#Opinión: «Cuerpo, Salud y Gramática de la Conciencia» por José Ramón Rodríguez

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En esencia la fragmentación cuerpo y mente, es la más compleja de las herencias del pensamiento cultural occidental o judeo-cristiana, obviamente nosotros pertenecemos a ella, y cargamos con esta división, donde el cuerpo es efímero y finito, mientras que el alma trasciende la mera representación de lo existencial, desde la escuela solo nos dicen que el cuerpo es claramente inferior a nuestra mente y espíritu, el cuerpo sólo sirve para sostener la cabeza y sus contenidos, se hace hincapié en el desarrollo intelectual, la inteligencia nemotécnica, las neurociencias, mientras se olvida las posibilidades de otros aprendizajes, como la inteligencia del cuerpo, valga mencionar que toma vigencia los aportes de Baruc Espinoza sobre el cuerpo y las geometrías de las pasiones humanas, en fin «cuanto soporta un cuerpo» pregunta que en contexto de coronavirus toma fuerza, ya que la respuesta es compleja desde lo antropológico social filosófico y teológico, las respuestas ofrecidas por estas disciplinas del conocimiento no han sido recibidas como acertadas verdades. La capacidad científico médica no ha podido dar respuesta sanitaria a la evolución de la epidemia, sólo las vacunas de emergencia se han presentado como alternativa en el discurso médico oficial.

La educación tradicional y clásica ha tenido un comportamiento pedagógico de solo «sacarle cuerpo al cuerpo» la llamada educación física y cultivo del cuerpo se limita a rutinas gimnásticas y deportivas sin prescribir las conexiones psíquicas de la armonía corporal, la mayoría de las veces nos dicen la expresión formar «mente sana en cuerpo sano», sin dar cuenta que el hombre necesita encontrar el estatus de equilibrio en la sociedad como organismo holístico, como animal social que sabe individualizarse en sociedad, como encontrar la paz de sus órganos, la salud, buscando la salud social como tolerancia y convivencia en los cuerpos dóciles y frágiles ante cualquier contingencia física de salud o enfermedad.

Creemos que nuestros cuerpos su corporalidad es la única identidad real en este mundo lleno de dudas a nivel circunferencial, tenemos un cuerpo que tiene su ecología en la alimentación y nutrición, por esto conservar el estado de salud tiene lectura ética, envejecer y morir es inevitable en el reloj biológico, la salud como logos y preocupación pública cumple el objetivo de mediación de vida y existencia, el cuerpo no es solamente «templo» o como diría Platón «la prisión del alma». Nuestro cuerpo es la representación emocional y del estado de salud.

No puede haber un lado oculto de la salud.

Entre Luces y Sombras

 

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José Ramón Rodríguez