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La semana cultural en los 468 años de Valencia… En términos universales y desde la perspectiva etimológica que nos ofrecen los diccionarios, la palabra Cultura define dos dimensiones claves de la vida social e histórica de una región, país, ciudad, pueblo, comunidad o familias, tal como la reproducimos a continuación.

Una primera definición, abarca lo que es el “Conjunto de conocimientos e ideas no especializados, adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo.” Esta definición tiene un sentido muy taxativo y está sustentada en tres elementos claves:

El primero se refiere a “los conocimientos e ideas no especializados”, es decir, no producidos ni certificados científicamente por la academia; sino a través de la praxis empírica, social e histórica de la vida misma, socializado y legitimado, por cada comunidad, según sus propias tradiciones, necesidades y facultades.

El segundo indica que son “adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales” y no impuestas de manera coercitiva u obligatoria. Cada ser humano tiene un nivel intelectual que le permite ejercer y desarrollar su propio intelecto. De allí surge y crece su particular forma y nivel de asimilación y desarrollo de conocimientos y praxis históricas, que conforman su cultura individual y colectiva.

El tercer elemento indica que la cultura nace, crece y se desarrolla “mediante la lectura, el estudio y el trabajo”. Vale decir, tres tipos de praxis, vitales y decisivas, que ejercemos normalmente como acción cognitiva y cognoscente: Leer para adquirir la información; estudiar para conocer y formarnos intelectualmente; y trabajar para ejercer nuestra praxis y saber producir bienes necesarios, materiales o inmateriales, que conforman la riqueza necesaria para el buen vivir.

La segunda definición de cultura se refiere al “Conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc.” Este enunciado indica la naturaleza sistémica, teórica-práctica y socio-cultural de los pueblos, las clases sociales y los tiempos o épocas históricas, que conforman una amplia diversidad de sentidos, vivencias y oficios, en su totalidad histórica, social, espiritual, moral, ética y estética que, en síntesis, conocemos y reconocemos con la palabra cultura.

Esto nos hace pensar que, desde el punto de vista sociológico, no existe una cultura personal o individual, motivada o edificada por el yo personal, que corresponde al campo de la psicología o el psicoanálisis. Por esa razón, insistimos en la naturaleza sociológica y política de la cultura, puesto que es, esencialmente, un fenómeno colectivo y no individual.

Pero, debemos reconocer que cada sujeto posee su propia individualidad o independencia personal; en virtud de la cual, sí puede cultivar ciertos hábitos, rituales o costumbres, de manera tan individualizadas que se convierten en eso que llamamos “cultura personal, individual, íntima” que, lógicamente, tiene sus límites en donde comienza la vida social o colectiva. Por ejemplo, la música y la poesía, tienen un origen personal; pero, su destino y vigencia, dependen de su aceptación o no por parte de la comunidad y de la sociedad en general.

El desarrollo de los estudios históricos, sociológicos, etno-gráficos, antropológicos, psicoanalíticos, han generado una gran cantidad de conceptos en torno a la cultura y, en definitiva, no es prudente encerrarnos en uno o dos de ellos, sino ampliar nuestra visión teórica y práctica, para poder analizar, interpretar y asumir los procesos históricos de las diferentes culturas, particularmente, de la cultura propia, nuestra, vernácula.

A partir de estas consideraciones, podemos decir que, efectivamente, hemos tenido una semana de encuentro cultural, motivado por la celebración de los 468 años de Valencia, nuestra ciudad capital del estado Carabobo. Dos magnos eventos llenaron de gloria nuestro majestuoso y bello Teatro Municipal de Valencia

Primero, El Día mundial de la poesía, martes 21 de marzo; y segundo, el sábado 25, el cumpleaños 468 de Valencia, ya no la del Rey; sino, la del pueblo valenciano que somos con todo el orgullo y la autoestima alimentada desde la gloriosa gesta de patriotismo e independencia inmortalizada en el glorioso Campo de Carabobo el 21 de junio de 1821.

Debo decir que no tengo datos o información de eventos pasados que sean parecidos o iguales a los realizados el martes 21 y el sábado 25 de marzo 2023, en nuestro teatro Municipal.

Por eso, quiero destacar su relevancia y significación que los convierten en acontecimientos históricos, en el modesto sentido de que superan a los que le anteceden y generan nuevas expectativas, nuevas proyecciones y nuevos resultados para el presente y el futuro del desarrollo cultural de nuestra ciudad, del pueblo valenciano y carabobeño.

Para la jornada del Día mundial de la poesía, tuvimos la dicha, el placer y la satisfacción de reunir a un grupo respetable de nueve (9) poetas. Unos nacidos aquí y otros no; pero igualmente, pertenecientes a la vida literaria de nuestra ciudad.

