En los patios polvorientos de antaño, antes de la era digital, una generación de niños venezolanos se reunía al sol para desplegar sus habilidades con unos objetos pequeños, brillantes y poderosos: las metras.

Esas diminutas esferas de vidrio, cerámica o mármol, más que simples juguetes, son verdaderos vestigios lúdicos, y que en Vestigios del Pasado en la serie Patrimonio Cultural se profundizará mas en este juego que aún sigue vivo en nuestro país.

 

En la región oriental se les conoce como “pichas”, y su sola mención evoca memorias compartidas, desafíos amistosos y una estética que seducía por su colorido sin igual. Importante mencionar que este juego especialmente de varones, (al menos así se ha trasmitido tradicionalmente) desde varias décadas para acá, la presencia de las hembras se ha visto frecuente en los patios de las escuelas y en las calles jugando y apostando metras con una excelente destreza como todos los demás varones.

 

Huellas milenarias de un juego universal

Aunque su origen exacto se escapa entre los pliegues de la historia, se ha hallado evidencia de juegos similares en tumbas egipcias que datan del 2500 a.C., así como en las civilizaciones del Valle del Indo y la antigua Roma.

Las metras han viajado entre culturas, materiales y significados, transformándose en compañía constante del juego infantil a lo largo de los siglos. En Venezuela, este legado se convierte en identidad, transmitido de padres a hijos como símbolo de destreza, camaradería y belleza.

 

Modalidades que cruzan generaciones

Las metras, además de su valor estético y patrimonial, se caracterizan por sus múltiples formas de juego, que varían según la región y el ingenio de sus practicantes.

A continuación se describen algunas de las variantes más populares:

Las Metras

La hueca: precisión y estrategia en la tierra

En esta modalidad, los jugadores comienzan trazando un pequeño orificio en el suelo, llamado “hueca”. Luego se ubican a cierta distancia, detrás de una línea límite que no deben cruzar. Cada participante lanza su metra intentando acercarse lo más posible al hoyo; quien logre la mayor proximidad será el encargado de iniciar el juego.

El objetivo principal es encestar en la hueca, lo que habilita al jugador para intentar impactar las metras de los oponentes. Una vez que se logra encestar, se permite retroceder unos cuatro dedos desde la hueca para ejecutar el disparo contra el contrincante más cercano. Para ganar, el jugador debe lograr entre uno o dos impactos efectivos, según las reglas previamente establecidas.

 

Rayo: golpear para conquistar

Esta variante comienza con la creación de un triángulo en la tierra, dentro del cual se colocan las metras apostadas por todos los jugadores.

Tras establecer una línea de lanzamiento a una distancia prudencial, cada participante intenta acercarse lo más posible al triángulo. El jugador cuya metra quede más cerca será el primero en atacar.

Durante el turno, se busca golpear el triángulo con precisión para expulsar las metras que hay dentro. Cada esfera que logre salir del área marcada se convierte en parte de la colección del jugador que la lanzó. El reto consiste en extraer la mayor cantidad de metras sin violar las normas del juego.

 

Pegue y cuarta: cercanía e impacto

En esta modalidad, los jugadores lanzan sus metras intentando mantener cierta distancia respecto al oponente. El objetivo es impactar la metra contraria y si en su aproximación entre ambas metras se mide una cuarta se pega en forma de uñita (técnica de disparo diferente a la tradicional)

 

Cantos: frases que transforman el juego

El juego de metras está acompañado por una serie de frases populares, conocidas como “cantos”, que añaden emoción y táctica. Estos cantos, que han evolucionado con el paso del tiempo, pueden modificar las reglas o crear ventajas momentáneas, y muchos de ellos se han ido anexando en la actualidad.

NOTA IMPORTANTE: El hecho que estos términos sean nuevos, (así juegan actualmente) no por eso significa que sea falso o no exista, al contrario, es precisamente la evolución de un juego tradicional tan variado que es difícil reunir todas sus características y elementos por sus variaciones que dependen incluso de ciertas regiones venezolanas.  Algunos ejemplos incluyen:

Cerrito – montañita: se permite formar una pequeña elevación de tierra donde se coloca la metra.

 

Casita: el jugador junta los pies como si formara el techo de una casa, facilitando el golpe.

Las Metras

 

  • «Limpiaíto»: se despeja con las manos el trayecto para obtener mejor precisión.
  • Repetición: permite repetir el tiro una sola vez durante la partida.
  • Me quedo: el jugador cede voluntariamente su turno.
  • Murito: se ubica el pie detrás de la metra para facilitar el tiro del adversario.

 

Antes de iniciar el juego, algunos jugadores anuncian “cero cantos” o “barajo canto”, prohibiendo el uso de estas ventajas durante la partida.

 

Términos comunes del universo metrero 

  • Chucha: fuerza o potencia con la que se dispara la metra.
  • Pintarse: lanzar la metra hacia una zona neutral para evitar jugar cerca del rayo o de los rivales.
  • Ruchar: perder todas las metras ante el oponente, quedando sin ninguna. “ruchar” era sinónimo de victoria total. “Lo ruché” significaba haber ganado todas las metras del rival, y con ello, el respeto del grupo.
  • La Juga: famosa metra de la suerte del jugador, considerada por los niños como la metra sagrada, celosamente guardada de las demás, y algunos hasta las marcaba con las letras de sus iniciales del nombre.
  • De último para siempre: en el juego de Rayo se utiliza para que el jugador siempre se quede de último al lanzar y ganar ventaja sobre los demás. (muy utilizada por los tramposos o vivos)
  • Regolera: es cuando un jugador al verse frustrado por ir perdiendo toma por asalto inesperado las metras del rayo y sale corriendo con todo. (Los niños perseguían al otro para quitárselas).

