“Guerras y derecho a la información de los Pueblos” por José Ramón Rodríguez

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Desde esta columna de opinión, denominada “Entre Luces y Sombras”, insistimos permanentemente en lograr una línea editorial común con otras corrientes de opinión, desde la ética de reivindicar los derechos del buen vivir en paz y defensa de los Derechos Humanos en cada una de sus expresiones, de tal modo que las guerras nos parecen la mayor expresión de horror y brutalidad de los países y bloques regionales de poder con toda su modalidad y narrativa política.

La intervención militar de la Federación Rusa en Ucrania, desde el 24 de febrero del presente año, aparte de generar un conflicto ético y de crisis humanitaria, ha mostrado la tendencia global de la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos (EEUU) de llevar adelante la modalidad de guerra cognitiva en deterioro de la consciencia y la reflexión, donde el concepto de ciberguerra genera una visión de lo real de los acontecimientos en el territorio en disputa, se da una visualización donde propaganda, desinformación y uso de redes sociales juegan un valioso papel en la relatoría y crónica del conflicto.

En los medios y empresas de noticias e información, los contenidos impresos y digitales registran opiniones, análisis, voces de expertos militares, justificando o condenando a las partes en guerra: autonomía, invasión, ruso-fobia, defensa de la democracia y modelo civilizatorio o de vida occidental, en resumen, la custodia del euro, del dólar, del mercado de las criptomonedas y bolsas de valores, avivamientos del comercio y economía mundial, donde lo importante es la preservación y conquistas de nuevos mercados y regiones geoestratégicas como Eurasia.

El conflicto entre la Federación Rusa y Ucrania es, sin duda alguna, un nuevo reto para el pensamiento y periodismo crítico y creativo en la toma de conciencia y posiciones que permitan que la razón pública internacional presione para una solución ajustada a los intereses de las partes en conflicto. El aniquilamiento físico no constituye una solución ajustada a los orígenes históricos, políticos y estratégicos del valor de Ucrania para la política exterior de la Federación Rusa, la demarcación de las áreas de interés e influencias con EEUU, China y Europa determinan la actual línea político-militar del gobierno de Vladimir Putin, basta hacer una mapeo de todas las agencias periodísticas para tener una panorámica de los hechos.

 

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Este escenario de guerra no escapa a situaciones históricas como la guerra entre EEUU y España en 1898, donde los medios de prensa EEUU fomentaron y alimentaron con creses el conflicto, con el caso del acorazado Maine; luego la guerra de Vietnam determina la importancia de la televisión y periodismo independiente, para pasar al conflicto de Iraq y todo el despliegue de internet, donde la realidad es asesinada y se construye el desierto de lo real, es decir, fabricamos la noticia para justificar cualquier cosa: amenaza de armas nucleares, internacional islámica terrorista, entre otras barbaridades de desinformación.

En el escenario Ucraniano se emplean toda clase de historias y narrativas, tenemos el uso de mapas, infografías, cartografías, diversos recursos multimedios, que centran los guiones y argumentos en el contexto emocional con imágenes y audios de diferentes historias personales, las redes sociales, o enjambre digital, son los protagonistas principales de esta relatoría. En efecto, Tik Tok,Twiter, Facebook o Instragran se han convertido en los campos de batalla por obtener la aprobación y apoyo de la opinión pública mundial.

Ningún misil, bala, bomba o cualquier modalidad de dispositivo de exterminio masivo o individual puede justificar una “causa justa”. Las grandes estrategias de poder y nuevo orden mundial promocionan y nos venden una variedad de discursos para legitimar y buscar consenso por sus actuaciones; lo cierto de toda esta situación es que la ciudadanía y los que militan en la comunicación y el periodismo crítico deben seguir en la transparencia y verificación de los titulares y grandes y pequeñas historias: “Para la guerra nada, para la vida todo”.

 

José Ramón Rodríguez / Ciudad Valencia