Esas nueve voces nos brindaron sus imágenes y colores, sus referencias universales y locales, sus pasiones e imaginarios y demás estampas de la estética verbal, en una cadena de alternancias de estilos, formas y géneros, cual si fuera una exquisita polifonía poética, encarnada por las voces de las y los poetas Luis Alberto Ángulo, Dafnis Giannisopulos, Arturo Valenzuela, Raquel Santeliz, Luis Cedeño, Marhisela Ron León, Juan Medina Figueredo, María Alejandra Rendón y Christian Farías.

A este grupo de poetas asistentes al evento, debemos agregar los nombres de quienes también fueron invitados; pero, por razones de salud, no pudieron asistir: Reynaldo Pérez So, Laura Antillano, Arnaldo Jiménez, Azul Urdaneta, Oswaldo González y Fáver Páez. Para ellos y ellas, todo nuestro reconocimiento, aprecio y solidaridad, deseándoles pronta recuperación de su salud.

A las personas, mujeres y hombres del público allí reunido, les expresamos toda nuestra gratitud y bendiciones por habernos acompañado como nuestros cómplices, de este oficio tan puro y tan personal, como lo es la poesía en su juego infinito, para alterar la realidad y transfigurarla en imágenes y sueños, desde las utopías más atrevidas hasta las vivencias más reales y trágicas, junto a los olores de las flores y la tierra donde germinan los frutos de la vida.

Todas las personas asistentes a este hermoso recital poético, tuvimos la dicha y el privilegio de disfrutar y compartir la belleza de la creación verbal, de la estética del lenguaje poético que nos sensibiliza, nos sorprende, nos llena de imaginación y ocurrencias particulares y temáticas diferentes, cargadas de tonos y estilos personales que enriquecen nuestra sensibilidad y satisfacción emocional.

Damos, pues, nuestro gran aplauso para celebrar la presencia eterna de la poesía. Con ella florece permanentemente la imaginación, se renuevan nuestras emociones, se alternan la rutina y la creatividad, los sueños y la vida; lo real, lo trágico y lo feo, en permanente contrasentido, paralelismo y alternancia con lo irreal, lo cómico y lo bello.

Igualmente, debemos decir que el día sábado 25 de marzo, la celebración de los 468 años de Valencia, nuestra ciudad capital del estado Carabobo, fue un evento extraordinario, lleno de gente invitada directamente por el ciudadano alcalde de nuestra ciudad, el compatriota Julio Fuenmayor y el equipo de funcionarios que conforman el Consejo de la Orden.

Las butacas del teatro estaban todas ocupadas por las personas seleccionadas para ser condecoradas, y por el público que nos acompañaba en ese evento tan especial; tan lleno de expectativas y emociones, así como de reencuentros y diálogos entre viejas y nuevas amistades que allí estuvimos, nos saludamos y compartimos un buen rato.

Es importante destacar la cobertura de esta condecoración. Fuimos 76 personas, de ambos géneros (mujeres y hombres), que recibimos este estímulo que nos llenó de dicha y gratitud, junto a nuestros familiares, amistades y compañeros de lucha que nos encontramos ese día inolvidable.

Todas las personas acreditadas con la Orden de la Alcaldía de Valencia, encarnamos y representamos la diversidad de oficios, trabajos y dedicaciones, esfuerzos, logros y éxitos alcanzados y sostenidos en nuestras vidas públicas, notorias, relevantes y significativas para el fortalecimiento social y cultural de nuestra ciudad y sus habitantes; de nuestra región central, nuestro país, el continente indo-afro-latino-caribeño y el mundo en general.

Ojalá y así sea, que la cobertura de esta Orden, la máxima en su género, se fortalezca cada vez más como un poderoso estímulo para intensificar la cantidad y la calidad de toda la vida pública: social, política, institucional, académica, científica, profesional, literaria, musical y demás disciplinas socio-culturales de nuestra ciudad.

 

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Vaya, entonces, todo nuestro reconocimiento y gratitud para el ciudadano alcalde Julio Fuenmayor y su equipo de trabajo, por su destacada labor durante esta semana de regocijo y reafirmación socio cultural, patriótica y revolucionaria, de sana convivencia, fortaleza y amistad.

Igualmente, por su apoyo incondicional, su presencia y sus destacadas palabras en el acto de los y las poetas que celebramos el Día Mundial de la Poesía, en el mejor escenario de nuestra ciudad, el pasado martes 21 de marzo.

Finalmente, todo nuestro deseo y aspiración a que cada día y cada año, sean más extensos, fuertes y creativos “los poderes creadores del pueblo”, como bien lo dijera Aquiles Nazoa, nuestro eterno poeta de las cosas más sencillas de la vida, de la patria y del alma de los pueblos.

 

Ciudad Valencia / AVN