Cada año, miles de personas salen de sus países en busca de un mejor futuro, formando parte del fenómeno de la migración, un proceso promovido por factores políticos, económicos, sociales, culturales y por el cambio climático.

Aunque existe una declaratoria por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para su protección, en la actualidad millones de migrantes se mantienen en una ardua lucha por la defensa de sus derechos humanos, así como por una migración segura y digna a nivel mundial.

En este escenario, muchos gobiernos atentan contra el libre tránsito de los ciudadanos y aplican medidas ilegales contra estas personas. En lo relacionado a las sociedades, en algunas se evidencia el racismo y la xenofobia, por lo que diversas organizaciones y movimientos han levantado su voz en defensa de los migrantes.

La migración como fenómeno histórico propio del ser humano

Para conocer un poco más sobre la migración, es necesario recordar que este es un fenómeno tan antiguo como la propia especie humana.

El movimiento migratorio es un mecanismo esencial para la supervivencia, la adaptación al medio ambiente, la búsqueda de recursos y el desarrollo cultural y genético de la humanidad.

Aunque algunas sociedades ven la migración como un problema, es necesario saber que este fenómeno es una constante histórica que ha moldeado civilizaciones, fundado imperios y forjado la composición demográfica actual del planeta.

Origen del Día Internacional del Migrante

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 2000, declaró el 18 de diciembre como el Día Internacional de las Personas Migrantes.

La elección de esta fecha conmemora el día en que la instancia internacional adoptó la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares en 1990.

Se establece con el objetivo de impulsar la colaboración entre países para gestionar los desafíos de la migración internacional. Esta proclama busca promover los derechos de los migrantes y fomentar la cooperación internacional para una migración segura y digna ante el aumento de los flujos migratorios globales.

Países construidos gracias al fenómeno migratorio

Existen naciones cuya identidad, riqueza y poder económico se deben, en gran medida, a olas masivas y continuas de inmigrantes. Estos países fueron construidos sobre la base de la mano de obra, el capital humano y la diversidad cultural que aportaron personas, quienes de otros territorios.

Estados Unidos es, quizás, el ejemplo más emblemático. Su crecimiento industrial y demográfico en los siglos XIX y XX fue impulsado por millones de inmigrantes europeos y, posteriormente, de otras regiones, que buscaban la «tierra de las oportunidades» o lo que se conoce como “el sueño americano”.

Igualmente, figura Canadá, que desde sus orígenes, es un país receptor de inmigrantes, lo que se traduce en la gran diversidad poblacional existente. Allí cohabitan personas de origen británico, francés, italiano, chino y aborígenes. Su política migratoria ha sido clave para el desarrollo económico y la expansión de su población, atrayendo talento y mano de obra diversa.

Australia y Nueva Zelanda, naciones vecinas, están conformadas principalmente por migrantes. Su población está fuertemente influenciada por la migración británica y, más recientemente, por la asiática.

En cuanto a Latinoamérica, Venezuela recibió grandes flujos de migrantes, especialmente de España, Italia y Portugal durante el siglo XX, formando importantes comunidades que llegaron buscando oportunidades.

Argentina y Uruguay, durante finales del siglo XIX y principios del XX, recibieron enormes oleadas de migrantes, principalmente de Italia y España, que transformaron su cultura, arquitectura y economía.

Persecución de migrantes en EEUU y Europa

A pesar de que la migración contribuye significativamente a la construcción de los países, los discursos de miedo y las políticas restrictivas generan situaciones de vulnerabilidad, discriminación y, en muchos casos, una clara persecución contra extranjeros, especialmente aquellos provenientes de países con menos recursos.

 

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EEUU: restricción y detenciones masivas

Estados Unidos es identificado como un actor clave en la persecución de la población migrante, sobre todo de latinoamericanos y venezolanos.

Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron al menos a 220.000 personas en los primeros nueve meses del Gobierno del presidente Donald Trump, tras su regreso a la Casa Blanca.

Más de un tercio de estas personas no tenían antecedentes penales, según datos de la Universidad de California en Berkeley.

Las cifras que cubren las detenciones del ICE entre el 20 de enero y el 15 de octubre, revelan que casi 75.000 personas sin historial criminal, se apresaron en operaciones de inmigración que, según el presidente y sus altos funcionarios, se dirigían contra «asesinos, violadores y miembros de pandillas».

Como parte de esta política de persecución, la administración estadounidense realiza redadas, detenciones masivas y deportaciones que a menudo resultan en la separación de familias.

Europa: acuerdos Antiinmigración

En el continente europeo, algunos gobiernos han implementado controles rigurosos en las fronteras exteriores de la Unión Europea y el Mediterráneo.

Además, han establecido acuerdos con países no miembros para contener los flujos migratorios, una práctica que a menudo expone a los migrantes a graves violaciones de derechos humanos en terceros países.

Como manifestación de esta política de restricción, partidos políticos de extrema derecha impulsan discursos antiinmigración, presionando por la aplicación de políticas más severas, como el rechazo de embarcaciones de rescate humanitario en el Mediterráneo.

La defensa de Venezuela: Gran Misión Vuelta a la Patria

Ante la política de agresión contra los migrantes venezolanos en el mundo, quienes salieron del país a causa de las ilegales sanciones económicas impuestas contra Venezuela por Estados Unidos y Europa, el Gobierno de Venezuela activó en 2018 el Plan Vuelta a la Patria.

Este programa social buscó el retorno de estas personas desde el exterior de manera gratuita y voluntaria.

En su primera etapa, la iniciativa llegó a países como Argentina, Chile, Perú y Ecuador, donde muchos de los venezolanos que decidieron volver vivieron grandes penurias y humillaciones.

Tras su reactivación en 2025, el programa se amplía como la Gran Misión Vuelta a la Patria, integrando nuevos países como México, Estados Unidos y Bolivia para el retorno de los connacionales.

Como parte de esta gran iniciativa, a principios de diciembre el Ministro para Relaciones Exteriores, Yván Gil, informó el arribo de 18.354 migrantes venezolanos que retornaron de manera libre y voluntaria.

De esta manera, el Gobierno venezolano les ofrece una cálida bienvenida, llena de amor y solidaridad, a los ciudadanos que regresan en los distintos vuelos.

El Ejecutivo nacional ha elevado su voz para denunciar la xenofobia, la explotación laboral y la violación de derechos humanos que sufren los connacionales en algunos países.

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Fuente: Radio Miraflores

Ciudad Valencia/M.Ll