En esta segunda entrega de Ciudad en verso y prosa, no puedo avanzar sin volver la mirada —y el alma— hacia una mujer cuya poesía transformó mis ojos en ventanas nuevas.

Ana Enriqueta Terán, poeta del misterio vegetal, de la música profunda, del fulgor mineral. No la conocí en persona, pero su obra me tocó como si hubiera depositado un susurro directamente en mi oído, como si las palabras que ella labraba con piedra y agua fueran las mismas que yo necesitaba para comenzar a nombrarme.

Nuestra comunicación fue casi litúrgica: yo le escribí un poema, ella lo leyó y me respondió. Fue suficiente. No nos vimos, pero nos tocamos. Su lectura fue un bautismo, un reconocimiento. A veces basta una sola palabra de quien ya ha atravesado el bosque de la lengua para que uno sepa que va por buen camino.

Día Mundial de la Poesía-Ana Enriqueta Terán-Laura Antillano

Ana Enriqueta me enseñó que la poesía no se escribe, se decanta. Que cada verso tiene raíz vegetal, sombra lunar y filo de obsidiana. Ella, que hablaba con los minerales como quien habla con los dioses antiguos, me enseñó que la poesía no busca explicar: busca revelar. Desde sus libros, me habló como maestra invisible. Yo le respondí desde mi incertidumbre, desde mi hambre de imagen, y ella me bendijo con su atención.

Hoy quiero rendirle este pequeño homenaje. No es una elegía, ni una exaltación. Es el reconocimiento de que, a veces, las verdaderas maestras no necesitan estar presentes para encender. Ana Enriqueta me iluminó desde sus páginas, desde sus silencios. Y aunque solo nos cruzamos en palabras, su poesía sigue viviendo en cada rincón de mi voz.

Como ella misma escribió:

Yo nací para vivir en un mundo de ramas altas.

 

rúbrica Ana Enriqueta Terán

 

Y desde esas ramas, todavía nos canta.

 

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Ana Enriqueta

Me gustaría saber escribir
Para borronear y lo leyeras
Tomaría el lápiz 
Garabatearía para ti.
Aunque sea tomar las letras de otros
Y decirte cualquier “como si tal cosa”
Me gustaría escribir
Y con la pluma
Viajar en el tiempo  
Poder regalarte una rosa
Y poder leer un poema antes que tú lo escribieras 
Ana…

 

Mis respetos, maestra…

 

***

 

José Luis Troconis Barazarte 1

José Luis Troconis Barazarte es artista, narrador, docente y sembrador de lenguajes. Licenciado y Magíster en Artes Visuales y Escénicas por Strayer College (Washington D.C.), doctor en Historia del Arte por Bircham International University y la Universidad de Salamanca (España), ha hecho de la interdisciplina su firma y de la cultura su morada.

Fue director de Cultura de la Universidad Arturo Michelena y coordinador cultural de la Alianza Francesa de Valencia. Fundó y dirige CEINFOLEIM, un espacio de creación y formación artística donde enseña siete idiomas, música y literatura creativa. Desde allí impulsa movimientos como Cacao Tekisuto, centrados en el mestizaje simbólico y la maduración lenta del arte.

Ha sido premiado en certámenes de relato breve en España, ganador de la Bienal Internacional de Literatura Vicente Gerbasi (2017) y ha publicado los libros Empáticos y Cartas a la Soledad (2025). Su obra circula en más de 30 antologías digitales. 

Interprete de lengua de señas, diseñador digital, guionista, director coral y fundador de FUNDÁCRO, su travesía creativa se nutre de la danza, el relato, la música y como médico de la sanación. 

 

Escribe como quien borda, con barro en los pies

cielo en la lengua, fuego en la voz,

con oído de calle y pulso de viento. 

Poeta que escucha lo que otros callan 

y traduce silencios en tinta viva.

(Reseña de Antonio V. Díaz B.)

 

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