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Paz, bienestar y soberanía contra la guerra imperial y su hegemonía… Así de sencillo y sin enredos ni trampas, esta nueva elección presidencial está totalmente polarizada, clarita e inequívocamente definida, entre dos opciones históricas: seguir construyendo la patria libre y soberana o dejarnos destruir por el poder imperial, hegemonista y criminal de Los Estados Unidos de Norteamérica. He allí el dilema histórico.

Por nuestro lado, la candidatura del actual presidente Nicolás Maduro, para ser reelegido y garantizar la continuidad y consolidación de los tres pilares fundamentales de la República: LA PAZ, LA RECUPERACIÓN TOTAL DEL ESTADO DE BIENESTAR SOCIAL DEL PUEBLO VENEZOLANO Y LA CONSOLIDACION TOTAL DE LA SOBERANIA NACIONAL DE NUESTRA AMADA PATRIA VENEZUELA.

En el lado contrario, están la señora María Corina Machado y el señor Edmundo González Urrutia, unificados como una sola candidatura, concebida, aupada, monitoreada y dirigida por el Comando Sur, el Pentágono, el gran Capital de los Rockefeller y La Casa Blanca; es decir, los poderes podridos y criminales del imperialismo norteamericano, atrapado hoy en su propia crisis existencial.

Lo curioso de esta candidatura piti-yanki es su dualidad orgánica, psico sexual y fenomenológica, totalmente contraria a la lógica de la tradición política presidencial que siempre ha estado encarnada en una sola persona, sea hombre o sea mujer. Pero, esto de dos seres, hombre y mujer, convertidos en una sola candidatura, resulta totalmente inusual, muy curioso y delicado.

Uno se pregunta ¿Por qué la oposición política no pudo elegir una candidatura única que los represente a todos por igual como la opción de poder contraria a nuestro candidato Nicolás Maduro? La respuesta a esta pregunta no ha sido fácil de encontrarla, puesto que es un abigarrado y confuso problema fenomenológico, existencial y muy sui géneris; equivalente a los “Misterios de la ciencia”, como bien lo decía un personaje gracioso de la TV, cuyo nombre no recuerdo.

Efectivamente, estamos en presencia de un fenómeno absolutamente novedoso que despierta nuestra curiosidad, debido a su impertinencia política. No es normal ni lógico que una mujer y un hombre sean convertidos, diseñados y presentados como una sola candidatura presidencial que, además, tiene el sello Made in USA, vale decir: hecho en Los Estados Unidos de Norteamérica, sin explicar la razón ni el por qué.

Resulta muy curioso que el poder imperial del Norte ya ha tomado sus propias medidas preventivas, pues, tener dos fichas es garantía de que, si falla, falta o desaparece una, se sigue el plan con la que quede hasta lograr el objetivo.

Como ocurre en el beisbol y otros deportes, que el manager saca y mete jugadores; según sea su estrategia para ganar el juego, cueste lo que cueste. En tal sentido, cada jugador debe dar lo máximo de su eficacia competitiva y cuidar su propio cuerpo y pensamiento.

Las demás fuerzas opositoras, diferentes a la de Corina Machado y su acompañante, participan en la contienda electoral con ciertos candidatos aparentemente más democráticos, menos genuflexos y un poquito más independientes frente al imperio. Lo cierto y relevante es que la oposición está hoy más dividida que en el pasado.

Ubicados en este novedoso y tenso contexto electoral, vale la pena destacar los elementos claves del inicio de la campaña presidencial, como un ejemplo bello, bien coherente y cohesionado, que define la extraordinaria fortaleza, profundidad y solidez de nuestra democracia participativa y protagónica, en la cual el pueblo es el principal protagonista, amo y señor, dueño y vanguardia absoluta de esta verdadera democracia participativa y protagónica, socialista y antiimperialista.

En primer lugar, es importante destacar que el día 27 de marzo de 2024, el presidente del Consejo Nacional Electoral, Elvis Amoroso, anunció que “Un total de 37 partidos políticos registraron a 13 candidatos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), en el proceso de inscripción que culminó el lunes 25 de marzo, para aspirar a la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, en los próximos comicios del 28 de julio (28J)”.

