“Literatura y literatos en el retrete (4)” por Mohamed Abí Hassan

Mohamed Abí Hassan, autor de Memorias de la Insurgencia-Poesía en compañía-Literatura y literatos en el retrete-Los Beatles
Mohamed Abí Hassan, autor de la columna Poesía en Compañía
Mi rol en la sociedad o el rol de
                      un poeta o un artista es tratar
                                de expresar lo que todos sentimos.
             No decirle a la gente como se deben
                         sentir. No como un predicador,
                     no como un líder, sino como
                        un reflejo de todos nosotros…
                                                                       John Lennon

 

Hacemos un alto en el recorrido por la temática historiográfica que venimos realizando para rendirles un merecido tributo a  la agrupación musical inglesa, los cuatro de Liverpool, por haberse celebrado, el pasado 10 de julio, el Día Mundial de Los Beatles, motivo que nos permite hacer un paréntesis necesario antes de continuar la próxima semana nuestras disertaciones sobre las diferentes efemérides patrias presentes en los meses de junio y julio.

Esta vez nos llevamos al retrete no solo libros de autores como Los Beatles (1983) de Peter Brown y Steven Gaines, Bob Dylan / John Lennon. Dos trovadores del siglo XX (1979) de Gabriel Jiménez Emán, un número de la revista Pelo, recortes de periódico y nuestros manuscritos sobre esta maravillosa banda, sino también nos hicimos acompañar con algo de su música.

 

Portada del disco Sargento Pimienta de Los Beatles

El material escrito sobre los Beatles en los medios masivos de difusión es impresionante. Abundan los ensayos, comentarios, anécdotas, críticas, alabanzas y todo lo que se nos pueda ocurrir, cuestión que nos coloca en la disyuntiva de si comenzar la disertación realizando algunos comentarios acerca de las letras de algunas de sus canciones cargadas de poesía, filosofía existencialista, misticismo y rebeldía ante las injusticias de la sociedad occidental, todo ello aunado a un estilo propio, vanguardista, característico y muy singular que los diferenciaba de otras bandas, o simplemente hablar sobre la época en que hacen su aparición, sus películas, el diseño de las carátulas de sus discos, sus vestimentas, las diferentes versiones que hacían de sus canciones, las muchas horas diarias componiendo y ensayando en los estudios de grabación, acompañados de su productor musical, el genial George Martin, no en balde apodado “el quinto Beatle”; o mencionar también los efectos especiales, lo experimental y conceptual de sus creaciones buscando la perfección, la separación de sus integrantes y su carrera como solistas, por solo citar algunas de las múltiples facetas que podríamos abordar.

A todas estas, al final optamos por abrir los comentarios con una certera afirmación de Iris Murdoch, escritora y filósofa irlandesa,  hecha en su libro Living on paper: Letters  from Iris Murdoch 1934-1995. Según la Murdoch, Los Beatles hacían canciones que eran poemas. “En dos de las cartas, ella habla de los Beatles indicando que le parecían poetas hechos y derechos y que deberían haber sido reconocidos y premiados por ello. No obstante, el poeta de Liverpool, Roger McGoug, comenta que la idea de que fuesen poetas laureados le parece una sugerencia ”lúdica”, y que el cuarteto se habría “avergonzado” de ella.  ¿Los Beatles músicos de la Corte?  ¡Eso seguramente les hubiera parecido risible!”.  

Al respecto vienen a mi memoria algunas anécdotas relacionadas con la manifiesta irreverencia del cuarteto, pero sobre todo del más irreverente de los cuatro, John Lennon, cuando en noviembre del 69 le devolvió su  Medalla de Miembro de la Orden del Imperio Británico por sus aportes a la música inglesa, a la Reina Isabel II de Inglaterra, como forma de protesta por el apoyo del gobierno británico a la invasión estadounidense de Vietnam, por la implicación del Reino Unido en la guerra de secesión de Nigeria-Biafra y por la censura impuesta a su canción Cold Turkey debido a las referencias a las drogas, sentando así un precedente de dignidad y valentía ante el poder monárquico y la opinión pública mundial. Es importante resaltar que Brian Epstein, representante de los Beatles, había decidido con la aprobación de estos, rechazar todas las ceremonias oficiales, ya fuesen ofrecidas por diplomáticos, monarcas o dictadores.

 

Otra de las imposturas de Lennon que vale la pena destacar también es su temeraria afirmación en la entrevista que le hiciera el periodista pop, Maureen Cleave, del Evening Standard, al lograr que el músico emitiera su opinión acerca del sensible tema de la religión: “El Cristianismo desaparecerá. Desaparecerá. Menguará y se esfumará. No hace falta que yo lo demuestre. Estoy en lo cierto y se demostrará que lo estoy. Ahora nosotros somos más populares que Jesús. No sé que desaparecerá primero…el rock and roll o el cristianismo. Jesús era un gran tipo, pero  sus discípulos fueron torpes y vulgares”.

