Inicio Columnas Desde la orilla Sofía Rada disecciona historias a la intemperie | Marhisela Ron León

Sofía Rada disecciona historias a la intemperie | Marhisela Ron León

En un tiempo donde el diagnóstico general, dictado con autoridad desde escritorios entre cuatro paredes, asegura que la juventud perdió el pulso de la palabra, Sofía Alejandra Pérez Rada demuestra que lo anterior no es cierto; su rebeldía juvenil la ejerce mientras desliza con el pulgar (sobre la pantalla de un celular con un procesador que se agota en medio de un apagón) para invocar a los fantasmas de Mary Shelley o un drama de Shakespeare.

A sus 19 años, esta joven que cambió el calor de San Juan de los Morros por el sol y la brisa de Patanemo, y logra lo que tantos gestores culturales adultos apenas proyectan: convertir y mantener el acto solitario de la lectura en un refugio colectivo.

 

DE LA MISMA AUTORA: EL PAN DULCE ES MI PASTOR Y MI EXCESO

 

Sofía Rada 2

 

La dinámica de su casa refleja esta tenacidad. En la sala, Sofía y su madre Yeitsi sostienen el día a día con un modesto negocio de bisutería y ropa; ofrecen desde blusas hasta conjuntos deportivos a los vecinos y a los turistas. Es el frente del comercio y la supervivencia. Pero su habitación es un refugio. Allí, bajo el respeto de su madre —quien entiende que leer no es una pérdida de tiempo, sino el latido que mantiene despierto el intelecto, una convicción que ella misma alimenta con su espíritu porfiado por el aprendizaje—, Sofía transforma su pasión en contenido digital.

Sofía Rada-novela Lourdes 2

En el último año de bachillerato escribió y armó una novela en un libro artesanal con una portada de cartón de color negro con dibujos en lila y verde, la tituló Lourdes, una historia sobre el duelo y el perdón. Obra que nació antes de fundar el club de lectura.

No es una booktoker de paso; es una curadora de historias con una chispa auténtica. Su esmero quedó claro cuando su nombre destacó entre 30 seleccionados de un universo de 350 aspirantes para un encuentro nacional de Booktokers en Caracas. No hubo azar. Fue la confirmación de que su voz, hoy forjada entre los debates de su club de lectura y el taller de «La Pluma Fantasma», tiene la fuerza necesaria para saltar la montaña y llegar donde sea.

El Club de Lectura de Puerto Cabello, fundado por ella y operado por sus propias reglas, agrupa a catorce jóvenes de entre 17 y 21 años que se reúnen al aire libre. No esperan por el papel impreso ni por el visto bueno del discurso académico, que a veces “solo genera anticuerpos contra la lectura” (como le escuché decir recientemente al escritor Armando José Sequera); usan Wattpad como imprenta y biblioteca. Saltan sin prejuicios de la inmediatez digital a la tragedia de Romeo y Julieta o al horror de Frankenstein.

Sofía Rada-novela Lourdes-libro artesanal 2

Sofía no solo consume libros; los disecciona con la agudeza que planea llevar a las aulas de Psicología. Lo hace mientras relata la historia que lee en su presente: se desborda en datos y tramas, todo esto descalza en la sala de su casa mientras llega una señora a comprar medias para su nieta. Escucharla es caer en una trampa: te narra con tal convicción que el libro deja de ser un objeto lejano y se vuelve una necesidad urgente, algo que tienes que ir a devorar apenas cruces la puerta.

Desde la ruta hacia la vigésima primera edición de la Filven Carabobo, hasta la intimidad de su casa en Patanemo, Sofía Rada prueba que la lectura no es un refugio del pasado, sino una herramienta para conquistar el presente. No busca seguidores que den un clic distraído; busca cómplices que, en digital o en físico, se atrevan a leer el mundo.

En sus manos, el papel y el código dejan de ser opuestos para volverse el mismo fuego: ese que se enciende cuando una joven decide que la historia de su generación merece escribirse y ser escuchada con rigor.

***

TE INTERESA:

Formalizan postulación de la hallaca como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

 

***

 

Marhisela Ron León

Marhisela Ron León (Puerto Cabello-Carabobo-Venezuela): Poeta, licenciada en Enfermería por la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada.

Ha realizado Talleres de poesía a través del Instituto Municipal de Cultura de Puerto Cabello; también de escritura creativa con Nanda Nieves y de narrativa en Corrección Perpetuum, Escuela de Escritores de Caracas. Íntimo (2010) Bonus (2022).

 

Ciudad Valencia/RN/Fotografía de la autora Serge Páez