Esto demuestra la extraordinaria libertad política que reina en Venezuela para que hombres o mujeres que aspiran a la presidencia de la República, lo hagan sin restricción alguna, ni más allá de lo establecido en las normas correspondientes.

En segundo lugar, ya tenemos los candidatos inscritos e identificados con sus respectivos nombres y apellidos: “Luis Eduardo Martínez, Daniel Ceballos, Antonio Ecarri, Juan Carlos Alvarado, José Dionisio Brito Rodríguez, Benjamín Rausseo, Javier Bertucci, Claudio Fermín, Luis Ratti, Enrique Márquez, Nicolás Maduro Moros, Manuel Rosales y Edmundo González Urrutia”.

Es lamentable la ausencia total de mujeres aspirantes a la presidencia, más allá de la señora Machado que, por desconocer y violentar la Ley, fue inhabilitada.

En tercer lugar, vale destacar la enorme cantidad de organizaciones, movimientos y partidos políticos, protagonistas de la lucha por la presidencia de la República para obtener el poder del Estado y sus instituciones, en el marco de nuestra Carta Magna. En tal sentido es pertinente reafirmar que “dentro de nuestra Constitución, ¡TODO!; pero, fuera de ella, ¡NADA!”, tal como lo evidencia la lista de 37 organizaciones políticas, registradas y participantes:

 

“Organización Movimiento Republicano (OMR), Bandera Roja (BR), Unión Nacional Electoral (UNE), Asamblea Renovación y Esperanza (Arepa), Voluntad Popular Activista, Partido Popular Lápiz, Cambiemos Movimiento Ciudadano, Avanzada Progresista, Movimiento de Integridad Nacional, Movimiento Ecológico de Venezuela, Organización Política Electoral Independiente (Copei), Organización Primero Venezuela, Unidad Visión Venezuela, Venezuela Unida, Confederación Nacional Democrática (Conde), Esperanza por el Cambio (El Cambio), Soluciones por Venezuela (SPV), Derecha Democrática Popular (DDP), Movimiento Central en la Gente (Centrado), Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Partido Comunista (PCV), Por la Democracia Social (Podemos), Enamórate Venezuela (EV), Patria Para Todos (PPT), Movimiento Somos Venezuela (MSV), Alianza para el Cambio (APC), Partido Verde de Venezuela (PVV), Organización Renovadora Auténtica (ORA), Unidad Popular Venezolana (UPV), Partido Futuro Venezuela (APFV), Tendencia Unificada para Alcanzar el Movimiento de Acción Revolucionaria Organizada (Tupamaros), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), Un Nuevo Tiempo Contigo (UNTC), Fuerza Vecinal (FV), Movimiento Progresista Venezuela (MPV), Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y Acción Democrática (AD). (Ver: minec.gob.ve/balance-del-cne.).

 

He allí, el lienzo más amplio y grande, bien explícito e inequívoco de nuestro modelo de democracia avanzada, participativa y protagónica. Estas 37 fuerzas políticas son la representación más fiel y auténtica de la polifonía ideológica, política y propositiva, que nutre y fortalece la grandeza de lo que hoy es nuestro propio modelo de democracia bolivariana, anti imperialista, libre y soberana. ¡Que lo sepa el mundo entero!

Una vez cumplido, constitucionalmente, todo ese proceso de inscripción, el presidente del CNE afirmó lo siguiente:

 

“Queremos felicitar y desearle éxitos a cada uno de los candidatos. Le damos la bienvenida a esta fiesta democrática, donde vamos a dar nuevamente ejemplo al pueblo de Venezuela y los pueblos del mundo, que tenemos el mejor sistema electoral y lo demostraremos nuevamente el 28J”.

 

A la luz de este nuevo proceso electoral, tenemos que reafirmar la total y absoluta existencia y vigencia de la democracia constitucional, participativa y protagónica en la República Bolivariana de Venezuela; sus victorias y fortalezas sustentadas en la doctrina de la soberanía y la independencia plena, total y absoluta.

Hemos reivindicado totalmente a nuestro Gran Padre Libertador, Simón Bolívar, acompañado por los guerreros de la libertad y contra todas las formas de la esclavitud, las guerras y las hegemonías del imperio norteamericano.

