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Reynaldo Pérez Só fue un poeta con una amplia trayectoria que superó los 50 años dedicados a la estética de la creación verbal más antigua de la humanidad y siempre renovada, como lo es la poesía. Hoy, ya Reynaldo no está sobre la tierra para seguir conversando, construyendo y enseñando en torno a la poesía. Ahora está bajo tierra; pero, su poesía sigue y seguirá con nosotros porque ha quedado sembrada para reproducirse siempre, desde sus páginas abiertas para el diálogo recreador de sus imágenes.

Si los monjes son personas que pertenecen a una orden monástica y llevan una vida retirada, consagrada a Dios y dedicada principalmente a la oración y al trabajo; y si, por analogía, decimos que el poeta es una persona que cultiva la belleza de la POIÉSIS, que es una orden de la estética verbal, dedicada principalmente a la construcción de imágenes a través de la palabra originaria, íntegra y desnuda del habla; y luego desde los lenguajes codificados; podemos entonces, deducir y afirmar que nuestro poeta, Reynaldo Pérez So, es un monje de la Poiésis. Un lector, un constructor, un portador, un teórico y predicador de la poesía.

Pero, la de Pérez Só, no es una poesía más, ordenada y ajustada a la retórica clásica o romántica; a las analogías del simbolismo; a los juegos surrealistas, a las denuncias políticas, la subversión estética o la contemplación ensimismada del ego;      sino, más bien, es como un ensayo o una apuesta muy austera a lo esencial del decir poético, a la palabra sustantiva, cercada y despojada de encantos para que el lector se detenga en ella, para interrogarla y pensarla, desde sus propias relaciones de la intersubjetividad creadora y sus correlatos objetivos en la realidad histórico-socio-cultural.

Ubicado en esa búsqueda de la arquitectura poética de Pérez Só, para Carlos De nobrega: “La poesía de Pérez Só descansa en la desnudez y la transparencia estilística, amén de lo fragmentario e inmediato de la expresión poética en la recreación del discurso de voces disímiles que estremecen su mundo interior.” (De nobrega, Carlos, 2023). Desnudez, transparencia, estilo, fragmentación, expresión, recreación discursiva, voces diferentes, mundo interior, serían las categorías dinamizadoras del discurso poético de Pérez Só.

Efectivamente, hay una desnudez que nos remite a la puntualización y precisión del sentido o los sentidos de cada palabra, de cada imagen, que entran en juego con la transparencia estilística. El poeta puntualiza su imagen como un sustantivo puro y desnudo; pero, al mismo tiempo, cargado de una polisemia subyacente, insinuada o sugerida para que el lector entre en el diálogo con el poema y sus propias presunciones. Detengámonos, por ejemplo, en el poema Los barcos vienen y veamos cómo funciona su poética:

 

LOS BARCOS VIENEN
y se van formando estelas
contra el horizonte
traen cuerpos y se llevan cuerpos
idiomas dioses sangre
mercancías
pero la mar continúa siendo la misma
de lejos un barco se parece a otro barco
quizás sea uno más oscuro o más brillante
la silueta al final resulta negra
los detalles sirven para conocer su militancia
petrolero de carga de paseo o
de guerra
de cerca hasta huelen a grasa
gasoil herrumbre animales y a gente
lo que traen se lo llevan
en una lengua de substancias e intercambios
nunca dejan de más pero los de tierra se quedan con menos
mientras el mar que el hombre observa
en verdad con los años
pareciera ser la misma  

 

El poema se inicia con una confrontación profunda, incesante y eterna del movimiento dinámico de la vida. Por un lado, el barco que viene y se va de manera incesante, dejando sus huellas o sus rastros sobre la mar; pero en la mar nada permanece estático porque el viento altera la tranquilidad de las aguas y las estelas del barco se confunden y se borran porque todo el mar es un movimiento incesante como la vida misma.

En contraste con esa dinámica planetaria de los mares, como expresión dialéctica de la naturaleza marina; el poeta utiliza cuatro imágenes inherentes a la condición humana y como expresiones dialécticas de su versatilidad: los idiomas, los dioses, la sangre y las mercancías.

Uno se pregunta ¿Por qué los humanos no hablamos un solo idioma? De acuerdo con la tradición y la leyenda, “La torre de Babel representa la difusión de las diversas lenguas que se hablan en el mundo y el inicio de algo tan importante para los humanos como la comunicación. También representa el pecado de la soberbia, por la voluntad de querer alcanzar el cielo y, por lo tanto, a Dios, para parecerse a él.” Es evidente que el problema humano de las diferencias idiomáticas es una falla de origen.

La segunda pregunta es ¿Por qué y para qué se crearon los dioses? Las respuestas están en los mitos originarios de nuestra especie. Así mismo, la sangre fija el linaje y las diferencias biológicas de la especie; y la cuarta pregunta sobre las mercancías, la respuesta justifica la existencia del mercado y los antagonismos entre las clases sociales.

He allí la desigualdad: mientras los pobres y los humildes no tienen barcos que les proporcionen riquezas; los amos de esas naves “nunca dejan de más pero los de tierra se quedan con menos”. Los seres humanos condenados a la tierra trabajan, sufren y lloran la vida y la muerte, desde las honduras de su piel y sus sentimientos; “mientras el mar que el hombre observa / en verdad con los años / pareciera ser la misma”

El tema del barco en el poema, adquiere así, sus propias dimensiones, según el perfil y la función designada para cada tipo de barco. De hecho, el poema los diferencia o clasifica, según la función de cada uno: los hay petroleros, que transportan la energía que mueve al mundo; de carga, que mueven los productos para el consumo masivo de la sociedad; de paseo para los turísticas, familias, etc.; o de guerra para transportar tropas y armamentos en las invasiones imperiales contra “países enemigos de la seguridad de las potencias”.

