#Opinión: «Hiroshima, pesadilla atómica» por Nelson Maya

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La ciudad japonesa de Hiroshima padeció la terrible pesadilla de la primera explosión de una bomba atómica en el mundo. Noventa mil víctimas fue el costo en vidas humanas del inicio de la utilización de la energía del átomo con fines bélicos, y se abrió de esta manera una nueva etapa en la historia de la humanidad: la era nuclear.

Eran las 8 y 15 de aquella trágica mañana del 6 de agosto de 1945 cuando desde 9.530 metros de altura, sobrevolando la ciudad de Hiroshima, la súperfortaleza B-29 Enola Gay, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, dejó caer la mortífera bomba de uranio que desató una reacción en cadena con una potencia equivalente a 20 mil toneladas de TNT. La onda explosiva produjo una enorme bola de fuego que destruyó 13 kilómetros cuadrados de la urbe y mató a 90 mil personas e hirió a otras 40 mil.

Tras la explosión, se levantó una gigantesca columna de humo blanco que tomó la forma de hongo, un hongo atómico de 6.500 metros de altura que fue fotografiado para quedar grabado en la historia de la Segunda Guerra Mundial como patético documento, fúnebre monumento ígneo a la mayor matanza humana lograda con una sola bomba.

La decisión más controversial del siglo XX es tal vez la orden del bombardeo atómico contra Japón impartida por el presidente norteamericano Harry Truman, quien estaba convencido de que su utilización abreviaría la guerra, además de evitar la muerte de un cuantioso número de soldados de Estados Unidos en el epílogo de la encarnizada lucha en el Pacífico, aunque expertos militares han considerado que era inminente la rendición japonesa y que el ataque nuclear fue una nefasta venganza por el desastre de Pearl Harbor.

Da terror pensar en la destrucción causada por la explosión de la bomba atómica en Hiroshima, pero es importante que el mundo conozca la barbarie de las guerras para que sienta, por convicción humana, amor a la paz y respeto a la vida. En el día de hoy y cada vez que sea necesario, que un minuto de silencio por las víctimas del holocausto nuclear logre unir el pensamiento de la humanidad en un solo y único propósito común: la paz mundial.

 

Nelson Maya