Inicio Nuestramérica EE.UU. es el padre del cinismo y la hipocresía

EE.UU. es el padre del cinismo y la hipocresía

Norteamérica y sus torturas confesas

No es un secreto que Estados Unidos de Norteamérica es una nación que representa lo que queda de un imperio venido a menos con un cinismo y arrogancia. Muestra de ello son las arbitrarias y por demás desesperadas acciones que ha tomado en los últimos días contra algunos países, inclueyendo por supuesto a Venezuela.

 

Recientemente, decidió salir del convenio sobre armas nucleares, dejando a todo el mundo sumido en una profunda estupefacción – a sus supuestos aliados-, y a los que no lo son tanto-.

 

De vez en cuando aparecen por allí uno que otro documento “desclasificado” explicando enredados intríngulis de acciones políticas, y más aún bélicas, que en su momento parecían inexplicables, y en la que algún agente de la CIA (Agencia Central de Inteligencia, por sus siglas), o exdiplomático gringo, luciendo un falso arrepentimiento –en algunos casos- explica pormenorizadamente todos y cada uno de los detalles del caso.

 

Norteamérica y sus torturas confesas
No les importa el daño que le hacen a familias enteras.

 

Lo cierto es que se podría pensar que esa supuesta “desclasificación” se realiza en aras de la incondicional e irrestricta defensa de la libertad de expresión, pero que tal si esa “desclasificación” no es más que un ardid para gritarle al mundo de manera muy sutil… hacemos los que nos da la gana y nada ni nadie puede, ni debe atreverse a hacer nada.

 

Después de todo, esos documentos que superan –según ellos- un montón de escollos para ver la luz del día, terminan explicando cómo invadieron y asesinaron a hombres, mujeres y niños basados en mentiras o en falsos positivos –que a fin de cuentas son «la mismo chupeta, pero con diferente palito»– sin que nadie haga, y en algunos casos ni siquiera digan nada.

 

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La cínica cara de norteamérica

Una muestra del asqueroso cinismo Norteamericano son las recientes declaraciones de un exdiplomático – Michael Springmann- quien habla sobre un secreto a voces, algo de lo que que todo el mundo sabe. Sin embargo, nadie dice nada, sería una falta de patriotismo, y esto último en EE.UU. es un delito grave.

 

Springmann dijo que  la revocación de la candidatura de Gina Haspel para el puesto de directora de la CIA se debe a su verdadero historial y no por la “buena” imagen que le han formado los medios, que según confesó manipula la agencia de inteligencia gringa.

 

El presidente Trump afirmó en su cuenta de Twitter que fue culpa de los demócratas que no apoyaran su candidata por ser demasiado dura con el terrorismo, pero Michael Springmann no está de acuerdo. Según ha comentado a Sputnik el exdiplomático, tanto movimiento adelante y atrás se explica por el deseo de Gina Haspel de pedir perdón por el pasado reciente de la agencia, que estuvo plagado de torturas y otros crímenes de guerra.

 

“No hubo ni un solo oficial militar ni un alto rango civil que condenaran a penas de cárcel por lo que hicieron en la supuesta guerra contra el terrorismo desde mayo de 2011″, cuenta Michael Springmann.

 

 

El perdón de Kiriakou

Lo paradójico es que la única persona que fue condenada a una pena de cárcel en relación a las torturas fue John Kiriakou, que no participó en ningún caso de torturas, pero sí denunció que es la principal política de EE.UU. Por eso, Haspel ‘pide perdón’ de una manera tan sutil —no quiere dañar a la agencia, añadió el exdiplomático.

 

Michael Springmann explicó que la CIA consigue mantener esta línea de acción porque manipula muy bien los medios de comunicación estadounidenses, el Congreso, el resto del Gobierno de EE.UU. y al pueblo. “[Dicen que] son una organización necesitada, ya que protegen a EE.UU. de enemigos no especificados”, afirma el abogado.

 

Además de ello, el exdiplomático estadounidense también se mostró convencido de que Gina Haspel infringió la ley y debería ser juzgada.

 

Estados Unidos firmó la Convención Internacional Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles que adoptó la ONU. El Capítulo 1136 del Título 18 del Código de EE.UU. prohíbe la tortura y prevé duras penas para los que se involucren en actos de tortura. (…) Así que creo que deberían indagar en el pasado de Gina Haspel. A la gente que trabaja para este servicio clandestino no le importa la ley, los valores morales o los derechos humanos”, concluyó el abogado.

 

El exdiplomático también relató su experiencia personal del trabajo con la CIA. Según él, “a esta gente simplemente no le importa [nada], y enmascaran sus acciones bajo el lema de seguridad nacional, que a su vez es un buen encubrimiento para asesinatos, crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos”.

 

José Becerra/Ciudad VLC/Información de Sputnik

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