Sobre el patrimonio cultural del municipio Diego Ibarra, por Omar Idler

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El día domingo 19 de los corrientes, la gente organizada del municipio cultural mariareño, que no es el mismo que el municipio territorial, nos sorprendió con la presentación de su propuesta final de «Ordenanza para la Defensa y Conservación de su Patrimonio Histórico».

Se trata de un esfuerzo colectivo que llega a su corolario después de tres décadas de trámites, petitorios, frustraciones y conquistas fragmentadas que ahora cuajan en un proyecto general de protección.

Hemos de pronunciarnos con un meritorio reconocimiento a la Cámara Municipal en la persona de su presidente, el concejal Yoan Betancourt y en el esfuerzo mancomunado de un colectivo integrado por pensadores, promotores culturales, docentes, artistas, cultores, músicos, historiadores e investigadores en general, quienes se conjugaron activamente durante siete convocatorias formuladas por la Cámara, a las cuales fuimos también invitados los cronistas para ser oídos en torno a los contenidos a incluir en la referida Ordenanza.

 

Nuestra sorpresa no fue la Ordenanza misma sino la integración que mantuvo el grupo para llegar a este final cuando definitivamente será designada la primera Junta Directiva que rija con celeridad la retoma de la Historia Matria de Mariara y todo su legado vertido en la obra material e inmaterial en la que los mariareños se han encontrado inmersos durante décadas.

 

El patrimonio arquitectónico reclama intervenciones urgentes, el patrimonio cultural, en todas sus manifestaciones, requiere ser vertido en la memoria colectiva antes que las páginas del libro testimonial acabe por fenecer, arrancadas del gran libro de los pobladores de tercera y cuarta edad.

El patrimonio cultural

El patrimonio natural está vivo aun, pero requiere ser reconocido, protegido y reproducido masivamente, pero sobre todo la riqueza cultural e histórica debe ser tomada en cuenta en publicaciones que trasciendan el ámbito local y regional. Todo ello es ahora materia obligada de la nueva oficina del Patrimonio Cultural.

Ante tal ejemplo los cronistas de los municipios carabobeños estamos dispuestos a apoyar esta iniciativa fervientemente reproduciéndola con las respectivas especificidades en todos los municipios del estado, ¡Bravo por los coterráneos mariareños!

Finalmente, hemos de hacer justicia a la participación decidida de algunos actores sociales que han venido desempeñándose con fervor, desde muchos años atrás, razón por la que debemos reconocer el surgimiento de lazos de amistad muy fuertemente forjados a lo largo de las actividades de investigación conjuntas que se han desplegado en este municipio, para ellos un caluroso y fuerte abrazo lleno de emotividad desde las tierras hermanas del «Pequeño Tocuyo», en el municipio Libertador.

 

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Omar Idler / Ciudad Valencia