#Opinión: “La educación en tiempos de pandemia” por Fernando Guevara

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La pandemia de Covid-19 que la humanidad está sorteando ha golpeado uno de los sectores más vulnerables y básicos de la sociedad. Nos referimos al sector educativo.

 Este hecho ha golpeado a los alumnos, a los docentes, a las escuelas privadas y públicas, a las familias, a los trabajadores del sector, a todos.

Entre quienes se ven bien afectados son aquellos que inician un nuevo ciclo. Los que comienzan la primaria, el bachillerato (como se decía en mi época), la universidad e incluso aquellos niños que deberían iniciarse en la educación prescolar o inicial en el cual desarrollan competencias sociales y ciertas destrezas que nos marcan para toda la vida.

La pandemia obligó a buscar alternativas para continuar con los procesos educativos y se planteó educar a través de la virtualidad, que a mí no me gusta llamar así puesto que la educación no es virtual, sino más bien a distancia.

Quiero aclarar, antes que nada, que soy un ferviente creyente en el uso de la tecnología y de la educación a distancia, creo que es una forma útil de acercar el conocimiento a mucha gente y brinda oportunidades a mejoras en el desarrollo educativo a todo nivel.

 Igualmente soy consciente de las fallas, carencias y necesidades aún no cubiertas en este sentido, especialmente en Venezuela donde hay importantes carencias técnicas, a pesar de que también soy consciente del esfuerzo que desde diversos niveles se hace para solventar estas situaciones.

Me ha tocado ser testigo de primera línea, por cuarto semestre consecutivo, de cómo estudiantes que comienzan su carrera no han puesto un pie en la universidad y no se han incorporado a la vida de esta, algo tan necesario en el recorrido vital que se construye en los pasillos y aulas del Alma Mater, pero que también se consolida en las relaciones sociales basadas en la vida universitaria, como fiestas, reuniones y hasta relaciones afectivas.

Es imposible para mí imaginarme la vida universitaria sin la necesaria asistencia a las aulas, incluso en los programas a distancia hay asistencia a las aulas, aunque sea esporádicamente.

 

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Pero en este ligero escrito no quiero hablarles solamente sobre lo que sucede con los estudiantes. Los docentes también han visto afectada su relación con la universidad por esta causa. Los profesores, en el recinto universitario, comparten con colegas temas inherentes a la profesión, que pasan desde sus propias experiencias hasta las más apasionadas discusiones sobre temas diversos incluyendo los profesionales.

Además, los docentes también aprenden mucho de sus estudiantes produciéndose una simbiosis y retroalimentación muy sana y enriquecedora en todo sentido.

Ahora, es necesario a todo nivel preparar mejor al docente en el tema aquí tratado y probablemente las escuelas de educación y la Universidad Pedagógica El Libertador (UPEL) han iniciado el camino para contribuir a la formación docente en el área de la enseñanza a distancia a través de las Tecnologías de la Investigación, no desde un punto de vista de una alternativa a la docencia tradicional, sino como una realidad patente y necesaria para encarar los nuevos retos de la educación postpandemia.

 

Fernando Guevara / Ciudad VLC