Por Roberto Hernandez Montoya: Orgia macabra

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Por Roberto Hernandez Montoya: Orgia macabra

¿Qué hay que tener en la sangre para burlarse de la muerte de alguien? Inmortalidad, obvio. En la Argentina hubo inmortales que pintaron “¡viva el cáncer!”, mientras Eva Duarte agonizaba. Difícil concebir idea más abominable que dar vivas a lo que Susan Sontag llamó “embarazo diabólico”. El fascismo es odio en estado puro.

Cada vez que un dirigente bolivariano enferma o fallece se desatan feligreses de la muerte en una bacanal de chistes tan lúgubres como intelectualmente indigentes. Por eso la gripezinha covid-19 es su principal aliada, con cientos de miles de muertes.

Tienen sueños húmedos con bombardeos y cuerpos despedazados por sus calles cotidianas, que ante la panadería habitual, ponle, libando su café mañanero, celebren una piernita de su bebé aquí y la cabecita a veinte metros, pero con el alma ahíta de que Trump libró a Venezuela.

Si es que lo consigue con los chiquilicuatros de la Operación Gedeón. Porque supongo que su mentecatez no alcanza como para imaginar que un bombardeo es otra cosa.

Hay un panegírico de la devastación firmado por los mercachifles de la muerte Juan Guaidó, Jordan Goudreau y J.J. Rendón. En ese contrato se fantasea el desmantelamiento de Venezuela, lo más repulsivo que he leído. ¿Lo leíste?

 

Por Roberto Hernandez Montoya: Orgia macabra

 

Gracias a gente así descubrí ha tiempo y a tiempo que el Diablo existe y es humano. Mira bien no lo tengas a tu lado.
¿Por qué el chavismo jamás festeja la muerte de una personalidad de la derecha, como la del hermano de Trump?

Las SS hitlerianas, gloria del paramilitarismo, fanfarroneaban una calavera en sus uniformes negros, cortados y cosidos por el nazi Hugo Boss. Los chicos de Mussolini eran los Camisas Negras.

La Legión Española es devota del Cristo de la Buena Muerte y sus legionarios se autodefinen como “novios de la muerte”, como lo brama su himno. Esa Legión fue creada por José Millán-Astray, el fascista perfecto, quien se inmortalizó vociferando en Salamanca: «¡Muera la inteligencia, viva la muerte!», delante de Miguel de Unamuno. J.J. Rendón siempre viste de negro.

Aquí hay fascistas más destilados porque su aportación intelectual más sublime ha sido la puputov.

Por Roberto Hernandez Montoya: Orgia macabra

 

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