#Opinión: «Pandemia» por José Antonio Curvelo (El Negro Chirinos)

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De repente todo cambio, llegó sin avisar, todo lo que Hollywood temía, y que tanto promocionó en sus películas, comenzó a cobrar vida.

Un asesino silencioso, cruel, sin un ápice de humanidad, desató su furia contra la humanidad, esta débil y creída humanidad, que jamás pensó que no podría ni con las armas más letales ni, con sus numerosos ejércitos enfrentar esta horrenda pesadilla venida del mismo infierno, era una guerra sin concesiones, sin tregua, un enemigo invisible con identidad propia que solo se conoce como COVIT, ¡llegó!

Llegó para implantar un reinado de terror, muerte, desolación, dejando una estela de tristeza, indescriptible, los altivos, los humildes, los orgullosos, los blancos, los negros, los indios, los amarillos, los pobres, los ricos, los clase media, los come caca, todos, absolutamente todos, yacen en sus aposentos, temblando, esperando no ser parte de la estadística inhumana a la cual el virus, gripeciña, o pandemia ha sometido a la humanidad, muchos ofrecían cambiar su más preciada pertenencia por una bombona de oxígeno, mientras otros menos afortunados se encomiendan a la misericordia del Dios invisible, por aquello de que para enfrentar a un enemigo invisible, no hay nada mejor que un aliado invisible…

Miembros del salón de la fama mueren, a pesar de que pertenecen al salón de los inmortales, el Olimpo de baseball, otros no menos famosos se han ido con su música a otra parte, mientras todo es oscuridad, las grandes potencias se preparan para una guerra absurda, el imperio más violento del mundo, que ha tenido los presidentes más absurdos de la historia de EEUU, le declara la guerra a todo el que lo vea, al mejor estilo de las bandas, o pandilleros de los países del bajo mundo, al parecer la humanidad ha sido preparada por la gran maquinaria del cine para ser protagonista de su propia película “the walking dead”, donde los muertos no caminan, pero sí los vivos que hacen de esta pandemia un negocio redondo, para fortuna de unos pocos y dolor de los muchos, sobre todo los negros del norte.

Hay bastante cloro en USA para que tras un tratamiento intensivo de decoloración alcancen la promesa de AstraZeneca o Pfizer, qué más da, esa es la realidad, la triste realidad, el COViT es real, puede estar en cualquier lado, puede mutar al igual que lo hace el asesino de la rebelión de las máquinas, puede disfrazarse de diputado, de alcalde, de presidente, de ama de casa, de artista, de abuelita dulce, al final el resultado es el mismo, desolación y muerte, solo queda seguir resistiéndole, quédate en casa, mientras el invisible Dios pelea por ti contra el invisible COVIT.

¡Seguiremos informando, pendiente y vista!

 

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José Antonio Curvelo (El Negro Chirinos)