Tal afirmación, harto tremendista, produjo un escándalo de grandes proporciones, y el que sus producciones discográficas, películas, fotografías, poster y todo lo que tuviera relación con los Beatles fuese censurado, execrado, tirado a la basura y rechazado por sus fans, sobre todo por la conservadora y reaccionaria sociedad norteamericana de entonces, llegándose a tal extremo que una turba de sus seguidores quería lincharlos.

Cerramos este pequeño anecdotario con lo sucedido el 4 de noviembre de 1963, cuando Los Beatles fueron invitados a tocar en el Royal Variety Performance anual de la Reina, y antes de cerrar su actuación, Lennon  dirigiéndose al público, contando con la presencia de la Reina Madre Queen Elizabeth, tuvo el atrevimiento de decir: “Para nuestro último número me gustaría pedirles ayuda. Las personas de las localidades más baratas (el gallinero) tienen que aplaudir. Y el resto de ustedes, los que están en el palco, los de las entradas caras (la Realeza Británica) que hagan sonar sus joyas…”

Dicha frase quedó registrada como una de las más incendiarias de la historia de la música de todos los tiempos.  

 En este mismo orden de ideas, tomamos de nuestro anecdotario personal alguna experiencia que ahora nos resulta divertida y nostálgica a la vez. Creo que vale la pena mencionarla como punto de honor a la complicidad que desde siempre hemos mantenido con ellos. Recuerdo que la primera vez que tuve noticias de estos genios de la música, fue en la década de los setenta.

 

Última foto de Lennon Y Yoko Ono 2

Siendo aún un adolescente, me encerré en el Volkswagen de mi padre a escuchar un casette de Los Beatles que me prestó mi hermano Samir, que a su vez se lo facilitó mi primo Said, para la fecha domiciliado en Caracas, por tanto al día con la música que estaba sonando. Solo sé que duré horas y horas escuchando y tarareando sus canciones en inglés, pero  era el estribillo de Let it be lo que repetía una y otra vez, hasta finalmente quedarme dormido.

Nunca antes había escuchado una música con estas características. Había quedado impactado. A estas alturas de la vida comparto la opinión de George Martin cuando decía que una buena composición tiene que tener ritmo, armonía y melodía, y esto seguramente era lo que me atrapaba al escucharlos. Incluso hoy día, extrañamente es así, al extremo de motivarme a escribir en mi cuaderno de notas todo lo que pasa por mi cabeza cuando los escucho en la intimidad de mi habitación o durante las veces que anduve de viaje en mi vieja camioneta Ford, que hacía las veces de biblioteca y taberna ambulante.

Tal vez esta controversial confidencia provoque hasta risa en mis amigos lectores, pero no deja de ser oportuna el compartirla. Les advierto que nuestro anecdotario es bastante variado, pero por cuestiones de espacio lo seguiremos recorriendo en sucesivas entregas.

 

Let it Be

 

(Estrofa I)
Cuando tengo momentos
difíciles,
la madre María aparece,
diciendo sabias palabras:
déjalo ser
Y en mi hora de oscuridad
permanece delante de mí
diciendo sabias palabras
déjalo ser
(Coro o estribillo)
Déjalo ser, déjalo ser
Déjalo ser, déjalo ser
Susurrando palabras de
sabiduría, déjalo ser
 
(Estrofa II)
Y cuando las personas con el
corazón partido
que viven en este mundo
estén de acuerdo
habrá una respuesta:
déjalo ser
Aunque puedan separarse
todavía hay oportunidad de
que lo entiendan,
habrá una respuesta:
déjalo ser.
 
(Estrofa III)
Y cuando la noche esté
nublada,
todavía hay una luz que brilla
sobre mí,
brilla hasta mañana:
déjala ser                                                                                                                             
Me despierto con el sonido de
la música,
la madre María viene hacia mí,
diciendo sabias palabras:
déjalo ser.

 

Esta letra original de Paul McCartney, y compuesta a dúo con John Lennon, es una de las baladas más famosas de Los Beatles, y aunque aparenta ser un tema religioso trata de una experiencia vivida por McCartney.

Según él, escribió la letra después de haber soñado con su madre  quien le repetía las palabras que utilizó en el estribillo: “déjalo ser”,  para calmarlo, para que pudiera soportar los momentos difíciles de la vida.

 

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Curiosamente esta canción titulada con el nombre de uno de los álbumes que los Beatles grabaran poco antes de su separación definitiva, fue premonitoria  de la decisión que los cuatro de Liverpool tomarían.

Demoledora ruptura que terminaría conmocionando a sus millones de seguidores en todo el mundo, dejando un vacío en el vasto universo de la música, difícil de llenar. ¡Salud Poetas! (continuará).

 

Mohamed Abí Hassan / Ciudad Valencia