Karma instantáneo o como quieran llamarlo, pero el pueblo de Estados Unidos parece estar viviendo en carne propia lo que su gobierno ha aplicado en otros países como medio de coerción política: la economía como arma de guerra.

 

Y es que millones de ciudadanos estadounidenses comenzaron a acumular víveres y productos de primera necesidad, ante el potencial riesgo de una feroz recesión causada por la ofensiva arancelaria global del presidente Donald Trump.

 

«Estoy comprando el doble de lo que sea: frijoles, productos enlatados, harina, lo que sea», afirmó el ciudadano Thomas Jennings, de 53 años, cuya estrategia es abastecerse al máximo posible. «Se avecina una recesión y me estoy preparando para lo peor», agregó.

 

Los jóvenes de EEUU «apenas están saliendo a este mundo donde sobrevivir se ha vuelto tan difícil», así lo indicó la señora Maggie Collins, de 65 años.

 

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¿Karma instantáneo para Míster Arancel?

La política de imponer aranceles a diestra y siniestra aplicada por Donald Trump contra el mundo entero no solo deja en evidencia los mitos de «la mano invisible del mercado» y de la no participación del Estado en la economía.

 

Esa premisa la han querido aplicar a los países pobres para aprovecharse de sus recursos, pero las grandes potencias europeas y EEUU siempre han metido su mano negra para «proteger» sus economías.

 

Pero, esta vez, «Míster Arancel» -como ahora se le conoce a Trump- fue demasiado lejos. Y quienes pagarán las consecuencias de ello serán los ciudadanos estadounidenses.

 

El grupo de investigación sin fines de lucro, Tax Foundation, reportó que los aranceles le costarán 2,1 billones de dólares a los estadounidenses durante los próximos 10 años, en base a un aumento aproximado de 2 mil 100 dólares en impuestos por cada hogar, durante el presente año.

 

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Angelo Barrio, de 55 años, profesional jubilado de la industria textil, afirmó que las tácticas de Trump de «enturbiar las aguas y causar caos» le generan preocupación respecto al futuro de la economía. Durante el pasado mes de noviembre, Barrio comenzó a comprar productos de larga duración, ya que temía que los minoristas trasladaran los costos de los aranceles a sus clientes. «Siempre me ha alegrado que [los chinos] puedan proporcionarnos cosas a precios tan bajos», lamentó.

 

«También vimos esto durante la Covid-19, cuando todos corrían frenéticamente a comprar todo lo que había en las estanterías de las tiendas, lo necesitaran o no», observó el fundador de GCG, Manish Kapoor, quien lidera una compañía de gestión a cadenas de suministro.

 

Entre las mercancías de las que los consumidores intentan abastecerse, figuran crema dental, jabón, gel de ducha, toallas sanitarias, papel higiénico, agua, arroz, aceite, jugos, condimentos y otros. El karma instantáneo parece que pronto le llegará a cobrar factura a Trump.

 

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Ciudad Valencia/Ely Reyes/VTV.