“Súper Bigote, Premio Nobel de la Paz” por William «Gadafi» González

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, estuvo reunido está semana con una delegación de Joe Biden, presidente de los Estados Unidos de Norte América (EEUU).

El encuentro tuvo la finalidad de concretar una negociación política que beneficie a ambos países, lo cual desde la administración del presidente Barack Obama no se veía y estuvo condicionando nuestras relaciones diplomáticas, afectando a Venezuela con un decreto en el que se señalaba a nuestro país como «una amenaza inusual y extraordinaria»…

Tras la salida de Obama, y con la llegada de Trump, la hostilidad se hizo más fuerte y hasta sancionaron a Venezuela económicamente, bloqueándonos, apoyando al mismo tiempo acciones desestabilizadoras, intentos de golpes de Estado, intento de magnicidio, infiltrando espías y grupos mercenarios, pero no lograron sus objetivos con nuestro Presidente, a quien el pueblo hoy jocosamente llama «Súper Bigote», ya que los gringos no han podido, ni podrán, con él por la fuerza.

El gobierno de Trump colocó a un usurpador para que se «autonombrara» presidente y lo reconocieran todos sus aliados: el títere Juan Guaidó, un joven diputado al que se le subió el ego a 3 mil y a quien, si nuestro psiquiatra Jorge Rodríguez lo analiza, le diagnosticarían esquizofrenia paranoide, ya que solo él y un grupo de extremistas se lo creyeron en Venezuela y fuera de aquí.

Hoy el tiempo nos da la razón, y con el nuevo gobierno de Biden reconocen que el Presidente de Venezuela es nuestro «Súper Bigote», Nicolás Maduro Moros. Comienza así un proceso de diálogo entre ambas naciones, bajo el respeto y la paz con nuestro gobierno, que acepta todo lo acordado esperando que los gringos también respeten nuestras exigencias.

 

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Todo esto es gracias al aguante y estrategia del presidente Nicolás Maduro, quien sigue comandando diplomáticamente, desmoronando las estratagemas del «autonombrado presidente interino», lo cual es el fin de Guaidó, por lo que dentro de poco deberá rendir cuentas a la justicia de la Patria. Ante lo cual no tardará, de seguro, en asilarse, porque así son todos los de la oposición, no tienen agallas para afrontar sus errores y huyen cómo gallinas.

El presidente Nicolás Maduro, nuestro Súper Bigote invicto, hoy tiene el timón del barco de la Patria agarrado y es ahora la punta de lanza del diálogo internacional y nacional para evitar una posible tercera guerra mundial.

Y en esta mesa de diálogo estarán Rusia, China, EEUU y Venezuela, con Súper Bigote al bate como anfitrión, y si los acuerdos llegan a final feliz, Súper Bigote será nuestro Premio Nobel de la Paz.

 

William «Gadafi» González Machado / Ciudad Valencia