#Opinión: «¿Es el PSUV vanguardia de la revolución liberadora y socialista? (II)» por Christian Farías

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  1. Las dimensiones actuales de la vanguardia revolucionaria

De acuerdo con lo que hemos visto, podemos decir que, efectivamente, el PSUV ha sido y sigue siendo, hasta hoy, la gran vanguardia del proceso revolucionario bolivariano. Sin embargo, esta verdad no es absoluta y simple; sino relativa y compleja. Ninguna revolución se logra por decreto, ni se proclama en el aire. Sencillamente depende de cuatro elementos insustituibles.

El primero se refiere a la presencia de condiciones objetivas en la realidad histórica socio-política; el segundo, la evidencia de la subjetividad colectiva del pueblo que la necesita, la desea, está dispuesto a construirla y defenderla; el tercero, la conducción de una vanguardia política-militar, esclarecida, con un plan táctico y estratégico viable, eficaz y victorioso; y el cuarto, una dirección, jefatura o liderazgo coherente que asuma y sepa conducir el proceso hacia la acumulación de victorias tácticas que conduzcan a la gran victoria estratégica y definitiva en cada etapa a lo largo del proceso histórico. Esos cuatro elementos han funcionado victoriosamente durante estos 21 años.

Ubicado en esa perspectiva, el presidente Nicolás Maduro ha planteado una revisión seria y profunda de la función de vanguardia política que debe ejercer el PSUV, de cara a los ineludibles retos y exigencias de la nueva realidad concreta de este momento histórico, a partir de cuatro dimensiones: la relación PSUV-gobierno, la relación PSUV-pueblo, la relación PSUV- Asamblea Nacional y la relación PSUV-Megaelección de gobernación, alcaldías, concejalías y consejos estadales..

Esta propuesta pública del presidente Maduro, no es otra cosa sino la agenda fundamental y determinante para el futuro inmediato del PSUV. Se trata de fortalecernos como verdadera vanguardia y seguir garantizando la continuidad y profundización del proceso iniciado por Chávez y su pueblo; o permitir el desvío del rumbo original y sucumbir en la ineficacia, el burocratismo y la corrupción. He allí el dilema, no de la base popular del partido; sino de la estructura de dirección en sus diferentes niveles y modalidades.

Debemos saber valorar que sin la presencia física de Chávez y con Maduro en el mando, hemos logrado derrotar a la oposición fascista y apátrida en todos los escenarios de la lucha política, social, mediática, diplomática, nacional e internacional. Hemos fortalecido así, nuestra capacidad de defensa para seguir construyendo patria y recuperarnos de los mortales ataques que hemos recibido del imperio en todos los ámbitos.

Pero, estamos aún en resistencia contra la guerra económica y la guerra mediática, que han sido y siguen siendo, la prueba más dura y cruel para todo nuestro pueblo. Hoy, la verdad histórica es que ellos no han podido ni podrán derrotar nuestra capacidad de resistencia económica y las victorias políticas, logradas por la capacidad física y la conciencia patriótica y revolucionaria de nuestro pueblo.

Es necesario subrayar, entonces, que ese protagonismo del poder popular, su fuerza, su valentía, su coraje y lealtad, no ha estado solo ni desasistido, sino acompañado y protegido por las políticas de emergencia puestas en marcha por el presidente Maduro. La unidad política y amorosa del pueblo y el líder, no solamente  se ha fortalecido, sino que se ha convertido eventualmente, en la auténtica y poderosa vanguardia indestructible, del proceso revolucionario bolivariano chavista, con base en el trabajo y el compromiso, la moral, la ética, el sentimiento patrio y la lealtad firme y absoluta. Como lo dice el poeta Valera Mora: Es un asunto de dignidad y de dignidad se trata. Sí, de dignidad

Hoy, la tarea de la vanguardia es seguir avanzando en la consolidación de nuestra independencia, nuestra soberanía y la construcción de nuestro propio modelo de socialismo bolivariano del siglo XXI, propuesto por Chávez y aprobado por nuestro pueblo en elecciones libres y democráticas en el marco de nuestra democracia participativa y protagónica.

 

6.- Ética de la vanguardia revolucionaria y la próxima megaelección  

Somos una dimensión geopolítica venezolana, caribeña, latinoamericana y universal. Asumimos la ética de Aristóteles, pues, todo  nuestro esfuerzo se orienta hacia el Bien común de la vida social dentro de la Polis o ciudad, de donde surgió la Política, como ejercicio de la vida pública para el bienestar colectivo.

En este mundo global, prevalecen el capitalismo y el imperialismo, en medio de las crisis recurrentes entre la moral del Bien y la moral del Mal. Frente a esa realidad, desarrollamos nuestra praxis revolucionaria con base en la sensibilidad social, la razón, la sabiduría, el respeto y la prudencia; la lealtad, la unidad y la perseverancia en la lucha para obtener siempre las victorias necesarias y avanzar hacia los grandes objetivos estratégicos.

Asumimos la justicia y los valores positivos para construir el Bien colectivo. Nuestra ética se sustenta y retroalimenta en el compartir y el convivir del día a día, en el compromiso colectivo de estar siempre unidos y hacer triunfar el Bien por encima del Mal. Esa es la esencia de nuestra praxis histórica bolivariana y chavista.

En Simón Bolívar y su praxis liberadora, encontramos una fuerte y consistente orientación ética. Por ejemplo, “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” nos advirtió a tiempo y por eso existe nuestro Sistema de Formación permanente, orientado por el camarada Nicolás Maduro.

“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, nos dice El Libertador. He allí la tarea y el gran reto que, doscientos años después, nos corresponde a nosotros recuperar y consolidar para todo nuestro pueblo y las futuras generaciones.

Estamos en una coyuntura histórica definitiva y trascendente para el destino inmediato de nuestra República Bolivariana de Venezuela, sustentada en nuestro modelo de democracia participativa y protagónica, liberadora y socialista.

Vamos a una Mega-elección para renovar la dirigencia de las Gobernaciones, Alcaldías, Concejos Municipales y Consejos Legislativos Regionales. En tal sentido, nuestra principal arma de lucha es y debe ser con todo el honor que ella nos brinda, la ética y la moral bolivariana-chavista, sustentada hoy y para esta batalla, en cinco premisas fundamentales e imprescindibles, de las que ha hablado el presidente Nicolás Maduro:

 

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1.- La unidad de las fuerzas patrióticas, progresistas, populares, revolucionarias, bolivarianas, chavistas y socialistas de nuestro pueblo. Nada ni nadie podrá dividirnos, pues, debe prevalecer la unidad como valor ético-moral.

2.- La defensa de la patria, su soberanía, independencia y libre autodeterminación en el marco histórico del actual proceso revolucionario bolivariano-chavista, por encima de las diferencias tácticas o estratégicas.

3.- La lealtad absoluta al pueblo, al legado del comandante Chávez, a nuestra Constitución y al presidente Nicolás Maduro. Sin la lealtad a prueba, crece la amenaza del mal. La lealtad es nuestro valor más trascendente e indestructible.

4.- La lealtad profunda consigo mismo, alimentada de la honestidad, la dignidad, la valentía, el respeto, la sinceridad y el amor que hay en cada uno de nosotros y nosotras.

5.- El amor en sus dimensiones más trascedentes: el amor al prójimo, el amor a la madre, al padre, a la patria, a la pareja. El amor al trabajo, al arte, al deporte, a Dios. Y con el amor construimos la paz necesaria para la producción, el trabajo y el bienestar colectivo.

 

Christian Farías / Ciudad VLC