El arte, cuando es auténtico, no nace de la complacencia, sino de una imperiosa necesidad de traducción vital. Para Alí Daniel Sánchez Rada (La Guaira, 1978), el lienzo en blanco y el bloque de arcilla no son superficies inertes, sino espacios de expectación que aguardan un mensaje.
Residenciado en las costas históricas de Puerto Cabello, este creador venezolano ha forjado una trayectoria donde la observación meticulosa, la herencia académica y una profunda inquietud espiritual convergen en una propuesta plástica de notable diversidad.

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Inicios: La resistencia de la vocación
La infancia de Sánchez Rada estuvo marcada por una certeza que desafió el escepticismo de su entorno técnico y familiar. A los ocho años, sus cuadernos escolares ya contenían más trazos que grafías; cuando no dibujaba, sus manos daban forma a la plastilina o esculpían las arenas de la playa.
Pese a la incomprensión de gran parte de su núcleo familiar cercano, que miraba con recelo el oficio artístico, Alí Daniel encontró un bastión incondicional en su madre, Aida Rada, y en una figura providencial para su porvenir: el reconocido artista porteño Orlando Eduardo Rivas García.
Fue en las instalaciones de lo que hoy es la Casa de la Cultura de Puerto Cabello donde Rivas García intuyó el potencial del joven y le guio hacia la Escuela de Artes Plásticas «Carmelo Fernández» en San Felipe, Yaracuy. Al ingresar en 1998, a los 19 años, el artista no solo inició su formación formal, sino que halló su verdadero hogar: “Estaba en mi mundo, haciendo lo mío, lo que me gustaba: haciendo arte”, rememora.
Su etapa formativa dejó impronta en confrontaciones colectivas claves, como la Exposición Pictórica Conmemorativa de la Batalla de Carabobo (2001), la muestra Arte y Salud en Prosalud Yaracuy (2002) y sus participaciones en el espacio Arena Arte.
Estilo y Filosofía: La verdad del hecho y el diálogo de los maestros

Sánchez Rada se define como un observador agudo. Su proceso creativo no parte de la abstracción pura, sino de la inmersión histórica. Para él, una obra debe documentar una verdad tangible y humana. Bajo esta premisa, se inspira en hitos de la historia del arte universal, como la mirada descarnada y realista que Antoni Gaudí plasmó en su célebre Cristo crucificado desnudo.
Su poética visual bebe de un panteón de referentes occidentales y nacionales bien definidos. Leonardo da Vinci y Miguel Ángel inspiran su obsesión por el estudio anatómico y la perfección formal de la figura; Rembrandt le motiva a procurar el dominio del claroscuro; y los maestros venezolanos Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, Armando Reverón y el propio Carmelo Fernández lo aleccionan en la sensibilidad lumínica y el rigor técnico.
Asimismo, su obra dialoga formalmente con las vanguardias del siglo XX: la deconstrucción geométrica y las líneas quebradas de Pablo Picasso se entrelazan con la distorsión formal y el automatismo surrealista de Salvador Dalí.
«El Arte es la forma en la que uno ve la vida; somos la creación de Dios plasmada en un gran lienzo», afirma Sánchez Rada.

A nivel temático, su producción se inclina con especial fervor hacia el arte religioso. Su objetivo principal es la transmisión de una vibración emotiva que resuene en el espectador: que la lágrima, el dolor y la trascendencia de la imagen pintada o esculpida se conviertan en una experiencia compartida, un puente entre el creador, la divinidad y el público.
Materialidad y diversidad creativa
La versatilidad de Sánchez Rada se manifiesta en una técnica polifacética que domina tanto la bidimensionalidad del lienzo como los volúmenes del espacio y la naturaleza efímera de la materia.
Pintura y Dibujo
Su proceso inicia estrictamente en el boceto a lápiz de color. Posteriormente, se diversifica en el uso del óleo, la acuarela, el acrílico y la pintura al frío. Experimenta además con pigmentos orgánicos y alternativos, utilizando el carboncillo, la densidad del chimó y soluciones de hojas vegetales extraídas con alcohol.

Escultura y modelado
En la tridimensionalidad, el artista desarrolla maquetas a escala utilizando cartón y papel antes de enfrentarse al volumen definitivo. Su metodología tradicional incluye el modelado original en arcilla, sellado con aceite quemado o grasa, para luego generar los moldes en yeso. El vaciado final se ejecuta mediante mezclas nobles de cemento blanco y marmolina, logrando acabados de alta resistencia y pulcritud visual.
Arte efímero y nuevos horizontes
En sintonía con sus orígenes en el litoral, el artista domina la escultura en arena, un ejercicio puro de agua y volumen. Actualmente, en una búsqueda por expandir su espectro técnico, Sánchez Rada se adentra en el estudio de la herrería y la soldadura con el fin de proyectar su imaginario hacia la escultura monumental en metal.
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Vanileiby Rivas: originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.
Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC).
Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.
Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.
Ciudad Valencia/RN













