Haber tenido un amigo como Nelson Silva es una experiencia que nos permite reafirmar la fe y la confianza en la condición humana. Sí, efectivamente, la fe y la confianza; pero no en la perspectiva de la simplicidad reduccionista religiosa; sino más bien sustentada en la complejidad de la mística de la vida y el arte, como un todo de la belleza humana, en torno a la cual se tejen los lazos de la amistad.
Y cuando esa amistad se ve interrumpida por la muerte, experimentamos una doble pérdida, muy lamentable y dolorosa. Por un lado, la pérdida de la vida del amigo; y por el otro, la suspensión de la continuidad de su creación artística. Es eso, pues, lo que hemos perdido de nuestro respetado y apreciado amigo.
Frente a esta eventualidad, que nos sumerge en el asombro y la incertidumbre, como toda muerte cercana, se me ocurre escribir algunas ideas en torno a tres cualidades en la identidad de Nelson Silva.
La primera se refiere a la humildad, como su rasgo personal más sobresaliente y distintivo en sus tres dimensiones fundamentales: la humildad religiosa que lo subordina por completo al gran poder de Dios con base en la fe y la misericordia, para brindarle ayuda o protección a nuestros semejantes.
La humildad filosófica que lo identifica como un hombre de una praxis sustentada plenamente en la moral y la ética del Bien, en rechazo y confrontación con la moral y la ética del Mal.
La humildad social, que la reconocemos en su pertenencia, identificación y socialización permanente con la vida de los pobres y no con la de los ricos.
La humildad cultural, afianzada en su propia labor artística sin ostentaciones materiales, sino llena de esfuerzo creativo, solidario y socializado con sus iguales.
La segunda cualidad de nuestro pintor fue su sencillez que la valoramos en su forma de ser, de hablar, de trabajar, de compartir, de correlacionarse con sus amigos, compatriotas y semejantes; sin pretensiones, arrogancias, desmesuras ni impertinencias egocéntricas.
La tercera característica de nuestro pintor fue su pasión por las cosas y las conductas buenas de la vida. Vale decir, la amistad, el diálogo y la paz, lo sencillo y lo austero.
La pasión para compartir los saberes, el arte y la lucha revolucionaria a favor de los pobres, la independencia y la soberanía; que equivalen a todo lo bueno, lo amoroso y lo bello.
El pasado jueves 8 de junio 2023 murió Nelson Silva. Me enteré por el mensaje que escribió nuestro amigo y camarada, profesional de la medicina, investigador, lector tenaz y consistente, escritor y crítico literario, Pedro Téllez. Reproduzco acá su nota informativa y valorativa:
“Nelson Silva fue un artista valenciano singular. Inició el arte urbano en nuestra ciudad con murales suyos en paredes de la avenida Bolívar. Murales que eran dañados por vandalismo y luego restaurados por el mismo autor.
Así sobrevivieron la epidemia de los grafitis de los ochenta. Pintados y repintados, eran murales vivos. Todavía sobrevive uno de ellos en la calle lateral al MUVA. Los recuerdo con curiosidad cuando yo recorría, en mi adolescencia, en autobús la ciudad de norte a sur.
Era el arte urbano algo difícil de codificar y en eso Nelson fue un adelantado. Practicó el mural y la pintura de caballete. Dejó una exposición preparada que fue interrumpida por la pandemia y que se debería realizar.
Nelson trabajó en el taller de arte psicopatológico y decoró con grandes óleos el Hospital Oncológico de Bárbula. Fue un virtuoso del cuatro y también un luchador gremial. Un estupendo carácter bondadoso y amigable, hará que los que le tratamos no le olvidemos. Queda su legado entre muros y lienzos, para los valencianos del futuro.
Nelson recorrió la nueva figuración y el paisaje. La nueva figuración era urbana y los muros de la ciudad eran el soporte. Sobre lienzos, en clásicos caballetes, los paisajes rurales anteriores a la ciudad.
El collage era el instrumento para la crítica social, lejos de ensoñaciones surreales, era un medio para criticar la guerra de Vietnam o la desigualdad. Esa era la magia de Nelson Silva”.
Para cerrar estas notas de duelo y reconocimiento, agrego este poema escrito esta noche de hoy miércoles 14 de junio de 2023, como un tributo eterno para nuestro amigo y camarada pintor Nelson Silva.
PLEGARIAS PARA NUESTRO PINTOR
NELSON SILVA
(In memoriam)
No dejes caer tu alma
Sobre los hombros de tu cuerpo
Dormido ahora y para siempre
En la memoria de la tierra
Tus lienzos son tesoros y no miasma
imágenes de tus sueños y angustias
Colores amasados con tus manos
Y el pincel de tus revelaciones
Te has ido sin pasaporte de despedida y retorno
Y te llevas la grandeza de los humildes
En la pasión serena de los colores y las imágenes
Junto al rocío eterno de los corazones
No dejaste tus palabras en las sombras
Ni en las angustias de la vida
El tiempo cubre siempre nuestros pasos
Como un manto sagrado e invisible
Seguirás pintando palmeras botes o lanchas
Con el pincel del primer lienzo
Sobre las olas eternas del mar Caribe
Y la calle angosta y misteriosa de los lanceros
Celebraremos la alternancia de la vida y la muerte
Bajo una sola e inmensa pasión
Y tu rostro sereno seguirá en la memoria
De esta ciudad bañada de luces y tinieblas
Cabalgas sobre el viento iracundo de tus heridas
Pero con tu sonrisa discreta y pudorosa
Como el circulo cromático y místico de tu alma
Fijado en las paredes y las calles de esta ciudad
Tus amigos y camaradas quedamos sorprendidos
Pero seguiremos en las mágicas revelaciones
De tus lienzos cargados de luz y poesía
Con nuestras voces extendidas en tu memoria
Eres nuestro pintor de sombras y luces
Brisas y nostalgias de los soles y las penumbras
De nuestro suelo por donde andamos
Y pisamos la vida aferrados a la misericordia del tiempo
Aquí forjaste tus místicos juegos con los colores
Descubriste las páginas de tu propio rostro
Sereno y erguido como las espigas del llano
Silencioso y creador como el místico libérrimo
Enamorado de la vida del arte y los diálogos
Arrinconado en las paredes de esta ciudad
Siempre te sobraba tiempo para conversar
En cualquier esquina del amanecer o de la noche
No fijamos nosotros la hora de la despedida
Hora maluca y triste como un campo desolado
Tampoco decidimos el último abrazo
Pero siempre nos estrechamos las manos
Te fuiste sin la hora acordada en el horizonte
Te fuiste cargado de dolores y sombras del hospital
Como un niño batallando con el sueño
El sueño eterno de las sombras abrazadas
Como pliegues del túnel por donde llegamos y nos vamos
Tu rostro vive en las calles los ríos los mares y las nubes
Como un rapsoda colgado de sus propias lágrimas
Christian Farías / Ciudad Valencia













