Quiénes tenían los esclavos Quiénes gobiernan el mundo
Quiénes se engordaron con Quién quiere más petróleo
las plantaciones/ Quién genocida de indios
Quiénes viven en Wall Street Quién mató a Malcolm
la principal plantación/ Kennedy y su hermano
Quiénes dicen ser Dios Quién mató al Dr. King
Quiénes lo crearon todo Quién invadió Grenada
Quiénes compraron los esclavos Quién causó derrocamiento
Quiénes los vendieron en Chile y en Nicaragua (…)
Quiénes se robaron Puerto Rico Quién puso precio a la
Quiénes se robaron las Indias cabeza de Lenin/
Filipinas, Manhattan Quién puso en hornos a los
Australia y las Hébridas judíos/
Quiénes poseían el barco de y quién les ayudó a hacerlo
esclavos / Quién dijo “Primero América”
Quién retuerce tu mente … Escuchamos fluir estas
Quién cree que necesita guerra preguntas/ En terrible llama
Quiénes poseen el aire como el chillido de un perro
Quiénes poseen el agua demente/ Como el ácido
Quiénes roban y hurtan y fuego del Infierno/ ¿Quién y
defraudan y matan Quién y Quién? ¡¿Quiéeeen?!
y hacen mentiras de la verdad ¡¿Quiéeeeeeeeeeeeeeeeen?!
Quiénes hacen las leyes Amiri Baraka, Alguien voló
Quién hizo presidente a Bush en pedazos a América
Este poema de largo aliento, muy acorde con la temática sobre las efemérides históricas que venimos abordando, aunque enfocado en la problemática común que acontece en nuestra Abya Yala y más allá, generada por el imperialismo yankee, es de la autoría de Amiri Baraka (1934-2014), literato estadounidense nacido en Nueva Yersey, cuyo nombre completo es Imamu Amiri Baraka Everett LeRoy Jones. Escritor, crítico musical, dramaturgo, novelista y ensayista, además de activista político marxista-leninista, practicante del Islam y con destacada influencia de la generación Beat.
Con motivo de cumplirse este 5 de julio el 212 aniversario de la Declaración o Proclamación del Acta de Independencia, mas no de la firma, que fue posterior, resulta oportuno decir algunas palabras en torno a esta importante fecha, realizando un enfoque crítico sobre este y otros hechos y personajes relacionados con la historia patria, aunque limitándonos en algunos casos solo a hacernos algunas preguntas, sin argumentar posibles respuestas. Todo ello con el fin de abrir un diálogo para el debate desprejuiciado y necesario de la historia que nos contaron o historia oficial.
Estamos convencidos que limitarse a aceptar a priori la información contenida en las obras de reputados investigadores, como generalmente se estila, sin atreverse a cuestionar nada, sino aceptarlo como una verdad irrefutable, incapaz de ser confrontada con la de otros autores, contemporáneos o no, resulta temerario y hasta sospechoso de complicidad o de “solidaridad automática”. Al contrario, adoptar una posición científica, crítica, admitiendo lo que no nos deja lugar a dudas, pero objetando y hurgando en diferentes fuentes históricas lo que nos genera dudas, puede llevar a encontrarnos con muchas sorpresas inesperadas.

Luego de esta aclaratoria damos continuidad a nuestras inquietudes y disquisiciones, algunas ya planteadas en el escrito anterior. Retomando las últimas preguntas que nos hacíamos sobre la participación del pueblo en la campaña de Carabobo, entonces mostrábamos nuestro desacuerdo con el poco interés evidenciado por ciertos estudiosos de la memoria histórica que le restan importancia a la participación en la gesta independentista a los campesinos, mujeres, negros e indígenas, algunos acompañados por sus perros entrenados para la lucha; la mayoría, lugareños conocedores de todos los vericuetos y peligrosos desfiladeros de la zona aledaña a la explanada donde se libró la heroica batalla, llegando al extremo de obviar sus nombres, a pesar de su determinante participación en esta epopeya que permitió al ejército libertador plantearse una nueva estrategia, al atacar al enemigo por sorpresa y provocar la derrota final.
Otro asunto que dejamos pendiente fue lo acontecido en la noche del 23 al 24 de junio, en Taguanes, lugar donde acamparon los soldados y se pasó revista a la tropa, en plena víspera de la festividad de San Juan. Aquí nos atrevemos a especular que muy probablemente, tras el repique de tambores, los bailes y la posible ingesta de bebidas espirituosas, se consumaron furtivas despedidas entre las parejas de amantes que presentían que, si el desenlace fuese fatal nunca más volverían a encontrarse en vida. Por tanto, dichas despedidas durarían hasta el amanecer del 24 de junio, cuando les tocaría partir a librar la decisiva batalla por la libertad; todo esto sin conciliar el sueño y así recuperar las fuerzas agotadas tras la celebración.