Hace dos siglos, nuestro Padre Libertador abandonó la fortuna y la vida cómoda, rompió las cadenas, fundó el Ejército Libertador y La Gran Colombia, elaboró una doctrina propia y murió prematuramente o quizás envenenado. Pero, ese destino fatal no pudo borrar su honda huella, sembrada en toda la tierra y la espiritualidad de nuestros pueblos indo-afro-americanos.

Con el comandante Hugo Chávez, desde los inicios de este nuevo siglo, iniciamos el rescate y la vigencia inexorable de nuestra doctrina bolivariana. Con Chávez logramos realizar la primera y honda huella bolivariana del siglo XXI. El inicio de la construcción de la nueva independencia y soberanía, a partir de la refundación de la República.

El comandante Chávez, desempolvó, acarició y resucitó el temple, la fuerza y la eficacia de la doctrina Bolivariana. Abrazó el buen tiempo y tocó las puertas del alma colectiva del pueblo venezolano, caribeño y latinoamericano. En ellos sembró el nuevo árbol de las tres raíces: la de Simón Rodríguez con su premisa “inventamos o erramos”; la de Simón Bolívar, para que “cesen los partidos y se consolide la unión” de los pueblos; y la de Ezequiel Zamora, para tener “Tierras y hombres libres”.

He allí el rescate y la nueva arquitectura de la doctrina del Socialismo Bolivariano del siglo XXI, puesta en marcha en buena hora, por el comandante Chávez, no solo junto al pueblo de Venezuela; sino también con los pueblos de toda Nuestra América y del mundo entero.

Nicolás Maduro, estrechó las manos de Chávez y se agarró del árbol de las tres raíces. Chávez lo miró con asombro y satisfacción. Lo nombró canciller y lo mandó a recorrer el mundo para sembrar lazos de amistad y abrir las sendas de los nuevos tiempos para construir los nuevos escenarios y las nuevas dimensiones del nuevo mundo multicéntrico y pluripolar.

El destino de Chávez estaba escrito en el epicentro de su alma y antes del desenlace esperado, asumió la responsabilidad histórica de decirnos a todos y todas que, ante su ausencia definitiva, eligiéramos a Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Efectivamente, nuestro pueblo, el PSUV y todas las fuerzas políticas revolucionarias socialistas y antimperialistas, acatamos su orden y elegimos a Nicolás Maduro como Presidente de la República.

Es necesario reconocer y valorar profundamente, que durante estos 11 años de la ausencia física del Comandante Supremo, Nicolás ha sabido confrontar la bestial ofensiva destructiva y criminal, puesta en marcha por el imperio gringo.

La escena histórica del golpe de Estado dado contra Chávez el 11 de abril de 2002, el imperio no ha podido ni podrá repetirla contra Nicolás Maduro. Sencillamente, porque la lección dada por nuestro pueblo en unión cívico-militar el día 13 de abril del 2002 con el rescate del líder Supremo, estableció un principio algorítmico, histórico e irreductible de esta revolución: “Todo once tiene su trece”.

Esa ley algorítmica de nuestro proceso revolucionario, es la que nuestro propio pueblo aplicó por generación espontánea, tal como lo reseña Willian Castillo:

Fue breve el cautiverio de Hugo Chávez, y aún más rápida su liberación. “Yo voté por Chávez y yo quiero que Chávez termine su mandato”.  Nunca una declaración política tan breve, dicha por una mujer en una calle, condensó de tal manera el sentimiento y la conciencia democrática. Lo que significó no es breve de explicar. Este país es irreductiblemente demócrata: apareció de pronto en la historia, y lo volteó todo patas arriba; escribió y votó una Constitución y no va a dejar más nunca que se la arrebaten. (Ver: William Castillo en: observatorio.gob.ve).

Efectivamente, con el protagonismo de nuestro bravo pueblo, logramos garantizar la continuidad del proyecto histórico de nuestra República, cifrado en cinco instrumentos fundamentales: La doctrina Bolivariana, Nuestra Carta Magna, El Plan de la Patria, la unidad cívico-militar-policial-religiosa y El Poder Popular.

