En el corazón de Puerto Cabello, donde el eco de la percusión define la identidad de un pueblo, surge la figura de Jackson Quintero.
Nacido el 27 de febrero de 1977, Quintero no solo es un cultor popular; es un guardián de la memoria sonora del estado Carabobo. Hijo de Israel Quintero e Iris Peña, su destino parecía estar marcado por el ritmo desde sus primeros pasos, logrando dominar el sangueo —base fundamental del tambor— a la temprana edad de cinco años.
El arte de la fabricación : Ciencia y tradición
A diferencia de quien solo ejecuta el instrumento, Quintero posee el conocimiento integral del objeto. Bajo la tutela del maestro José Rafael Rojas, se inició a los 13 años en el arte de la fabricación de instrumentos. Su maestría no es fruto del azar, sino del respeto a los ciclos de la naturaleza; Jackson preserva la técnica ancestral que dicta que la madera debe cortarse en luna menguante, a partir de las cuatro de la tarde, garantizando así la durabilidad y el alma del tambor.

Su destreza técnica le permite una eficiencia asombrosa que se traduce en décadas de práctica:
- Tambores: Elaboración de la estructura artesanal en un solo día.
- Cumacos: Piezas de gran envergadura que requieren hasta cinco días de labor minuciosa.
- Maracas: Capacidad de producción de hasta 10 unidades diarias, con acabados personalizados.

Pedagogía y relevo generacional
Con más de 30 años de trayectoria, Quintero ha entendido que el arte es un préstamo que debe devolverse a la comunidad. Su labor de cultor ha dictado talleres en instituciones como el Colegio Honduras, la U.E.N. Cachirí y el emblemático sector de San Millán.
Su filosofía de vida se resume en una enseñanza de su mentor: «Nadie es eterno». Esta máxima impulsa su compromiso por transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones. Jackson enfatiza que, si bien muchos saben tocar, pocos saben crear. Para él, la fabricación es un acto de responsabilidad y compromiso con la identidad venezolana.
»El mensaje para los jóvenes es que se interesen en la creación del instrumento. El ritmo atrae, pero la fabricación es lo que garantiza que nuestra cultura no muera».
Devoción y raíces
Como hijo de Borburata, Quintero personifica el «oído musical» innato del costeño. Sus inicios, marcados por parrandas infantiles donde un San Juan de trapo y latas de leche hacían las veces de orquesta, cimentaron una fe inquebrantable. Su máxima espiritual, «Si San Juan lo tiene, San Juan te lo da», refleja la simbiosis entre el oficio de herrero —heredado de su padre— y su devoción como tamborero.

Hoy, Jackson Quintero se alza como un pilar fundamental de la cultura popular, un hombre que suelda el metal y talla la madera con la misma pasión con la que hace sonar el cuero, asegurando que el latido de Puerto Cabello siga vivo en las manos de quienes vendrán.
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Vanileiby Rivas: artista plástico y poeta de Puerto Cabello, autora de la columna Arte y sentido.
Vanileiby Rivas, originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.
Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC). Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.
Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.
Ciudad Valencia/MG
Fotos: Vanileiby Rivas













