Si pudiera contarles lo que pasa en mi mente, sería un artículo infinito. Mejor los invito a iniciar conmigo este portal de historias, tan ajenas, como encantadoras, que comienza hoy y nos seguirá acompañando cada semana.
Fue siempre completo el asombro de tropezarse con personas extraordinarias. Es decir, uno se compra la idea de que tiene su encanto tomarse la foto con un premio Nóbel de literatura, o sentarse a almorzar con el agregado cultural de otro país en el tuyo, eso he hecho y lejos de sentirme completa hoy en día me ha dejado una gran interrogante. Habría que preguntarse si luego del flash y el protocolo, nos ha quedado algo genuino. Pero ¿qué ocurre del encuentro con las personas invisibilizadas por la cámara, las personas que tienen una vida como la de muchos, donde los sobresaltos pueden ser en realidad eventos asociados a lo cotidiano? Por eso, este primer apartado quiere reivindicar a los caminantes de las calles de Valencia de los que pocas veces se dice, porque su vida es digna de ser notada.
Una tarde cualquiera, en la avenida Bolívar, frente al Rectorado, una señora logró captar mi atención. Ella no venía revisando su celular, ella iba saludando al niño de paso acelerado, viendo a los árboles, a la gente salir del metro y cruzar la calle y pude darme cuenta de su belleza, de su tremenda sensibilidad. Entonces me pregunté ¿y si de ellas están minadas las calles de Valencia, seríamos un río repleto de humanidad? Deseo pensar que así sería.
En relación a los espacios, el poeta Benito Mieses, en su libro Nombrar el Paisaje (2024) escribió: “La ciudad nos mueve, nos toca. Nos invoca y nos conjura… Su ciega respiración nos aloja en este tiempo y caemos, yacemos, innominados en el fluir de su sangre”
Si lo extrapolamos a las personas que hacen de la ciudad un espacio amable y humano, es ese bombardeo lo que produce el tránsito. Las historias que se cuentan mientras la vida transita, pero no hay que morir en los intentos de bombardear la sangre de los lugares, hay que vivir y hacerlo sensibilizándonos por el otro. Les aseguro que la próxima vez mirarán diferente a las personas. Basta con notar cada día el gran esfuerzo que hacen, para no quedarse dormidos de sueños.
Por su parte, Celsa Acosta Seco escribió en su poema El espacio cerrado presentado en su antología de poesía escrita (1991-2007), y expresa lo siguiente:
El espacio cerrado
que una vez ocupó la lámpara y el espejo
tiene la lentitud gestual de mi cuerpo.
Cómo entreabrir el verso
y asistir a la misteriosa movilidad
de un territorio guardado
Ambos poemas los pueden consultar en eldienteroto.org
La diferencia es que los territorios guardados en la memoria de las personas son los que tropiezan a diario con nosotros. Donde están y estarán irremediablemente atados a las sonrisas, esas que no esperan el flash ni el reconocimiento, las que van caminando de un lugar a otro y perciben la temperatura ideal para ir ligeros de resentimientos, acompañados de los que se detienen a tomarse la foto con un Chaplin de colores, los que hacen picnic en el parque y le pasan el balón de futbol al que está al lado. Los que aprendieron a que la vida, es esa urbe donde no existen pequeños ni grandes, sino personas con su únicas e increíbles vidas ordinarias.
***
Mirih Berbin (berbinm@gmail.com) es poeta, traductora, editora, promotora cultural y docente. Magíster en Lectura y Escritura en la Universidad de Carabobo (UC). Es profesora asistente de la UC y de la UAM. Es editora adjunta de la página literaria El Diente Roto. Fue especialista de poesía en el Museo de Arte Valencia con más de cien lecturas de poesía dentro y fuera del país. Ha escrito varios artículos arbitrados sobre la enseñanza del idioma y los aportes filosóficos para la educación.
Su poesía se ha publicado en numerosas revistas, páginas y antologías. Fue columnista de la página cultural semanal del Diario La Costa entre el 2009 y 2011. Ha publicado: Mareas (2009) y Hacerme Templo (2016), e Hilos Nacientes se encuentra en imprenta. Su poesía ha sido traducida al árabe, francés, italiano, catalán e inglés.
Ciudad Valencia