La fusión orgánica de estos cinco instrumentos, en manos del pueblo organizado y bajo la jefatura del presidente Nicolás Maduro, nos ha permitido construir y poner en marcha el invencible poder del Sujeto Histórico del proceso revolucionario Bolivariano del siglo XXI.

Todo esto lo hemos logrado dentro de un escenario socio-político de fuertes ataques del imperio norteamericano con base en la guerra económica, sustentada en las medidas coercitivas, los bloqueos, la dolarización forzada para destruir nuestra economía, hundirnos en la pobreza atroz e imponernos el desempleo, la hambruna, las enfermedades, el atraso educativo, la violencia, los vicios y las perversidades hasta corrompernos moral y éticamente, destruir la espiritualidad individual y colectiva, desmoralizarnos y dividirnos hasta llevarnos  a la guerra civil auto-destructiva.

En ese escenario, nada fácil; sino muy complejo, delicado, crítico y extraordinariamente difícil, nuestro presidente Nicolás Maduro ha demostrado ser un gran estadista, un gran estratega y maestro en el arte de la administración y conducción del poder del Estado, razón por la cual es absolutamente válido el reconocimiento que le hacemos como ¡Super Bigote, el Indestructible!

Es indudable que, frente a esa magna distinción de nuestro presidente, como líder victorioso, invicto, supremo e indiscutible; la oposición apátrida luce muy sobrecargada de maldades, que la anulan como modelo a seguir; encadenada en las redes de corrupción y traiciones a la patria, además de su ineficacia y ruina moral, ética y estética; llena de torpezas, ambiciones personalistas, trampas y negocios oscuros que la han convertido en una especie de viejo periódico de más allá del simple ayer.

En contraste, con esa tragedia política en la que está prácticamente ahogada toda la fuerza opositora, nuestro gran conductor de victorias ha lanzado su propio despliegue comunicacional #YOSIGOAMADURO en su agenda de las 10 actividades que debemos realizar o hacer diariamente:

 

1.- Seguir todas las redes del presidente Nicolás Maduro en especial TikTok.
2.-La campañita de alerta para poder saber cuándo hay nuevas publicaciones.
3.-Lee, escucha y consume el contenido que comparte por completo, siempre nos aporta información valiosa.
4.- Interactúa dando me gusta, compartir, guardar todas las publicaciones del presidente.
5.- Comenta y conversa en cada una de las publicaciones dejando claro el apoyo al presidente y su mensaje.
6.- No respondas comentarios negativos, desfavorables ni adversos, en ninguno de los espacios donde se esté conversando.
7.- Dale like y comenta otros comentarios positivos, favorables y que den valor al mensaje del presidente.
8.- Utiliza todas las redes sociales para compartir contenidos que apoyen el seguimiento y la interacción de las cuentas del presidente.
9.- Potencia la verticalidad de la pantalla creando videos verticales.
10.- Aprovecha los mensajes de influenciadores y voceros oficiales que respalden y apoyen la narrativa del presidente.

 

Con estas diez orientaciones que ha dado nuestro presidente, debemos fortalecer la coherencia y la cohesión de nuestra campaña electoral. Diariamente, el presidente hace anuncios relacionados con decisiones o medidas políticas, sociales, económicas, diplomáticas comunicacionales, etc.

Los enemigos de la patria tienen activados sus dispositivos informáticos que diariamente intentan distorsionar, desviar, enredar y demonizar las orientaciones y decisiones que a diario anuncia nuestro presidente.

 

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La guerra mediática ha sido siempre una de las estrategias más exquisitas y sutiles, que utiliza el imperio norteamericano y sus agentes títeres, para confundir, engañar, distorsionar y desmoralizar a los incautos, los ingenuos y despistados.

Nosotros estamos obligados a enfrentar diariamente esa maligna y nefasta guerra mediática hasta derrotarla en todos los espacios comunicacionales de la vida diaria.

La mentira y la maldad encubierta nos debilitan y autodestruyen. En cambio, la verdad nos hace fuertes y libres, con claridad de objetivos y propósitos para una vida digna y noble. Por la verdad murió Cristo y con la verdad, resucitó para convencer a los incautos. Derrotemos las mentiras y honremos las verdades.

 

Christian Farías / Ciudad Valencia