Existe una controversia acerca de cuándo se produjo el primer vuelo tripulado de una aeronave en el mundo y quién o quiénes fueron sus protagonistas.

Oficialmente, dicho vuelo ocurrió el 21 de noviembre de 1783 en París. Lo realizaron dos franceses: Pilâtre de Rozier y su amigo François–Laurent, marqués D’Arlandes, en la barquilla de un globo aerostático hecho por sus compatriotas, los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier.

Rozier y D’Arlandes volaron sobre París, a aproximadamente cien metros de altura y recorrieron nueve kilómetros en 25 minutos.

1-montgolfier-brothers-aerostato

El rey francés Luis XVI había autorizado que se efectuara la riesgosa travesía, siempre y cuando el globo fuese tripulado por condenados a muerte. Pero Pilâtre de Rozier no quiso ceder a nadie –y menos a presidiarios–, la gloria de ser los primeros hombres en surcar el espacio y sobrevivir al vuelo. Para evitarlo, se valió de la influencia del marqués D’Arlandes ante el rey y solicitó una audiencia. Luis XVI, tras escuchar la petición y los razonamientos que la acompañaban, autorizó a los dos amigos realizar la ascensión.

 

3-take-off-of-de-rozier-and-d_arlandes

 

De modo no oficial, aunque lo registran varios historiadores, el primer vuelo lo efectuó Bartolomeu Lourenço de Gusmão, un sacerdote jesuita portugués nacido en Brasil, que era físico e inventor.

El 8 de agosto de 1709, 74 años antes que Pilatre de Rozier y el marqués D’Arlandes, de Gusmão se elevó cuatro metros e hizo un corto viaje sobre los techos de Lisboa. De este vuelo fueron testigos el rey portugués Juan V, el Magnánimo, su corte y cientos de ciudadanos lisboetas. De Gusmão llamó a su nave –un aerostato relleno de aire caliente, como el que luego crearon los hermanos Montgolfier–, Passarola Volante.

 

Bartolomeu Lourenço de Gusmão-aerostato

 

El breve vuelo que hizo la Passarola Volante le generó inconvenientes a de Gusmão. Michelangelo Conti, el cardenal de Lisboa, detestaba a los jesuitas y el poder que estos habían obtenido en diversas regiones de Europa. Como el sacerdote inventor pertenecía a esa orden, lo acusó de haberse asociado con el Diablo para que su nave remontara los cielos e hizo que la Inquisición lo persiguiera, evitando con ello que repitiera su experiencia. Por cierto, doce años más tarde, Michelangelo Conti se convirtió en el Papa Inocencio XIII.

Después del exitoso vuelo de Pilâtre de Rozier en 1783, fueron muchas las damas parisinas que se ofrecieron para acompañarle en sus próximas ascensiones. Algunas de ellas lo consiguieron ese mismo año y otras a comienzos del siguiente.

Las tres primeras damas voladoras pertenecían a la nobleza francesa y dos de ellas aparecen mencionadas en las crónicas de la época con sus títulos nobiliarios. Esas primeras aeronautas fueron la marquesa de Montalembert, la condesa de Podenas y la señorita de Lagarde, de quienes lamentablemente se desconocen otros datos.

A propósito del vuelo que hizo junto a ellas, Pilâtre de Rozier escribió en sus memorias el siguiente comentario:

 

El contento y la alegría de estas señoras me permitieron tentar varias veces el descenso y la subida a voluntad. La tranquilidad que conservaron durante más de una hora que duró este paseo me hizo lamentar no poder satisfacer el deseo que expresaron sin cesar de abandonar el vehículo a la voluntad del viento, por ser una empresa arriesgada.

 

LEE TAMBIÉN: Los grandes reptiles del aire

 

Las tres damas mencionadas volaron sobre el cielo parisino en calidad de pasajeras, pues fue Pilâtre de Rozier quien en todo momento piloteó la aeronave. Sin embargo, apenas un año después, en 1784, en otra ciudad francesa, Lyon, una mujer de apellido Thilbe realizó el primer vuelo exitoso en globo aerostático, tripulado por una mujer.

En su caso –controlada por el machismo, que entonces era más fuerte que ahora–, tampoco la historia se tomó el trabajo de recoger su nombre completo, ni mayores datos sobre su vida, eximiéndonos de conocer algo más que el apellido de tan osada heroína.

 

***

 

Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).

Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una sogaLa vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños TeresaMi mamá es más bonita que la tuyaEvitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.

«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».

 

Ciudad Valencia