He allí cuatro áreas de la dinámica estratégica del sistema capitalista mundial desde la producción y funcionamiento de las naves que surcan la inmensa e infinita extensión de los mares, en contradicción dialéctica con la tierra y el espacio infinito del cielo y del universo.

Con este breve y apretado ejercicio de análisis e interpretación del poema, hacemos evidente la fortaleza de su coherencia semio-sociológica, que pudiéramos ampliar y extender; pero, nuestro interés, por ahora, es mostrar el funcionamiento del texto poético en la escritura creativa de Reynaldo Pérez Só.

Ahora, queremos también mostrar la perspectiva o la visión teórica del poeta Pérez Só, acerca de la poesía, a partir de las ideas centrales expuestas en la entrevista que le hizo el poeta Carlos Osorio, publicada en la revista POESÍA 133 (Septiembre- Octubre 2002):

A la primera pregunta ¿Qué es la poesía?, Reynaldo responde: “La poesía no existe en potencia, existe en el acto, entonces, ¿Cuál es el acto poético? Por un lado, una conducta, una forma de vida y, eso es sumamente importante y, por el otro, la expresión, escrita o verbal, de esa relación con la vida”.

A la segunda pregunta sobre el papel de la poesía en el mundo de hoy, el poeta expresa: “Hay como un exilio, un profundo exilio, un destierro de la poesía y un destierro del poeta… menos espacio a la poesía, menos espacio a la sensibilidad y menos espacio a esa condición misteriosa del hombre…hay artefactos que aparentan ser poesía y que le están haciendo mucho daño, porque están al servicio de la desensibilización progresiva del hombre”.

En la tercera pregunta: ¿Qué están haciendo los poetas? Pérez Só, puntualiza: “Hay una búsqueda evidentemente vital, en la que el poeta se siente no solamente cuerpo con lo que está escribiendo, sino cuerpo con la misma sociedad”. Esta afirmación de Reynaldo es vital y determinante, porque define al poeta orgánico, siguiendo la idea del intelectual orgánico, promovida por Antonio Gramsci.

A 21 años de esa realidad deprimente, oscura y desalentadora, percibida por la sensibilidad intelectual del poeta Reynaldo; hoy, nosotros podemos afirmar que el panorama de la poesía venezolana, es totalmente diferente, estimulante y alentador, en virtud de las políticas culturales puestas en marcha por el gobierno bolivariano con un nivel de desarrollo y calidad, inéditos en nuestra historia cultural.

En la cuarta pregunta, relacionada con el legado de los grandes poetas venezolanos, Pérez Só, comienza su respuesta diciendo: “Las nuevas generaciones tienen otro tipo de actitud”; y expone la siguiente afirmación: “Me he dado cuenta que la belleza es la forma más fácil de engañar al lector… Entonces, lo que ha ocurrido es que muchos poetas han aprendido a manejar ciertos criterios que, aparentemente son bellos. Y no son bellos”.

¿Es el poeta un trasgresor? Es la quinta pregunta de Osorio; y Reynaldo responde: “Es trasgresor por la sorpresa vital, trasgrede todo. Pero, que un muchacho lo haga es completamente normal. Lo que sí sería anormal y digno de elogio es que haya un trasgresor de setenta años”

La sexta pregunta se relaciona con el peligro de creer que todo lo que se escribe es poesía. Nuestro poeta da una respuesta muy sabia, diciendo: “La poesía no la tienes tú, ni la tengo yo. La poesía está. Ese momento de poder captarla está ahí. Si tú, en ese instante, no estás lo suficientemente sensibilizado para captarla, no la ves; y la poesía, como si fuese una entelequia, se va”.

Luego, más adelante, agrega: “…la poesía no está siempre. Sólo si realmente estás sensibilizado y eso significa, no una apertura hacia afuera, sino una apertura hacia dentro y de adentro hacia fuera. Es un dar y un recibir. En ese instante es cuando la poesía pudiera ser. En ese momento, sí eres poeta y el poema está ahí”.

Y en respuesta a la última pregunta de la entrevista: “Nuestro Vicente Gerbasi concebía al poeta como un monje ¿Está usted de acuerdo con esa apreciación? Nuestro poeta monje y teórico responde con cuatro ideas:

 

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1.-“El poeta debería tener entre ceja y ceja, la noción de lo que es verdadero y lo que es falso y luchar de una  manera consciente contra lo falso”

2.- “El poeta tiene que ser activo, activo desde el primer verso hasta el último verso.

3.- “El gran demonio que tiene uno en contra es la fama, el aplauso, las publicaciones, tantas cosas que le gustan a uno. No es sólo la fama conocida, sino la fama secreta”.

4.- “La pretensión de inmortalidad, la pretensión de ser reconocido en otro país, de ser traducido a una lengua inédita. Son obstáculos, sin embargo, la verdadera poesía está por encima de todo eso. Lo que no está por encima de eso es nuestra condición mísera, pequeña, narcisista. Sí, así es, verdaderamente, la búsqueda de la poesía es una lucha”.

En síntesis, tener bien claro todos estos elementos y haber podio forjar sus propias virtudes a lo largo de toda su trayectoria, durante más de 50 años de vida intelectual productiva y cultivadora de su propia praxis poética, Reynaldo Pérez Só queda consagrado como el poeta monje y teórico de este tiempo (1970-2023) dedicado íntegramente a la creación poética con su mirada siempre extendida hacia los horizontes y la dialéctica de la mar serena y turbulenta.

 

Christian Farías / Ciudad Valencia