Aquellas antiguas plantas eléctricas en Barinitas | Luis Alberto Angulo

Barinitas de antaño-plantas eléctricas

Las planticas eléctricas no eran frecuentes en la Barinitas de mi infancia; sin embargo, estuve cercano a ellas porque en casa de mi abuelo paterno hubo una que, por cierto, don Chuy iba colocando cada vez más alejada de la familia por su infernal ruido y el horrendo hedor de las tóxicas emisiones de gas.

De eso han pasado siete décadas en las que, en alguna de ellas, salí del pueblo para Valencia, capital del estado Carabobo, una ciudad que tiene, entre otros muchos méritos, el de ser una de las primeras en Latinoamérica en haber incorporado el alumbrado público permanente. Valencia inauguró este sistema a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, hace ya más de un siglo largo.

 

DEL MISMO AUTOR: W. B. YEATS, AMOR ENTRE LAS ESTRELLAS

 

También recuerdo la planta de emergencia en la soledad de las noches llaneras: en las sabanas de San Lorenzo se encendía un par de horas, pero muchas veces no se podía por la falta absoluta de combustible.

Aquellos motorcitos generadores de energía, ruidosos y contaminantes, fueron un privilegio en el pasado y continúan siéndolo hoy, en plena y prolongada noche de la crisis eléctrica nacional. Una crisis que, por cierto, retrata de cuerpo entero el drama de una Venezuela que, teniendo un potencial hidroeléctrico envidiable y una riqueza mineral desbordante, se ha visto sometida a una situación catastrófica, en gran parte debido a políticas erradas, desinversión y al impacto de las sanciones internacionales que han golpeado los planes de desarrollo del país.

Una y otra vez, nuestra tierra vive el drama de su propia riqueza y de sus enormes posibilidades estratégicas. Tal como nos recordaba con sabiduría Juan Ignacio Andara, maestro de quinto grado en el Grupo Escolar “José Vicente Unda” de Barinitas: “Muchachos, Venezuela es una tacita de oro que todos desean tomar para sí; no lo olviden nunca”.

El monótono sonido de las plantas de electricidad fue en tiempo remoto “signo de progreso”, hoy por el contrario es un signo desolador y  prueba fehaciente del acoso al que ha sido sometido el país con desmedida fiereza.

 

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lUIS aLBERTO aNGULO-COLUMNA SÁBADO

Luis Alberto Angulo (Barinitas, 1950). Poeta, coautor de Viento barinés (UC, 1977), y autor de las compilaciones: Antología de la casa sola (Fundarte, 1982), Fusión poética (UC, 2000),  La sombra de una mano (2005), Antología del decir (2013), y Coplas de la edad ligera (2023) en Monte Ávila Editores. También de LAAR’S POÉTICA (Ciudad Valencia, 2026).

 

Ciudad Valencia/RN