 

Técnicas de disparo o tiros de metras:

  • Uñita: es la forma de disparar uniendo los dedos índice y pulgar para impulsar la metra con la uña.

Las Metras

 

  • Caracolito: otra forma de impulsar la metra uniendo los dedos medio y pulgar

 

  • Repulenche: es la técnica diferente de disparo convencional al tirar la metra donde con la mano se empujaba con mayor fuerza.
  • Chorriaito: consiste en hacer el disparo de la metra al ras de la tierra.
  • Con todo y escopetica (con todo y remueve): extiende el brazo desde el codo para ganar alcance extra.

Las Metras

 

Las penitencias a los jugadores que pierden:

  • Socó: es cuando el jugador golpea con su metra los nudillos de la mano del compañero utilizando la técnica de disparo de su conveniencia (con repulinche o caracolito).

 

  • Socó con Paletica: es el mismo castigo pero impulsada la metra con una paletica de helado

Las Metras

¿De verdad o de mentirita?

Los jugadores han adaptado el juego según su nivel de compromiso. Cuando se juega “de verdad”, se apuesta y se gana metras reales. En cambio, si se juega “de mentirita”, al finalizar la partida los jugadores se devuelven mutuamente las metras ganadas, evitando la pérdida definitiva. Esta opción mantiene el espíritu competitivo sin riesgos materiales.

El jugador que cumpla cualquiera de estas condiciones obtiene la victoria y recibe la cantidad de metras estipulada por los participantes.

 

Más que ganar: el arte de la puntería

Las metras más codiciadas eran aquellas que, por su diseño, parecían únicas: con remolinos internos, tonalidades profundas o brillos que capturaban la luz como joyas en miniatura, una de las más recordadas eran las famosas metras de Carey, también la Pepona, una metra que era grande y algo más pesada que las tradicionales, que le daba al jugador más ventaja.

Habían otras más rudimentarias, algo escazas pero el que las tenía, gozaba del respeto del grupo, era la metra Plomito, como una munición. Era obtenida cuando las bolitas de las rolineras se dañaban.

También están las metras de Cristal que se caracterizan por ser transparente, Azuleja que es azul unicolor y la Pepona, hecha de vidrio y algo más grande (tiene ventaja en las demás metras tradicionales).

 

De la arena al arte: ¿Cómo nacen las metras?

Detrás de cada metra brillante hay una alquimia de fuego, tiempo y precisión. El proceso industrial comienza con arena sílica, el componente esencial para fabricar vidrio. Esta arena se somete a temperaturas de hasta 1.500 °C en hornos especializados, generando una masa viscosa de vidrio fundido.

Una vez alcanzada la consistencia ideal, el líquido se canaliza a través de válvulas dosificadoras que liberan pequeñas cantidades sobre rampas metálicas inclinadas. El movimiento constante de estas rampas, junto con rodillos acanalados que giran sin cesar, da forma a las esferas mediante fricción y rotación, como si unas manos invisibles moldearan plastilina caliente. En este punto, la metra aún está en estado semilíquido, lo que permite intervenir en su diseño.

 

Durante esta fase, se inyecta vidrio coloreado dentro de cada gota de masa fundida, empleando distintos compuestos —como boro, plomo, aluminio, sodio o calcio— que dan origen a los tonos vibrantes y a los diseños internos que parecen galaxias encapsuladas. Esta técnica genera variedad: espirales, ondas, formas flameantes o núcleos opacos, todos distintivos y estéticamente irresistibles.

Finalmente, las esferas pasan por un proceso de enfriamiento controlado, en el que adquieren la dureza y transparencia que las caracteriza. Al concluir, se someten a inspecciones de calidad y se clasifican por tamaño, color y diseño antes de llegar a las manos de los jugadores.

 

Patrimonio en movimiento: las metras como manifestación colectiva

Las metras no son meros objetos decorativos ni juegos olvidados: son manifestaciones vivas de identidad venezolana, que resisten al paso del tiempo y continúan activas en patios escolares, barrios populares y ferias culturales.

Adicionalmente, ciertas personas mantienen como tradición la colección de las metras en bowl de vidrio o materos para la buena suerte en plantas tradicionales como Lengua de Suegra o Mata de la Fortuna.

En si las metras contiene su valor emocional en los más grandes, añorando aquellos épicos encuentros, desafíos, aprendizajes, alegrías y frustraciones cuando perdían, y más. No requieren tecnología, solo espacio, imaginación y ganas de jugar.

Este tipo de juegos tradicionales —como el trompo, la zaranda o la cuerda— forman parte de una memoria colectiva, transmitida por generaciones como símbolo de ingenio y fraternidad. Las metras, en particular, siguen siendo reconocidas por su capacidad de convocar comunidad, fortalecer vínculos entre niños y adultos, y preservar la herencia lúdica del país.

 

Por ello, el juego de las metras son consideradas patrimonio cultural inmaterial de Venezuela, porque trascienden el entretenimiento: representan la permanencia de valores compartidos, la creatividad de las infancias, y la historia que se juega, se rueda y se gana… una bolita a la vez.

 

Agradecimientos especiales:  Federico Rodríguez, Luis Trejo, Kedier Trejo y Luisa Trejo Fotografias de las metras: Jhonny Otaiza

 

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