Inicio Columnas Divagaciones La poesía perdurable de Teófilo Tortolero | Arnaldo Jiménez

La poesía perdurable de Teófilo Tortolero | Arnaldo Jiménez

Teófilo Tortolero-poeta-poesía

El ser humano suele rehacerse constantemente en el lugar que habita hasta lograr que el lugar también habite en él. Y esto podría ser uno de los ejes fundamentales para entender los brotes de poemas, sus ardores de maleza, de tanto animal, piedras, ríos y paisaje condensados en ellos; un eje entre muchos otros como la muerte, el caballo, las filiaciones, el sueño; todos empalmados y esperando sus turnos para aparecer y trastocar lo común, develar sus otros aspectos, mostrarlos de otra manera; me estoy refiriendo a la poesía de Teófilo Tortolero, una poesía vital que muchas veces se me ha impuesto como una urgencia de compañía.

Teófilo Tortolero, en la mayoría de sus textos, no le da tregua al lector, lo lleva, lo acarrea en sus poemas como si fuese a presenciar breves filmaciones, cortas escenas de películas en las que el resto del material se desecha y solo queda lo perdurable, lo extraño que emite significaciones continuas, porque es el resultado de una mezcla equilibrada entre el poder de los simbólico y el fluido de lo cotidiano.

 

DEL MISMO AUTOR: LAS IMPRONTAS DE LA CULTURA VENEZOLANA (III)

 

A esta hora /no hay sangre de muertos /el hielo cae sobre la cerradura de la boca /donde hay torpes escusas y besos sofocados…

 

Uno siente la fuerza de la palabra y la avidez de los ojos por seguir probando esas imágenes. Pero estos recortes de escenas, estas esculturas de breves e intensos espacios oníricos y reales, no surgen de un afán por el invento, por entrenar a la imaginación en la producción y dirección de eventos abstractos; por el contrario, a él le bastaba con merodear lo cotidiano y hacerlo alucinar sin que por ello perdiera su condición terrena, su esencia concreta, pues, el poema es una forma de conquistar el espacio inmediato de vida; por tanto, allí también se encuentran los registros de su propia interioridad y de su modo de llamarse Nirgua o caballo de sueño.

En Teófilo el poema es una continuidad de sus espacios, el establo, la montaña, la sala, el muelle… pero es a la vez una prolongación que irrumpe y nos permite entender que lo onírico, mágico, o como quiera que se le llame, no es una capa que falsifica lo real, sino que la realidad funciona así. De tal manera que, aquello que sirve de borde y frontera al poema, es lo que está dormido en su transcurrir rutinario, en su devenir no exaltado por el lenguaje.

Teófilo Tortolero es uno de los pocos poetas que usan el adjetivo con una precisión magistral, por algo, el mismo Reinaldo Pérez Só dijo que Teófilo fue y es el verdadero maestro de la poesía. Los adjetivos, en Teófilo, son como células que multiplican la vida del poema. Teófilo Tortolero, un hombre que vivió y murió dentro de los ámbitos de la poesía, uno de los más vigorosos y vigentes poetas de nuestro país, es una voz que perdurará siempre, y siempre será un motivo de celebración recordarlo. Después de leer el siguiente poema, nos daremos cuenta de que a un poeta de tal magnitud nunca se le despide.

 

Todo suena a lástima, a piedad y al fondo estar en el olvido /parece que las almas retornaran de un viaje que nunca hicieron /todo se escurre, todo se va, alma, y las flores que tejiste /en días y días de prisas, besos y pausas /angustiosas pausas, pero melodiosas /se destiñen en el aire frío.

Presiento que estas manos ya no tienen las tuyas /deseosas de huir del tacto de mi sombra.

Me recibe el rumor de mis ojos solos /en su golfo asombrado de ser nada /a pesar del calor de un pecho clamoroso /pasto de llamas de fieros y ardorosos venenos.

Guardo mi día y la pureza de un pensamiento /en el alcohol que tus ojos preservan como un ocaso lleno de hojas y sacrificios

madre del amor

Me siento solo.

 

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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)

 

Ciudad Valencia/RN