El ajo es un clásico en la cocina, ya que muchos lo suman a sus comidas por su sabor y sus beneficios. Pero pocos saben que la forma en la que lo cocinas puede hacer que pierda gran parte de sus propiedades.
¿Por qué el ajo pierde sus beneficios al cocinarlo?
Cuando el ajo se expone a altas temperaturas —ya sea hervido, frito o salteado—, sus compuestos más importantes, como la alicina, se degradan muy rápido. Esto significa que su potencial antioxidante y antiinflamatorio se reduce, y el alimento queda con un perfil nutricional mucho más pobre.
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¿Cómo lograr que conserve todas sus propiedades?
La mejor manera de consumir es crudo o apenas procesado. Cuando lo machacas, picas o prensas en frío, se activa la formación de alicina, la molécula responsable de la mayoría de sus efectos positivos en el cuerpo.
Pero si el sabor fuerte del ajo crudo te resulta demasiado, hay una solución simple: deja reposar el ajo picado entre 10 y 15 minutos antes de sumarlo a una preparación caliente. Ese tiempo de espera permite que los compuestos beneficiosos se activen y se mantengan, incluso si después lo cocinas.
Ideas para sumar a tus comidas sin perder sus virtudes
- Agrégalo crudo a salsas, aderezos o vinagretas.
- Súmalo en láminas finas a ensaladas.
- Úntalo en pan tostado con un poco de aceite de oliva.
- Pica el ajo, déjalo reposar y recién ahí incorpóralo a guisos o sopas.
Al incorporarlo de esta forma, se mantienen todos los nutrientes.
Así, el ajo no solo le da un toque especial a tus platos, sino que también conserva su potencial protector y sus virtudes medicinales. Un pequeño cambio en la cocina puede marcar la diferencia en tu salud.
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Fuente: TN
Ciudad Valencia / LA













