Delfín Martell-Espacio y Tiempo sonoro- en transición y cierre de ciclos

La música cultivada en el mes de la Natividad del Señor es arte sin límite. Es vibración,  sonido, ritmo que transforma la entonación y al verbo en energía, color, emoción y amor.

El sonido y el arte de la música forman parte de la constitución  física y psicológica del ser humano, vinculado por el ritmo y la respiración a procesos de razonamiento intelectual e intuitivo ligados a decisiones y acontecimientos tomados en función  del crecimiento personal, social, cultural y científico de la humanidad.

La palabra entonar es un verbo transitivo y significa: “cantar  de manera precisa y adecuada”. Al entonar una obra musical, la  acción ejecutada goza de doble connotación: hacer música y orar  -cantar a lo divino- pero también es ritual de alabanza a un ser superior. Es poderoso canal de comunicación manipulado inteligentemente por sacerdotes y magos desde la era pagana de la humanidad hasta la cristiana hoy.

 

En contacto con la historia…

El mes de diciembre tiene una vibración mágica, ya que, por ejemplo, la cultura pagana celebraba los Saturnales del 17 al 23 de diciembre en honor de Saturno, dios de la agricultura y las cosechas.

La iglesia cristiana eligió el día 25 de diciembre como día del nacimiento de Jesús, como estrategia y proceso  sistemático de absorber y replantear las celebraciones propias con los ritos paganos de  pueblos convertidos al cristianismo.

“El plan asumido por los jerarcas de la iglesia cristiana fue  adoptar un calendario estandarizado, es decir, combinar los calendarios: gregoriano y juliano (romano); que coincidiera con la fecha de nacimiento del Mesías el día 25 de diciembre y el 24 como Noche Buena de Navidad”.

Lo cierto del caso es que el calendario romano presentó desde su concepción un error de orden astronómico, y gracias a Sosígenes (astrónomo de origen egipcio), estos adoptan hacia el año 46 a C. limpiar el desorden y error producido por el calendario lunar de origen romano.

Sea casualidad o simple coincidencia, gracias a dicha acción los cristianos hoy celebramos la Natividad del Señor, según el calendario juliano, y no el cristiano basado en el calendario Gregoriano.

 

 

Retomando el tema del arte del sonido y su protagonismo en el tiempo de Navidad a nivel mundial, el aguinaldo como acción festiva en diciembre tiene una doble connotación y llega a nosotros a través de los españoles, significando ofrecer un regalo o gratificación. El registro cronológico data de un poco antes del Medioevo (siglos VI al XVI) “aguinaldos bautismales” y con mayor fuerza presencial hacia la etapa del Renacimiento.

En Venezuela, el aguinaldo goza de  doble significado, es decir, canto ofrendado a la Natividad del Señor, y en el  ámbito laboral habla de reconocimiento al esfuerzo productivo del trabajador en el año.

En otro escenario sonoro y conectado a otro género musical  cultivado en Navidad, la parranda es una expresión musical nativa de los estados Carabobo y Aragua, de hondo arraigó en los siglos XIX y XX en nuestro país.

La célula rítmica en la parranda es binaria, compartida también por el aguinaldo y la gaita zuliana”.   La música establece vínculos  profundos con el  pueblo y sus tradiciones (folklore)… Sabiduría del pueblo.

El arte sonoro está conectado a lo abstracto y concreto del ser humano y su memoria colectiva-ancestral  (genética). En el género de la Parranda esta compilado el recuerdo de una tradición e imagen viva de parroquias valencianas que abrigaron, en su seno, lo más hermoso del espíritu navideño con arraigo social y cultural: San Blas, Candelaria, Catedral, La Pastora, Santa Rosa, Naguanagua, Los Guayos, ya que en las misas de aguinaldo oficiadas en estas parroquias se  guardó el recuerdo hermoso de navidades pasadas que viven en el corazón del valenciano sencillo, cortés y servicial de ayer.

Nota: En la época a la cual hago referencia, aún las parroquias Naguanagua y los Guayos pertenecían al municipio Valencia.

En reflexión: Estas tres hermosas expresiones del arte musical venezolano (aguinaldo, parranda y gaita zuliana)  representan  una carga de sueños y esperanzas conectadas al sentido religioso, político y social.

Una semana después -fin de año- la  festividad muta de escenario y se impregna de la influencia pagana de los Saturnales: ropa y calzados nuevos, opulencia gastronómica, bebidas espirituosas y las doce campanadas (adviene el espíritu del año nuevo y parte el viejo año), anunciando éste el nuevo amanecer, amanecer que afirma que llego un año más cargado de dicha, salud y prosperidad… (continuará).

 

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Ejercicio: ver y escuchar la obra musical de hoy: Gloria In Excelsis Deo (Antonio Vivaldi) Estructura musical orquesto-coral, poderosa y llena de una energía vinculada a la trilogía perfecta. Recomiendo: escuchar y visualizar luz de color Violeta; decretando perdón y amor a nuestros semejantes.

 

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Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM.  

 

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