy el obrero moderno produce sin ser dueño de la empresa donde adquiere enfermedades, le llega la vejez y se le va la vida.

De manera que en los tres modos de producción (el esclavista y feudal del pasado y el capitalista burgués del presente) y sus respectivos sistemas o modelos políticos, socio-culturales, científicos, éticos, morales y espirituales, siempre han estado presentes estas tres fuerzas en interacción dialéctica, crítica, sistémica y compleja: el Sujeto histórico socio-político; el Objeto sistémico-estructural, socio-productivo y la Vanguardia política-organizativa. Es necesario, entonces, precisar el sentido y la correlación de estas tres categorías socio-históricas.

En primer lugar, decimos que el Sujeto histórico es el Poder organizado del pueblo, que se ocupa, se compromete y se asume a sí mismo como el Poder legítimo, constitucional y alternativo, frente al viejo poder de las clases sociales dominantes del capitalismo privado nacional e internacional y del capitalismo de Estado, aliado y cómplice del capitalismo privado, imperialista extranjero y enemigo del progreso, el bienestar integral y la felicidad del pueblo y de nuestra patria.

En ese sentido, el Sujeto histórico está formado y representado por la parte del pueblo que se ocupa y asume la acción social en sus respectivas comunidades (Poder Popular); la acción política para elegir el presidente de la República, gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y demás representaciones institucionales del Estado venezolano (la Marea Roja, las UBCH y el sistema de electores 1×10).

El Sujeto histórico asume y participa en los hechos y acontecimientos trascendentales de la lucha por el Poder político, económico, social, cultural, militar, en ejercicio legítimo y constitucional de su propia praxis histórica a favor de la Patria en su condición de Poder Soberano, único e insustituible, tal como ocurrió en la primera elección presidencial de Hugo Chávez en 1999, en el contra golpe cívico-militar del 13 de abril de 2002 y en cada coyuntura o momento histórico fundamental para el destino de la Republica.

El mejor y más significativo ejemplo de lo que es el Sujeto Histórico, lo tenemos en el contra-golpe de Estado del 13 de abril de 2002 con el cual se selló la unidad cívico-militar-religiosa, patriótica, popular y revolucionaria del pueblo venezolano, frente al viejo y derrotado poder cívico-militar-mediático del imperialismo norteamericano, el capitalismo apátrida y entreguista de FEDECÁMARAS y los viejos partidos políticos, AD y COPEI, del nefasto y ya desaparecido  pacto de Punto Fijo.

La importancia y el valor táctico y estratégico del Sujeto histórico consiste en que precisamente está conformado por las diferentes fuerzas y sectores del pueblo organizado que apoyan, participan, defienden y aseguran la continuidad del proceso histórico de la revolución bolivariana, sustentada programáticamente en la CRBV, el Plan de la Patria y demás leyes de la República.

Para ello, el pueblo consciente, bolivariano y chavista, asume como doctrina propia el sistema de pensamiento original de Venezuela, bautizado por el comandante Chávez, como el árbol de las tres raíces: el pensamiento filosófico de Simón Rodríguez, el gran sabio y maestro predilecto del niño y joven Simón Bolívar; la doctrina republicana, emancipadora, independentista, de soberanía, libertad, bienestar y felicidad del pueblo, forjada por El Libertador a lo largo de la gran gesta de la independencia de 1811 a 1830; y la doctrina liberadora, radical y absoluta de Ezequiel Zamora, al mando de la guerra federal bajo la premisa histórica de “Tierras y hombres libres”.

En síntesis, el Sujeto histórico es el mismo Poder Popular que legitima el sistema político sustentado en la soberanía popular y la vigencia, aplicación y defensa total de la CRBV.

Es la fuerza indestructible de la unidad cívico-militar-religiosa del pueblo venezolano y la FANB que amamos, construimos y defendemos el actual proceso revolucionario chavista, sustentado en la democracia participativa y protagónica, hacia la construcción del socialismo bolivariano del siglo XXI.

Igualmente, el Sujeto histórico es la fuerza garante de la defensa, aplicación y desarrollo del Plan de la patria en sus cinco (5) Objetivos históricos:

1.- La independencia plena y total de la República.

2.- El desarrollo de nuestro propio modelo socialista bolivariano del siglo XXI.

