Felipe Segundo Yassonna-artista plástico

Desde la arenosa Soledad, estado Anzoátegui, donde vio la luz el 5 de enero de 1962, hasta las costas caribeñas de Puerto Cabello, que lo han acogido como cuna de su madurez artística, la vida y obra del pintor, escultor y educador venezolano Felipe Segundo Yassonna se erige sobre un principio ineludible: Dios es la columna vertebral de su arte, ha participado en numerosas exposiciones, y salones de arte a nivel nacional e internacional.

Su trayectoria es la viva manifestación de un espíritu que, desde la primera infancia, se sintió irrefrenablemente atraído por la creación. «Desde niño me gustó el arte,» relata Yassonna, recordando cómo su hermana mayor atestiguaba su precoz necesidad de dibujar en las paredes, o cómo, a los cuatro años, soñaba con colorear los dibujos de su libro «Arcoíris».

 

DE LA MISMA AUTORA: VÍCTOR ANTONIO PACHANO: EL HUMANISMO PLÁSTICO DE PUERTO CABELLO

 

La herencia cultural, con un padre oriundo de Nápoles, Italia, y una madre oriental de Barcelona, Venezuela, nutrió esa inclinación temprana, plasmada en las figuras de toros y vacas que modelaba en la finca paterna, un indicio temprano de su vocación escultórica.

 

El arte como ofrenda y misión

Calle lanceros-Pto. Cabello-dibujo-Felipe Segundo Yassonna

La posterior etapa de formación académica en Puerto Cabello, donde cursó la Licenciatura en Educación, mención Desarrollo Cultural, a través del convenio de la Misión Cultura con la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), le proporcionó el marco teórico para su praxis. Sin embargo, lo que realmente define su obra es la dimensión espiritual: «Tomo como columna vertebral a Dios todo poderoso, conjugo la palabra de Dios con el arte,» afirma con convicción.

Para Yassonna, la expresión artística no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para «expresar, relacionar, convivir» y, fundamentalmente, llevar un mensaje de fe y esperanza. Esta motivación lo ha llevado a trascender el ámbito local, con obras que circulan en diferentes partes del mundo, y a ser aceptado en prestigiosos espacios como el Salón Arturo Michelena.

Su obra reciente, «Puerto Cabello Histórico», exhibida en dicho salón, es un ejemplo de esta evolución. En ella, el artista se distancia del paisajismo tradicional para adentrarse en una «atmósfera constructivista abstracta».

Representa íconos de la ciudad como la Calle Lanceros y la Catedral, utilizando el color rojo y formas geométricas para inyectar una nueva vitalidad y expresión. Busca, en sus propias palabras, «poder representar algo nuevo a través de una nueva expresión» sin abandonar el legado histórico de la plástica porteña.

 

De la «Tempestad» a la Luz de la Creación

Quebrada-Felipe Segundo Yassonna

Los cimientos de su carrera se remontan a su adolescencia, cuando en el bachillerato ganó el primer premio con la obra «Una Tempestad». Este reconocimiento, impulsado por el apoyo de su hermana Miriam, su primera aliada y gestora de materiales, y la admiración del pintor José Faneite, cimentó una trayectoria ininterrumpida.

Desde entonces, ha mantenido una prolífica producción, pintando por encargo, realizando retratos y acumulando una  impresionante producción artística de más de 2 mil cuadros a lo largo de su vida.

Sus referentes son titanes del arte: la etapa blanca del venezolano Armando Reverón, el impresionismo de Claude Monet y el cubismo de Pablo Picasso. Estos maestros han servido de inspiración para forjar su propia «imprenta, su propia huella».

Con la máxima «conocer para hacer» y la creencia de que «si lo puedes imaginar lo puedes crear», citando a Albert Einstein, Yassonna reafirma la indisoluble conexión entre intelecto, imaginación y la fuente primordial de su arte: «Siempre he estado vinculado al gran maestro que es Dios y la naturaleza».

 

 

Legado, familia y consejo

En este recorrido, el artista hace un justo reconocimiento a la guía del maestro Orlando Rivas, quien inculcó en él y en su círculo de compañeros una verdad fundamental: «El arte es la relación que existe entre el espectador y la obra,» demandando así que su creación sea inherentemente comunicativa.

Detrás de su resiliencia artística se encuentra el pilar de su vida: su esposa, Ixa Ruiz Torres, con quien se casó en 1986 y con la cual tiene dos hijos, Esmirna y Felipe Abraham: «Mi esposa ha sido junto a Cristo el pilar de mi vida,» asegura el artista, destacando la comprensión y el apoyo de más de 38 años, elementos cruciales en la difícil senda del artista.

 

“La Pintura Corre por Mis Venas”: Jesús Robles, el Color de Puerto Cabello

 

Desde su experiencia como educador, enseñando arte en colegios, Felipe Segundo Yassonna envía un mensaje a las nuevas generaciones de creadores, un llamado que sintetiza su filosofía de vida y obra: «Busquen a Dios, él es el mayor conocimiento, la mayor sabiduría y formémonos».

En un país sediento de referentes, el artista exhorta a ser «creadores que inspiren a lo bueno, lo honesto, a lo puro, al amor, a la misericordia, a la belleza,» llevando un mensaje de vida, pues «la vida es hermosa, es bella».

La obra de Felipe Segundo Yassonna es, en esencia, un diálogo constante entre la forma, el color y la fe inquebrantable, un legado que busca trascender lo material para tocar el alma del espectador con la luz de lo divino.

 

Vanileiby Rivas

Ciudad Valencia / RN