Manuela Sáenz es uno de los personajes más célebres de las guerras por la Independencia del continente americano. Nació en la ciudad ecuatoriana de Quito, en 1797, y murió en el puerto peruano de Paita, en 1859.
Para alejarla de la política, al comienzo de las luchas por la independencia política de Ecuador, su madre la recluyó en un convento, el de Santa Catalina, de donde la joven huyó en 1817 y se casó con el médico y comerciante inglés James Thorne, quien era mucho mayor que ella.
El 16 de junio de 1822, Manuela Sáenz conoció al Libertador Simón Bolívar, cuando este hizo su entrada triunfal a Quito, y pronto se hizo su amante y su colaboradora en las campañas de liberación.
En 1828 ocurrió un episodio en la vida de ambos que condujo a que, posteriormente, el propio Bolívar le diera el nombre de la “Libertadora del Libertador”.
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A dicho episodio le dedicaremos el resto de esta nota.
En 1828, el Libertador Simón Bolívar ejercía la presidencia de la Nueva Granada y residía en Bogotá, en la quinta que hoy se conoce como la “Quinta Bolívar”. Allí vivía con Manuela Sáenz desde hacía varios meses.
La noche del 25 de septiembre de ese mismo año de 1828, un grupo de conjurados, entre los que se hallaba el militar y periodista venezolano Pedro Carujo, decidió asesinar al Libertador.
Los conjurados atacaron por sorpresa a los guardias y, tras matarlos a todos, se adentraron en la casa. El ruido de la lucha despertó a Bolívar y a Manuela y, rápidamente, el Libertador se preparó para el combate.
Al advertir la cercanía de los atacantes, Manuela Sáenz intuyó que en el enfrentamiento Bolívar podría morir y, con gran energía, lo obligó a escapar por la ventana de la habitación.
Según una leyenda, al salir del cuarto a enfrentar a los conjurados, la joven llevaba en sus manos una espada, pero los historiadores apuntan que se trata solo de un añadido de carácter literario al episodio.
En realidad, el propósito de Manuela era ganar tiempo, mientras el Libertador se alejaba de la casa de gobierno y se reunía con quienes lo apoyaban.
Por ello, apenas vio llegar al grupo, ofreció guiarlo hasta donde se hallaba Bolívar acostado, a condición de que no lo mataran.
Los conjurados no dudaron en prometerlo y entonces Manuela los hizo dar un rodeo, llevándolos por largos pasillos, haciéndolos bajar por unas escaleras, subir por otras y atravesar algunas habitaciones.
Cuando la paciencia de los conspiradores estaba a punto de agotarse, la compañera del Libertador los hizo detenerse ante la puerta de la habitación donde, hasta hacía unos minutos ella y el Libertador habían permanecido, al tiempo que decía:

–Aquí es.
Lentamente y como si en verdad en su interior se encontrase Bolívar, Manuela Sáenz abrió la puerta.
Tan pronto los conjurados entraron en tropel a la habitación, advirtieron que la misma se hallaba vacía y se volvieron furiosos hacia Manuela.
–En cuanto los oímos –dijo ella–, Bolívar salió por esa ventana y ahora ya está lejos. Pueden hacer de mí lo que quieran, porque todo ha sido obra mía.
Ninguno del grupo se atrevió a agredirla, pues todos pensaron que si Bolívar había huido un rato antes, seguramente estaba próximo a regresar y no solo, sino acompañado de amigos y seguidores.
Por eso, inmediatamente abandonaron la casa y salieron a la calle, muy poco antes de que, en efecto, el Libertador retornara con numerosas personas que, alertadas por él, se habían lanzado a la calle a defender al gobierno.
Además, enterado el pueblo del intento de asesinato que había ocurrido un rato antes, cientos de personas se reunieron en la plaza frente a la casa y aclamaron al Libertador.
Este, al rememorar más tarde el incidente, se refirió a Manuela Sáenz como la “Libertadora del Libertador”.
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Armando José Sequera (Caracas, 1953) es un escritor y periodista venezolano. Autor de más de cien libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido cerca de 30 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012). Es asimismo Premio Nacional de Cultura, mención Literatura, 2026.
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
Ciudad Valencia/RN/Foto del autor Gerardo Rosales