3.- La construcción de un país potencia en todos los terrenos.

4.- Fortalecer la construcción y defensa del nuevo mundo multicéntrico y pluripolar para un equilibrio justo y necesario para el desarrollo estable y seguro de la humanidad.

5.- Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana, la biodiversidad y el medio ambiente. Para ello, es necesario derrotar las amenazas del holocausto tecnológico-militar, instrumentado por el principal enemigo de la humanidad: el Big Brother del Pentágono.

En fin, nuestro Sujeto histórico es el pueblo unido, organizado y preparado en todos los terrenos para la lucha permanente contra el imperialismo y los enemigos de la patria, bajo la conducción táctica y estratégica del presidente Nicolás Maduro y toda la vanguardia revolucionaria del PSUV.

En segundo lugar, el Objeto histórico está expresado, primeramente, por todo lo que es la institucionalidad del viejo Estado venezolano, burgués, gomecista, centralizado, burocrático, paternalista, corrompido y represivo, que estuvo tutorado por el imperio norteamericano durante todo el siglo XX con base en la doctrina Monroe de “América para los americanos”. Ese Objeto es la estructura fundamental y ya caduca de la nación, que se ha venido transformando formalmente con base en la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Pero, en su práctica cotidiana, nuestro actual Estado no es aún, plenamente democrático ni participativo; sino que sigue siendo centralista, burocrático y corrompido. Por tal razón, debe ser transformado para darle paso a la construcción definitiva del nuevo Estado verdaderamente democrático, popular, revolucionario, socialista y rector de la construcción de nuestro propio modelo de socialismo bolivariano del siglo XXI.

Igualmente, el Objeto histórico es también la vieja estructura económica capitalista del Estado y las empresas privadas, originalmente dependientes del modelo norte americano; pero, ahora se encuentran en proceso de cambios trascendentes hacia una economía totalmente independiente, libre y soberana, construida por y para nuestra nación que ya es política y constitucionalmente, libre y soberana.

El modelo educativo, el modelo de asistencia médica hospitalaria, el modelo de investigaciones y desarrollos científicos, el modelo cultural, recreativo y deportivo; en fin, todas las estructuras de la nación, conforman el Objeto histórico que está en proceso permanente de cambios y transformaciones por la acción del Poder Popular, el gobierno bolivariano-chavista y la vanguardia política de la revolución.

En tercer lugar, y para cerrar estas notas, diremos que la Vanguardia de la revolución bolivariana-chavista está encarnada y representada en tres instancias fundamentales: la estructura política-partidista del PSUV, el Alto Mando Cívico-Militar y el Poder Popular.

Esa triple estructura orgánica, partidista, gubernamental y popular, está sustentada en una praxis organizativa y teórica de reafirmación permanente de su legalidad y su legitimidad, para orientar y conducir el proceso revolucionario por los senderos tácticos y estratégicos más sabios, seguros y firmes de la doctrina y los programas de cambios y transformaciones de nuestro país, puestos en marcha por el Comandante Eterno Hugo Chávez.

 

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En tal sentido, es pertinente saludar y celebrar el actual Congreso del PSUV y la JPSUV, por ser una muestra real y concreta del funcionamiento histórico, dinámico, dialéctico, crítico y autocrítico, sistémico y complejo de lo que es una real y verdadera vanguardia de la revolución.

Es indudable que la nueva composición organizativa de las tres estructuras fundamentales de la vanguardia política, como lo son la Dirección Nacional del PSUV, el Consejo Consultivo (¿o de sabios?) y la Dirección nacional de la JPSUV, constituye una acción oportuna y necesaria, que dinamiza y reafirma la legitimidad de la vanguardia de este proceso revolucionario.

Para cerrar estas afirmaciones que hemos hecho en este artículo, quiero decir que lo dicho no son inventos idealistas o sueños utópicos de quien escribe; sino una primera sistematización organizada de lo que a partir de la primera victoria electoral de Hugo Chávez hasta las actuales victorias tácticas y estratégicas de nuestro presidente y máximo líder, Nicolas Maduro Moros, constituyen la dinámica histórica inexpugnable e indestructible de este proceso revolucionario que no es copia de nadie, sino dinamismo y reinvención de su propia praxis histórica.

 

Christian Farías / Ciudad Valencia