También hicimos alusión a algunos personajes, tanto de nuestra historia republicana como moderna, que al final terminaron manchando su trayectoria con su deslealtad y participación en hechos funestos. No obstante, aún se les rinde pleitesía, al designar calles, avenidas, parroquias, municipios, puentes, bibliotecas y escuelas con sus nombres, como fueron los casos de Páez, Miguel Peña, Diego Ibarra, O Leary, Santander, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, entre otros.
Siguiendo este orden de ideas, otro hecho significativo lo constituye el no darle relevancia a la heterogénea conformación de las tropas, donde hubo masiva participación de toda una pléyade de valientes y desprendidos soldados de diversa nacionalidad, la mayoría colombianos, peruanos, argentinos, chilenos, ecuatorianos, bolivianos, africanos, caribeños, ingleses, franceses, alemanes, italianos
También podríamos señalar en nuestras incómodas especulaciones el uso de determinadas expresiones que, utilizadas indistintamente, cuando se invierte su orden, cambia totalmente el sentido y la importancia de la idea que se quiso transmitir, como es el caso de la expresión que sintetiza el sueño visionario de Bolívar presentado con el nombre de “Colombia la Grande”, refiriéndose a su proyecto continental que abarcaba varias naciones; distinto al de la expresión conocida como “La Gran Colombia”, que haría alusión, en este caso, solo al país hermano, la República de Colombia, entonces Nueva Granada, más Venezuela y Ecuador, idea reforzada tal vez por la oligarquía colombiana, en desmedro de la idea primigenia, más abarcadora, desde nuestro incisivo punto de vista.

Igualmente es importante señalar el papel jugado por el intelectual colombiano, Germán Arciniegas, quien según algunos historiadores, fue contratado por la oligarquía para redactar una nueva Constitución en la que Simón Bolívar ya no sería el Libertador de Colombia, sino Santander, protagonista con Páez y Miguel Peña de La Cosiata (1826-1827), “La otra manera de decir traición”, según Alexander Torres Iriarte, en su artículo publicado en la revista MEMORIAS DE VENEZUELA, Número 21, agosto de 2011. Episodio oscuro que refiere a “la cosa embrollada que no tenía nombre”. Movimiento separatista que terminaría dando al traste con el ambicioso proyecto de Bolívar de construir la Patria Grande.
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Hasta aquí, casi finalizando, no podíamos pasar por alto la fecha del 5 de julio, efemérides que nos motivó a realizar este escrito y que ha dado pie a cierta confusión al recordarla y nombrarla desde que estábamos cursando estudios de primaria, como el día de la Firma de la Independencia, y no como debería ser: 5 de Julio, Día de la Declaratoria o Proclamación de la Independencia de Venezuela, cuestión que aclaramos al comienzo de nuestra exposición. En esa memorable fecha el Congreso Constituyente tomó tan trascendente decisión, luego de meses de tórridas deliberaciones, encendidos discursos y réplicas que sirvieron para templar la voluntad de emanciparnos, gracias primeramente a los integrantes de la Sociedad Patriótica, con Miranda y Bolívar a la cabeza, quienes sostuvieron con inquebrantable fe la urgente necesidad de fundar la República, ante la posición retrógrada de los venezolanos apátridas, fieles a la Corona Española. A propósito, cabe traer a colación la desaparición del Acta de Independencia durante casi un siglo, apareciendo misteriosamente en casa de una dama que formaba parte de lo que conocemos como la Valencianidad, cuestión que nos despierta cierta suspicacia, dejándonos entrever que la “godarria”, está más viva que nunca (risas).
Finalmente, hacemos un alto en nuestra disertación para referirnos a la omisión en los pensum de estudios de nuestros liceos y Universidades de la participación protagónica de Haití en las luchas de Independencia de Venezuela y de Nuestra Abya Yala, como primer pueblo libre de América, ejemplo de coraje y solidaridad para todos los pueblos del mundo. También, hacemos extensiva nuestra preocupación por la eliminación en los diferentes centros educativos de Colombia y Chile de la materia de Historia, a modo de atentar contra la memoria histórica de esos pueblos hermanos. ¡Salud Poetas! (Continuará).
Mohamed Abí Hassan / Ciudad Valencia











