El arte sonoro y lo onírico mantienen una conexión profunda donde el sonido, la memoria y el subconsciente se funden sin las restricciones de la realidad.
Dormir es una necesidad esencial para el ser humano y para la mayoría de los seres vivos. Nuestro organismo es una estructura que consume energía de manera continua, precisando los elementos de nuestra “maquinaria” de reposo para poder funcionar correctamente.
Dormir es fundamental, sin embargo, el sueño no es algo uniforme que aparece bruscamente. De hecho durante el sueño se suceden diversos ciclos compuestos de diferentes fases, en las que se van alterando diferentes funciones y en las que nuestro cerebro reduce o aumenta determinados tipos de actividad bioeléctrica.
Concretamente, solemos tener entre 4 y 9 de estos ciclos divididos cada uno de ellos en cinco fases. Estas fases suelen seguir un orden determinado.
La música dentro de los sueños, composición subconsciente
El cerebro puede crear melodías inéditas durante el sueño o combinar patrones sonoros de nuestra biblioteca interna sin el filtro crítico del lóbulo prefrontal.
Recuperación de la memoria
Canciones olvidadas o escuchadas recientemente reaparecen en los sueños, disparadas por la actividad emocional de la fase REM.
La fase REM (Rapid Eye Movement) o MOR (Movimientos Oculares Rápidos), es una de las fases del sueño más importantes, se caracteriza por la presencia de una elevada actividad cerebral, que puede resultar visible en la realización de movimientos oculares rápidos y constantes.
Inspiración artística
Históricamente, grandes creadores han capturado melodías animadas al despertar, como Paul McCartney con la famosa canción «Yesterday».
DEL MISMO AUTOR: MÚSICA QUE SANA Y LA NEUROCONCIENCIA
Modulación del paisaje onírico
Escuchar estímulos sonoros antes o durante el descanso (como música ambiental o melancólica) puede orientar las emociones y las imágenes visuales de los sueños hacia escenarios nostálgicos o fantásticos.
Atmósfera creativa
Muchos compositores usan géneros atmosféricos o experimentales para inducir estados mentales propicios para la introspección y la creación artística.
Al día de hoy una gran mayoría de la población conoce o ha oído en alguna ocasión hablar del concepto de fase REM o sueño REM. Sabemos que forma parte de nuestro sueño y que, como mínimo, presenta alguna diferencia en lo que respecta al resto de sueño, el no-REM.
Muchas personas no conocen qué es lo que hace de este sueño un elemento tan necesario para nosotros.
El mundo onírico es el universo abstracto y subjetivo que se compone de todos los sueños, imágenes y vivencias que experimentamos mientras dormimos.
La palabra «onírico» viene del griego oneiros, que significa sueño.
Características del mundo onírico
Irrealidad: Las escenas desafían las leyes de la física, la lógica y el tiempo.
Simbolismo: Se cree que refleja deseos ocultos, miedos o recuerdos procesados por la mente.
Fluidez: Los escenarios y los personajes cambian de forma repentina sin una ilación lógica.
Aplicación en el arte y la literatura
Concepto de lo onírico: Se usa como adjetivo para describir obras artísticas o paisajes reales que parecen sacados de un sueño.
Surrealismo: Movimientos como el de Salvador Dalí buscaban plasmar este plano mental en pinturas.
Para Friedrich Nietzsche, la música era la forma de arte más profunda y el reflejo directo de la esencia de la vida.
Lo dionisíaco y la tragedia
En su obra El Nacimiento de la Tragedia, Nietzsche asoció la música con lo dionisíaco: el caos vital, la emoción pura y el flujo constante del mundo. Nietzsche creía que la música no necesita de las palabras ni de la razón para explicar la realidad, ya que penetra directamente en los rincones más íntimos del ser humano. «La vida sin música sería un error» Esta famosa frase aparece en su obra Crepúsculo de los Ídolos (1888).
En la filosofía y la teoría del arte, la relación entre Dionisio, el sonido y lo onírico encuentra su máxima expresión en la obra de Friedrich Nietzsche, El Origen de la Tragedia, en el espíritu de la música (1872). El filósofo utiliza la mitología griega para explicar cómo nacen la creatividad y el arte mediante la tensión de dos fuerzas contrarias pero complementarias: lo apolíneo y lo dionisíaco. A través de esta dualidad, se configuran el arte de la música y el mundo de los sueños de la siguiente manera:
Dionisio y el arte del sonido
Para Nietzsche, el sonido y la música son el territorio exclusivo de Dionisio. Mientras que las artes plásticas (como la escultura o la arquitectura) son individuales y racionales, la música dionisíaca rompe todas las barreras. Destrucción de la individualidad: El sonido estridente (tradicionalmente representado por el aulós o flauta doble) y el ritmo rompen el principium individuationis (el principio de separación de los seres).
Conexión con el origen: A través del paroxismo y la experiencia acústica, el ser humano se olvida de sí mismo y se fusiona con el «Uno primordial» o la naturaleza en su estado más puro y caótico.
Apolo y lo onírico (El mundo del sueño)
Aunque Dionisio rige el éxtasis y la embriaguez, lo onírico (el sueño) pertenece propiamente a Apolo.
El velo de la apariencia: El sueño es el estado donde el ser humano genera imágenes bellas, formas nítidas y apariencias para soportar la dura realidad del mundo. Apolo es el dios de la luz y de las representaciones oníricas
El juego estético: El artista plástico o el poeta juega con el sueño del mismo modo que el ser humano juega con la realidad al dormir.
La fusión: El nacimiento de la tragedia y el verdadero misterio estético ocurre cuando el sonido dionisíaco se encuentra con la imagen apolínea (onírica). En la tragedia griega antigua, la música dionisíaca-frenética, abstracta y desbordante- infunde una tremenda energía mística en el espectador. Pero esta fuerza no destruye por completo al ser humano en una autoaniquilación orgiástica, interviene el espíritu de Apolo. Así, la tragedia logra que la tormenta invisible del sonido dionisíaco se traduzca en el lenguaje onírico y visible de las imágenes apolíneas, salvando al espectador a través del arte.
¿Por qué la música de Claude Debussy se considera onírica?
Eminentemente hablamos de un compositor comprometido con la técnica impresionista y que busca atmósferas puntuales que puedan crear una ambigüedad aparente. El maestro Claude Debussy crea una atmósfera fluida, vaga y de ensueño que se aleja de las reglas estrictas de la armonía tradicional, razón esta, de su carácter onírico.
Escalas de tonos enteros: Utiliza una escala sin notas tónicas claras, lo que genera una sensación de estar flotando o suspendidos en el tiempo.
Técnica del Planing: Mueve acordes paralelos sin buscar la resolución clásica que el oído espera, eliminando la tensión direccional.
Ambigüedad tonal: Emplea disonancias y timbres sutiles que difumina los bordes de la melodía, simulando la lógica de los sueños.
Evocación poética: Obras como Rêverie (Ensueño) o Prélude à l’après-midi d’un faune (Preludio a la siesta de un fauno) buscan plasmar estados de conciencia alterados, inspirados por el simbolismo literario.
Ejercicio:
Obra: Preludio a la Siesta de un fauno
Autor: Claude Debussy’s
Conductor: Leonard Bernstein
Orquesta: Sinfónica de Boston
Visualizar tres colores (Verde, Azul y Anaranjado)
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Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM, así como también el programa «Venezuela en concierto, un tesoro musical», a través de la emisora comunitaria La Voz de los Tacariguas 99.7 FM en el municipio Los Guayos (Edo. Carabobo).
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